{"id":739,"date":"2015-11-09T18:53:57","date_gmt":"2015-11-09T18:53:57","guid":{"rendered":"https:\/\/www.opinioneslibres.es\/elgatoazul\/?p=739"},"modified":"2015-11-09T18:53:57","modified_gmt":"2015-11-09T18:53:57","slug":"laocoonte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.opinioneslibres.es\/elgatoazul\/?p=739","title":{"rendered":"LAOCOONTE"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\">Publicado en &gt;DIARIO MONTA\u00d1ES el 7 de noviembre 2015<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.opinioneslibres.es\/elgatoazul\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/laocon.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-742\" alt=\"laocon\" src=\"https:\/\/www.opinioneslibres.es\/elgatoazul\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/laocon-266x300.jpg\" width=\"266\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/www.opinioneslibres.es\/elgatoazul\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/laocon-266x300.jpg 266w, https:\/\/www.opinioneslibres.es\/elgatoazul\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/laocon.jpg 400w\" sizes=\"auto, (max-width: 266px) 100vw, 266px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Una famosa estatua, expuesta en los museos del Vaticano, muestra la lucha de Laooconte, intentando desesperadamente intentando salvarse con sus hijos de las serpientes que envuelven sus cuerpos, tras haber anunciado a Troya que ser\u00eda ocupada por sus sitiadores, escondidos en el vientre de un caballo de madera. El m\u00edtico h\u00e9roe, se revuelve contra el castigo de los dioses y aunque ten\u00eda raz\u00f3n, la ciudad fue destruida por el acoso y astucia de sus sitiadores unidos en un empe\u00f1o com\u00fan. Hoy, muchos siglos despu\u00e9s, ya nadie recuerda a Troya y menos al pobre Laocoonte y sus hijos. La Historia no nos dice si el martirizado h\u00e9roe, era un administrador eficaz de la ciudad o c\u00f3mplice de su corrupci\u00f3n, sencillamente no se crey\u00f3 en \u00e9l. Las murallas de la ciudad parec\u00edan lo suficientemente s\u00f3lidas para contener los ataques y los asaltantes una desorganizada mezcla de tribus con diferentes intereses. Pero Troya cay\u00f3.<\/p>\n<p>Todo esto viene a cuento de lo que est\u00e1 ocurriendo en nuestro pa\u00eds. Tras a\u00f1os caminando alegremente al borde del precipicio, fue elegido un gobierno para que arreglara el desastre, y este se dedic\u00f3 a ello exigiendo el esfuerzo de sus gentes. Las cuentas comenzaron a cuadrar y las deudas a pagarse. Pero la elecci\u00f3n no solo se hab\u00eda realizado para solucionar una situaci\u00f3n econ\u00f3mica, sino para aplicar unos principios ideol\u00f3gicos y unas medidas que fueron ignoradas. Incluso con mayor\u00eda absoluta no se procedi\u00f3 a dar pasos firmes en la reforma educativa o la laboral, ni al cambio de la ley electoral, ni a la normalizaci\u00f3n de una administraci\u00f3n dispersa en m\u00faltiples municipios y diputaciones, ni al reparto solidario entre comunidades aut\u00f3nomas, ni a cambios en la pol\u00edtica energ\u00e9tica, la derogaci\u00f3n de leyes que atentaban contra su concepci\u00f3n \u00e9tica de la vida o a un posicionamiento firme contra el separatismo antes de que \u00e9ste estallase. Y siempre acusando al contrario de ser m\u00e1s corrupto, sin tomar medidas dr\u00e1sticas de regeneraci\u00f3n que se encomendaron a los lentos tribunales de Justicia eternamente pendientes de reformas. El componente ideol\u00f3gico qued\u00f3 arrinconado, mientras se cuidaba rigurosamente el cuadro econ\u00f3mico. Para ese viaje no se necesitaba un partido pol\u00edtico y la misi\u00f3n podr\u00eda haberse encomendado al prestigioso gestor de una multinacional, tan solo atento a los resultados de los balances econ\u00f3micos. La pol\u00edtica no consiste solo en la administraci\u00f3n del dinero p\u00fablico. Necesita acompa\u00f1arse de un compromiso que entusiasme, de la adhesi\u00f3n de la gente tras unas ideas. Y si estas se diluyen entre cifras o se trasmite una impresi\u00f3n de corrupci\u00f3n y privilegios, la ciudadan\u00eda busca nuevas ofertas que susciten atracci\u00f3n y generen ilusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Ahora, muchos siglos despu\u00e9s, parece reverdecer el mito del asedio de Troya. Han surgido grupos que alzan banderas de regeneraci\u00f3n sumando el entusiasmo de los m\u00e1s j\u00f3venes y la frustraci\u00f3n de los defraudados, mientras los protagonistas del pasado caos regresan con nuevas promesas, olvidando su responsabilidad aun reciente. Todos unidos en un frente com\u00fan, para desplazar al gerente de la multinacional. Dentro de poco, los ciudadanos ser\u00e1n convocados para decidir su futuro. Como ocurriera en el mito, una mezcla de mic\u00e9nicos, aqueos y cretenses preparan el asalto de Troya dirigidos por un Aquiles con los talones fr\u00e1giles por ser el representante de quienes causaron el desastre anterior, aliado siempre que sea preciso con el iracundo Agamen\u00f3n podemita, en busca de su gloria. Junto a ellos el astuto Ulises aparece como el nuevo elegido por los dioses. Mientras, tras las murallas ahora reconstruidas, los troyanos contemplan curiosos el caballo de madera, cargado de promesas, que los sitiadores han introducido en la ciudad, ignorantes del peligro que espera en su interior. Algunos, como Laocoonte advierten que su aparente inocencia esconde el peligro de destruir lo conseguido con esfuerzo. Pero la Iliada nos ha dejado a los m\u00edticos Aquiles y Ulises como h\u00e9roes, y se ha olvidado de las gestas de los defensores.<\/p>\n<p>Pero esto no es m\u00e1s que un mito narrado por Homero. Aun se est\u00e1 a tiempo de hacer caso a Laocoonte y salvar a Troya.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado en &gt;DIARIO MONTA\u00d1ES el 7 de noviembre 2015 &nbsp; Una famosa estatua, expuesta en los museos del Vaticano, muestra la lucha de Laooconte, intentando desesperadamente intentando salvarse con sus hijos de las serpientes que envuelven sus cuerpos, tras haber anunciado a Troya que ser\u00eda ocupada por sus sitiadores, escondidos en el vientre de un [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-739","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.opinioneslibres.es\/elgatoazul\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/739","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.opinioneslibres.es\/elgatoazul\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.opinioneslibres.es\/elgatoazul\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.opinioneslibres.es\/elgatoazul\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.opinioneslibres.es\/elgatoazul\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=739"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.opinioneslibres.es\/elgatoazul\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/739\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":743,"href":"https:\/\/www.opinioneslibres.es\/elgatoazul\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/739\/revisions\/743"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.opinioneslibres.es\/elgatoazul\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=739"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.opinioneslibres.es\/elgatoazul\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=739"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.opinioneslibres.es\/elgatoazul\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=739"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}