{"id":77,"date":"2010-02-08T12:38:43","date_gmt":"2010-02-08T10:38:43","guid":{"rendered":"https:\/\/www.opinioneslibres.es\/anecdotaseironiasdesdecabomayor\/?p=77"},"modified":"2010-02-08T12:38:43","modified_gmt":"2010-02-08T10:38:43","slug":"la-octava-historia-el-paisanaje-de-san-salvador-4","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.opinioneslibres.es\/anecdotaseironiasdesdecabomayor\/?p=77","title":{"rendered":"La Octava Historia: El Paisanaje de San Salvador 4"},"content":{"rendered":"<p><strong>Ramon\u00edn el pobrecillo valiente<\/strong><\/p>\n<p>Ramon\u00edn el de Cu\u00e9rigo era uno m\u00e1s de estos personajes que forman el retablo del paisanaje del alto Aller. Aparec\u00eda todos los viernes que era mercado en San Salvador en busca de limosna. Ten\u00eda su propio recorrido selectivo y seguro por las casas de los vecinos. Comenzaba por la rectoral, porque \u00e9l ven\u00eda andando desde Cu\u00e9rigo, y \u00e9sta era la primera casa del pueblo que se topaba. Desde aqu\u00ed hasta al mercado iba recorriendo las viviendas que \u00e9l sab\u00eda m\u00e1s caritativas, de esta manera recalaba a media ma\u00f1ana en la fonda de los Petimal\u00e9 a recibir las once. Visitaba todos los comercios y chigres pidiendo limosna, cerraba su recorrido siempre comiendo en casa\u00a0 de la familia de do\u00f1a Fermina y all\u00ed se un\u00eda a los dem\u00e1s pobres conocidos que hab\u00edan venido al mercado. Todos ellos sab\u00edan de la buena acogida y cari\u00f1o que la familia de do\u00f1a Fermina les dispensaba.<!--more--><\/p>\n<p>Ramon\u00edn es de la misma estatura y cuerpo que su nombre indica. No llegaba a la talla normal de milicia, era flacucho, desmirriado como el gato fam\u00e9lico de Sinforosa. Ten\u00eda los ojos azules y vivarachos, la nariz chata, la cara con las arrugas de una casta\u00f1a pilonga, el atuendo de mah\u00f3n limpio con remiendos gastados en la culera y en las articulaciones. Era una peque\u00f1a y simp\u00e1tica marioneta en la feria de San Salvador. Su candidez y simpat\u00eda hac\u00edan buenas migas con los ni\u00f1os del pueblo. No pasaba lo mismo con los m\u00e1s mozos que aprovechaban la ocasi\u00f3n de la visita para disfrutar de la inocencia ocurrente de Ramon\u00edn.<\/p>\n<p>Los mentideros del pueblo hac\u00edan a Ramon\u00edn hijo de don Ruperto, un desaparecido hidalgo apolillado e ignorante, casado con do\u00f1a Imelda, la cacique m\u00e1s influyente de la comarca durante los a\u00f1os veinte y siguientes. Esta mujer hizo a don Ruperto alcalde del\u00a0 concejo de Aller a pesar de que eran de dominio p\u00fablico los pocos conocimientos que ten\u00eda. A sus espaldas las gentes del pueblo lo llamaban \u201ctreinta y once\u201d, porque solo sab\u00eda contar hasta treinta y nueve, a partir de este n\u00famero dec\u00eda treinta y diez, treinta y once, etc..<\/p>\n<p>Esta pareja de hidalgos viv\u00edan en una mansi\u00f3n solariega de San Salvador, casa esta donde hab\u00eda servido, por alg\u00fan tiempo, la madre de Ramon\u00edn.\u00a0 Esta circunstancia sirvi\u00f3 para que un grupo de estudiantes gastara la broma que yo quiero contar.<\/p>\n<p>Desde\u00a0 San Salvador a Cu\u00e9rigo hay una hora larga de caminata. Ramon\u00edn ten\u00eda que pasar por varios pueblos, pero tambi\u00e9n andaba por lugares poco habitados. El grupo de estudiantes bromistas esper\u00f3 el paso de Ramon\u00edn en uno de los rincones del camino que denominan la curva de Levinco, porque es la \u00faltima curva antes de llegar a este pueblo. La curva tiene, por el lado de la monta\u00f1a, un muro natural de piedra caliza que sube inclinado unos diez metros por encima del camino, por el otro un precipicio que conduce al r\u00edo Aller. Los p\u00edcaros se situaron por encima de esta pared natural, porque era imposible que los caminantes pudieran descubrirlos. Urdieron una aparici\u00f3n burlesca del fantasma del presunto padre de Ramon\u00edn, a la vez que uno de ellos, con voz de ultratumba exclamaba:-\u00a0 \u00a1 Ramon\u00edn \u00a1\u00a0 \u00a1 Raa \u2013 moo \u2013 niin \u2013 niin \u00a1<br \/>\nRamon\u00edn aturdido y sobresaltado por aquella voz del cielo exclam\u00f3.<br \/>\n&#8211;\u00a0 \u00bfQui\u00e9n me llama?<br \/>\nLa voz continu\u00f3\u00a0 profiriendo:<br \/>\n&#8211;\u00a0 Soy tu paadree. Soy tu paadree&#8230;<br \/>\nRamon\u00edn que era muy vivaracho e inocente contest\u00f3:<br \/>\n&#8211;\u00a0 Yo no tengo padre.<br \/>\nLa voz con m\u00e1s intensidad y casi sin dejarle acabar recit\u00f3:<br \/>\n&#8211; Soy tu padre y estoy en el purgatorio. Tienes que encargarme unas misas gregorianas en la iglesia de San Salvador.<br \/>\nRamon\u00edn muy enfadado con su presunto padre le grit\u00f3:<br \/>\n&#8211; Nunca te acordaste de m\u00ed en vida. As\u00ed que a quien dejaste las perras que te pague las misas.<\/p>\n<p>MORALEJA:<br \/>\nEn tiempo de elecciones debemos aplicar la filosof\u00eda de Ramon\u00edn<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ramon\u00edn el pobrecillo valiente Ramon\u00edn el de Cu\u00e9rigo era uno m\u00e1s de estos personajes que forman el retablo del paisanaje del alto Aller. Aparec\u00eda todos los viernes que era mercado en San Salvador en busca de limosna. 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