{"id":52,"date":"2009-08-04T11:07:06","date_gmt":"2009-08-04T09:07:06","guid":{"rendered":"https:\/\/www.opinioneslibres.es\/anecdotaseironiasdesdecabomayor\/?p=52"},"modified":"2009-08-04T11:07:06","modified_gmt":"2009-08-04T09:07:06","slug":"la-tercera-historia-el-substrato-religioso-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.opinioneslibres.es\/anecdotaseironiasdesdecabomayor\/?p=52","title":{"rendered":"La Tercera Historia: El Substrato religioso 2"},"content":{"rendered":"<p><strong>La confesi\u00f3n consulta<\/strong><\/p>\n<p>En este apartado del substrato religioso referir\u00e9 el relato que, con mucha gracia, contaba Machote en el chigre de su propiedad sobre la confesi\u00f3n de Seraf\u00edn con don Feliciano, que era natural de San Salvador y era can\u00f3nigo, dignidad de Chantre , en la catedral de Oviedo. Don Feliciano adem\u00e1s de ser can\u00f3nigo lo parec\u00eda; corpulento pero proporcionado, bien parecido, de maneras toscas y poco clericales. Su personalidad queda reflejada en la an\u00e9cdota que protagoniz\u00f3 en la plaza de la catedral de Oviedo,\u00a0 una ma\u00f1ana de los d\u00edas que precedieron a la revoluci\u00f3n de octubre en Asturias antes de comenzar la guerra civil espa\u00f1ola. Se dirig\u00eda a la catedral para el rezo diario con el resto del cabildo catedralicio, cuando uno de los obreros que trabajaban en una casa en construcci\u00f3n le insult\u00f3 mientras hac\u00eda el canto del cuervo en son de mofa. Don Feliciano se acerc\u00f3 para preguntarle por la raz\u00f3n de estos insultos cuando sin mediar palabra alguna recibi\u00f3 una bofetada y sin rechistar le ofreci\u00f3 la otra mejilla recibiendo la segunda bofetada. El can\u00f3nigo sin perder la compostura le dijo:<\/p>\n<p>&#8211; Por Cristo cumpl\u00ed el mandato evang\u00e9lico de ofrecerte la otra mejilla, pero por Feliciano, el paisano que soy yo, recibe esta hostia pa que escarmientes pa otru d\u00eda- mientras le arreaba una solemne bofetada que lo dej\u00f3 tendido en el suelo inconsciente.<!--more--><br \/>\n\u00a0<br \/>\nDon Feliciano pasaba las vacaciones en el pueblo y adem\u00e1s de ocuparse de sus asuntos, tambi\u00e9n ayudaba al p\u00e1rroco en los oficios de la Iglesia. Por Pascua sol\u00eda colaborar en las confesiones de la parroquia, porque pasaban por el confesionario todos los vecinos del pueblo y no daba abasto un sacerdote solamente.<br \/>\nMachote era un personaje singular en el pueblo y atra\u00eda a mucha gente hacia su taberna porque ten\u00eda gracia con todos los paisanos, sabiendo decir a cada cliente los cuentos y dichos que m\u00e1s les gustaban. Ten\u00eda costumbre de hablar con frases hechas, cargadas de vulgarismos fonem\u00e1ticos involuntarios, pero que ten\u00edan cierta chispa para quien no los hubiera escuchado nunca. Siempre que ven\u00eda alg\u00fan amigo forastero sol\u00eda llevarlo a escuchar a Machote que era uno de los personajes m\u00e1s atractivos del pueblo.<\/p>\n<p>Seraf\u00edn era un ganadero que ten\u00eda buenas propiedades, un buen reba\u00f1o de vacas y dispon\u00eda de dinero en efectivo. Acostumbraba a prestar dinero a r\u00e9ditos a los vecinos que \u00e9l entend\u00eda leales y trabajadores, pero dudaba sobre el tanto por ciento que podr\u00eda aplicar al pr\u00e9stamo. Conoc\u00eda, como todos los vecinos de la parroquia, la costumbre prestamista del can\u00f3nigo, y pens\u00f3 que confes\u00e1ndose con don Feliciano podr\u00eda averiguar el tanto por ciento que el can\u00f3nigo cobraba cuando prestaba el dinero; de esta manera aplicar\u00eda la misma tarifa y despejar\u00eda la duda que le inquietaba.<\/p>\n<p>Llegaron las confesiones de Pascua y Seraf\u00edn aprovech\u00f3 la ocasi\u00f3n para hacer la \u201cconfesi\u00f3n consulta\u201d. Una vez que termin\u00f3 el relato de sus pecados, lleg\u00f3 lo que \u00e9l entend\u00eda m\u00e1s importante para sus intereses y le pregunt\u00f3 al confesor:<\/p>\n<p>&#8211; Presto dinero a r\u00e9ditos y cobro el ocho por ciento. Nun s\u00e9 si\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 ye pecao.<br \/>\n\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0<br \/>\nEl can\u00f3nigo le dijo con mucha amabilidad y con el mismo tono de voz:<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfLes perres non son tuyes?. Entonces pon el preciu t\u00fa. \u00bfCu\u00e1ndo vendes una vaca non pides t\u00fa por ella?<\/p>\n<p>Pregunt\u00f3 Seraf\u00edn:<\/p>\n<p>&#8211; \u00bf Si lo pongo al diez ser\u00e1 pecao? .<\/p>\n<p>Respondi\u00f3 el can\u00f3nigo:<\/p>\n<p>&#8211; Eso, Seraf\u00edn, ser\u00eda abusivo por tu parte.<br \/>\n\u00a0<br \/>\nContesta Seraf\u00edn con miedo y descaro:<\/p>\n<p>&#8211; Ye que me dixeron que ust\u00e9 lo prestaba tami\u00e9n al diez.<br \/>\n\u00a0<br \/>\nReplica airado el can\u00f3nigo:<\/p>\n<p>-! Redi\u00f3s!. Aqu\u00ed, qui\u00e9n confiesa \u00bft\u00fa o yo?.<br \/>\n\u00a0<br \/>\nMachote cuando llegaba a este momento del relato sentenciaba muy solemne e incluso cambiaba el tono de voz, como una especie de acotaci\u00f3n ambiental:<\/p>\n<p>&#8211; Redi\u00f3s ni es cagamento ni es juramento pero est\u00e1 muy mal dicho en aquel cax\u00f3n en boca de un can\u00f3nigo.<\/p>\n<p>Y con esta singular confesi\u00f3n de Seraf\u00edn con don Feliciano, el can\u00f3nigo, termino la segunda parte anecd\u00f3tica del substrato religioso en San Salvador.<\/p>\n<p>Moraleja<\/p>\n<p>El se\u00f1or B\u00e1rcenas increpa a D.Mariano:<br \/>\n\u00a1Redi\u00f3s! Aqu\u00ed qui\u00e9n confiesa \u00bft\u00fa o yo?.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-53  aligncenter\" title=\"Confesionario\" src=\"https:\/\/www.opinioneslibres.es\/anecdotaseironiasdesdecabomayor\/wp-content\/uploads\/2009\/08\/imagen-211.jpg\" alt=\"Confesionario\" width=\"480\" height=\"677\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La confesi\u00f3n consulta En este apartado del substrato religioso referir\u00e9 el relato que, con mucha gracia, contaba Machote en el chigre de su propiedad sobre la confesi\u00f3n de Seraf\u00edn con don Feliciano, que era natural de San Salvador y era can\u00f3nigo, dignidad de Chantre , en la catedral de Oviedo. 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