{"id":935,"date":"2017-11-24T10:35:49","date_gmt":"2017-11-24T10:35:49","guid":{"rendered":"https:\/\/www.opinioneslibres.es\/apesardetodo\/?p=935"},"modified":"2017-11-24T10:35:49","modified_gmt":"2017-11-24T10:35:49","slug":"ay-santander-mi-santander","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.opinioneslibres.es\/apesardetodo\/?p=935","title":{"rendered":"Ay Santander, mi Santander&#8230;"},"content":{"rendered":"<p>Voy a dar gusto a mi amigo don Alfonso volviendo a escribir en esta nuestra revista digital. Y lo har\u00e9 hablando de dos cosas que me tienen muerto, que s\u00e9 que a \u00e9l tambi\u00e9n le perturban: las barandillas en La Machina y el Metro-TUS. <\/p>\n<p>Los santanderinos de toda edad estamos hartos de pasear por el borde la bah\u00eda. Cuando no hab\u00eda centros comerciales a los que ir a pasar la tarde, Netflix para ver series tirados en el sof\u00e1, ni consolas de 400\u20ac para jugar a matar zombis (qu\u00e9 iron\u00eda est\u00e1 de matar lo que ya est\u00e1 muerto), nuestros padres nos sacaban los domingos a ver escaparates por el centro. Si hac\u00eda bueno, acab\u00e1bamos dando una vuelta desde Correos a Puerto Chico lo m\u00e1s cerca del mar posible. Nunca hicieron falta barandillas. No recuerdo de nadie que se haya ca\u00eddo nunca. Ni siquiera se caen los turistas que se arriman hasta el borde. La prudencia cuando se hace eso se presume, no se impone. <\/p>\n<p>Alguna lumbrera municipal ha pensado que ahora la bah\u00eda es un peligro que hay que acordonar con una barandilla. Hace a\u00f1os, cuando el asunto aquel de los parques e\u00f3licos que iba a llenar Cantabria de molinos de viento, el entonces alcalde puso el grito en el cielo porque los que se pusieran enfrente de la bah\u00eda iban a estropear su deliciosa visi\u00f3n. A los que le han heredado el cortijo les da igual la visi\u00f3n. Han plantado las barandas con desparpajo y arrojo. Tiene raz\u00f3n don Alfonso. Son una horterada y un desprop\u00f3sito que no aportan nada, que estorban, que molestan. A veces quien gobierna piensa demasiado en los dem\u00e1s. Hacer las cosas bien es f\u00e1cil. Basta con dejarlas como est\u00e1n si no causan problemas. Las barandillas est\u00e1n de m\u00e1s. (Hablando del ex alcalde, por cierto, he le\u00eddo, que es uno de los ministros a los que no conoce casi nadie. Cosas de salir del pueblo a hacer fortuna&#8230;)<\/p>\n<p>La otra sinsorgada del a\u00f1o es lo del Metro-Tus. Otra sandez que, en contra de lo que piensa quien lo impulsa, ni hace de Santander una ciudad m\u00e1s avanzada, ni mejora la calidad de vida de los santanderinos. Por colocarse a la vanguardia de la nada, se han cargado el estatus quo de la movilidad, han empeorado el servicio de transporte en la periferia, han enfadado a los vecinos a los que han quitado aparcamientos, hacen m\u00e1s dif\u00edcil acercarse al centro (y cruzarlo) y van a provocar atascos como si se estuviera acabando el mundo (menos para los taxistas). La est\u00e9tica de unos autobuses articulados y de unas marquesinas de aeropuerto se ha llevado por delante la cordura y un buen pellizco del presupuesto que otro buen uso hubiera tenido. Aparentar ser moderno es s\u00f3lo eso, aparentar. El Metro-Tus es puro histrionismo y tonter\u00eda<\/p>\n<p>La balaustrada en la bah\u00eda y el Metro-TUS tienen mucho de intento de superaci\u00f3n: el de ese complejo tan provinciano de ser de provincias y no querer parecerlo. Ambas son una burda apelaci\u00f3n al pretender, un in\u00fatil intento de colocarse a nivel. Quienes paren estas cosas no se dan cuenta de que Santander tiene su esencia en ser como es, y en estar como estar. Hay que mejorarla, claro que s\u00ed, pero con ideas que se sostengan, y no con tendencias m\u00e1s cerca del absurdo que de la necesidad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Voy a dar gusto a mi amigo don Alfonso volviendo a escribir en esta nuestra revista digital. Y lo har\u00e9 hablando de dos cosas que me tienen muerto, que s\u00e9 que a \u00e9l tambi\u00e9n le perturban: las barandillas en La Machina y el Metro-TUS. 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