{"id":298,"date":"2014-12-03T10:11:50","date_gmt":"2014-12-03T10:11:50","guid":{"rendered":"https:\/\/www.opinioneslibres.es\/anecdotaseironiasdesdecabomayor\/?p=298"},"modified":"2014-12-03T10:13:37","modified_gmt":"2014-12-03T10:13:37","slug":"trigesima-tercera-historia-la-criada-despiadada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.opinioneslibres.es\/anecdotaseironiasdesdecabomayor\/?p=298","title":{"rendered":"TRIG\u00c9SIMA TERCERA HISTORIA &#8211; LA CRIADA DESPIADADA"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-300\" style=\"margin: 20px;\" alt=\"image1\" src=\"https:\/\/www.opinioneslibres.es\/anecdotaseironiasdesdecabomayor\/wp-content\/uploads\/2014\/12\/image1-260x300.jpg\" width=\"260\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/www.opinioneslibres.es\/anecdotaseironiasdesdecabomayor\/wp-content\/uploads\/2014\/12\/image1-260x300.jpg 260w, https:\/\/www.opinioneslibres.es\/anecdotaseironiasdesdecabomayor\/wp-content\/uploads\/2014\/12\/image1.jpg 433w\" sizes=\"auto, (max-width: 260px) 100vw, 260px\" \/><\/p>\n<p>Severiano era el quinto hijo de Leandro, el maestro del pueblo, y de Teresa. El bisabuelo Leandro enviud\u00f3 pronto y se volc\u00f3 en la educaci\u00f3n y en el cari\u00f1o hacia sus hijos Valeriano, Jos\u00e9, Teresa, Pach\u00f3n y Severiano.<!--more--><br \/>\nA partir de este momento quedaron en manos de una criada, poco cari\u00f1osa, bruta y tosca. Mi abuelo Severiano, con raz\u00f3n, nunca simpatiz\u00f3 con ella porque, como fue el m\u00e1s peque\u00f1o de los hermanos, soport\u00f3 los malos tratos de la criada.<\/p>\n<p>Dolores la de Tiso, que era como la criada se llamaba, sufri\u00f3 durante toda su vida las bromas del abuelo, a modo de penitencia, por el poco cari\u00f1o que les dispens\u00f3 a \u00e9l y a sus hermanos. Una de las bromas hac\u00eda referencia a la solter\u00eda de Dolores, mujer, adem\u00e1s de bruta, poco agraciada f\u00edsicamente y de temperamento fuerte, cualidades estas poco afortunadas para una mujer con pretensiones\u00a0 matrimoniales.<\/p>\n<p>Por aquellas fechas vino al pueblo un indiano solter\u00f3n, cargado de dinero y se enamor\u00f3 de una de las chicas m\u00e1s guapas del pueblo, pero le resultaba dif\u00edcil acercarse hasta ella para hacerla sabedora de sus buenas intenciones. Encarg\u00f3 a un grupo de mozos del pueblo cortar la rama m\u00e1s alta de un cerezo de su propiedad que estaba cargada de cerezas, lo que en Asturias se llama la picalina del cerezal, y que por la noche la pusieran silenciosamente en el corredor de la joven cortejada. As\u00ed lo hicieron para que trajera pronto los frutos amorosos al t\u00edmido americano.<\/p>\n<p>Severiano, que hab\u00eda o\u00eddo a los mozos el trabajo que ten\u00edan encomendado, se mantuvo alerta hasta que los mozos dejaron la rama en el balc\u00f3n de la cortejada y se apresur\u00f3 a trasladarla hasta el corredor de su antigua criada. Dolores la de Tiso al encontrarse por la ma\u00f1ana con la rama amorosa sali\u00f3 a exhibirla al vecindario, lo que provoc\u00f3 las risotadas de todo el pueblo.<\/p>\n<p>Dolores la de Tiso ten\u00eda un hermano que le llamaban Vicentillo y acostumbraba a soltar la \u00fanica vaca de su propiedad todas las noches. Su intenci\u00f3n era que la vaca se alimentara de las ristras de ma\u00edz que colgaban de los corredores de las casas del vecindario. Una noche la vaca fue a parar al balc\u00f3n de la casa de Severiano, que no quiso desperdiciar la ocasi\u00f3n del escarmiento. Amarr\u00f3 dos latas vac\u00edas de aceite La Giralda, una en cada cuerno de la vaca de Vicentillo y luego la espant\u00f3 con una cachava para que diera un buen concierto por todo el pueblo.<\/p>\n<p>Estas y otras bromas las recib\u00eda Dolores con mucha resignaci\u00f3n ante el anonimato del autor y el c\u00f3mplice silencio del resto del vecindario. Aunque no dejaba de mirar inquisitorialmente al que ella cre\u00eda autor de sus desgracias, que no era otro que al abuelo Severiano.<\/p>\n<p>El Padre Prada, segundo hijo de Leandro el maestro, el t\u00edo Jos\u00e9, como le llamaban todos los hijos de Severiano, llegaba todos los veranos de vacaciones a casa de Severiano. Pertenec\u00eda a la Orden Religiosa de los Padres Agustinos y pas\u00f3 gran parte de su vida religiosa entre Roma y Las Islas Filipinas. Todos sus sobrinos sienten un gran cari\u00f1o por \u00e9l y recuerdan con nostalgia las visitas de su t\u00edo, as\u00ed como los presentes que nunca faltaban para todos los hermanos.<\/p>\n<p>Supe, en mi investigaci\u00f3n privada en la Orden de los Agustinos, que primero hab\u00eda estado en las Islas Filipinas y all\u00ed hab\u00eda ejercido el cargo de Rector de la Universidad Cat\u00f3lica de Manila. Posteriormente tuvo el cargo de Provisor General de la Orden en Roma y que gozaba de gran prestigio en ella.<\/p>\n<p>La guerra civil espa\u00f1ola le cogi\u00f3 en Barcelona, donde un grupo de milicianos tom\u00f3 el convento al asalto y lo sacaron al jard\u00edn del claustro con los dem\u00e1s frailes para su fusilamiento. Mataron uno por uno, eso si, antes les preguntaron la procedencia, el miliciano, que le toc\u00f3 en suerte, era de la Felguera que, al o\u00edr que era de Tudela de Ag\u00fceria, paisano suyo, le regal\u00f3 la vida caprichosamente. Esta escena macabra acab\u00f3 con su mente y luego con su vida. Hoy descansa en paz en el cementerio del convento de los Padres Agustinos de Barcelona.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Severiano era el quinto hijo de Leandro, el maestro del pueblo, y de Teresa. 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