{"id":142,"date":"2011-04-11T23:10:00","date_gmt":"2011-04-11T21:10:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.opinoineslibres.es\/memoriasdeunexcentrico\/?p=142"},"modified":"2011-04-11T23:10:00","modified_gmt":"2011-04-11T21:10:00","slug":"psicofonias-en-paris","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.opinioneslibres.es\/memoriasdeunexcentrico\/?p=142","title":{"rendered":"\u00abPsicofon\u00edas en Par\u00eds\u00bb"},"content":{"rendered":"<p><!--StartFragment--><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-194\" title=\"paris_au_mois8\" src=\"https:\/\/www.opinioneslibres.es\/memoriasdeunexcentrico\/wp-content\/uploads\/2011\/04\/paris_au_mois8.jpg\" alt=\"paris_au_mois8\" width=\"501\" height=\"230\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: left;\">\n<p style=\"text-align: left;\">\n<p style=\"text-align: left;\">\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; \">\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; \"><span>Aquel Agosto de 1977, cuando a\u00fan no me hab\u00eda cansado de ser joven y ni Felipe Gonz\u00e1lez ni Camilo Jos\u00e9 Cela hab\u00edan perdido todav\u00eda la f\u00e9, el uno en buscar el \u00ababrazo de Vergara\u00bb que Franco no supo dar a una naci\u00f3n dividida y el otro en lograr que la Carta Magna espa\u00f1ola estuviese al menos redactada en buen castellano, me toc\u00f3 viajar a Par\u00eds, en compa\u00f1\u00eda de Luis V., un amigo comunista. Ambos servimos juntos a la patria en aquel privilegiado servicio militar y escuela de oficiales de complemento que fueron las \u00abMilicias Universitarias\u00bb. Al cabo de los a\u00f1os descubr\u00ed que, con la Sierra segoviana por testigo, tent\u00f3 al destino indoctrinando a la peque\u00f1a unidad de reclutas de remplazo que el Ej\u00e9rcito destacaba en nuestro campamento para labores auxiliares. Por bastante menos he visto a alg\u00fan estudiante de ingenier\u00eda terminar en un batall\u00f3n de castigo en el Sahara.<!--more--><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; \"><span> <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; \"><span> <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; \"><span>Corr\u00edan tiempos de euforia por la reci\u00e9n estrenada libertad. Una euforia que ahora se me antoja ingenua, propia de un pueblo poco habituado a lances democr\u00e1ticos por mucho que los pol\u00edticos no cesen de contarnos el cuento de nuestra \u00abmadurez pol\u00edtica\u00bb. Luis y yo vibr\u00e1bamos con simplezas tales como el paso por la rue des Ecoles, en pleno meollo universitario de \u00ab<em>La Sorbonne Nouvelle<\/em>\u00ab, de un Seat 600 con matr\u00edcula de Bilbao cuyos tripulantes desplegaban, felices, una \u00abikurri\u00f1a\u00bb mayor que su veh\u00edculo. Mientras los viandantes franceses nos ignoraban, nosotros d\u00e1bamos vivas en mitad de la calle a Euzkadi, al Partido Nacionalista Vasco, a la Amnist\u00eda General y a las \u00ablibertades formales\u00bb. No recuerdo si inclu\u00edamos a las Cortes de C\u00e1diz en los v\u00edtores pero, si as\u00ed no fu\u00e9, pido desde aqu\u00ed disculpas por ello.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; \"><span> <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; \"><span>Despu\u00e9s del alboroto, acabamos en la barra de un peque\u00f1o y concurrido \u00abbistro\u00bb del Barrio Latino. Discut\u00edamos sobre Antonio Gramsci<\/span><span> <\/span><span>y critic\u00e1bamos a Adolfo Su\u00e1rez. Un hombre de mediana edad se nos aproxim\u00f3 cautelosamente y nos invit\u00f3 a una copa de vino. Dijo ser Gianni Segre, escritor sardo afincado en Francia y autor de un libro -\u00ab<em>La Confirmation<\/em>\u00ab- que ha conocido varias ediciones en la colecci\u00f3n <em>Livre de Poche<\/em>. Creo recordar que nos enzarzamos en una conversaci\u00f3n, m\u00e1s bien trivial, en torno a su paisano Gramsci. Hablaba bien espa\u00f1ol y algo de gallego y nos coment\u00f3 que pose\u00eda unos ferrados de terreno en Galicia, donde so\u00f1aba con edificar una casa para retirarse. Luego, de sopet\u00f3n, nos advirti\u00f3: \u00ab<em>Tened cuidado con lo que estais diciendo. Toda esta zona est\u00e1 llena de polic\u00edas secretos y de soplones. Si quereis seguir hablando as\u00ed bajad la voz o id a otro lugar m\u00e1s seguro porque, aunque no os deis cuenta, os est\u00e1n escuchando y, aunque creais que estais en el Pais de los Derechos del Hombre, donde todo se puede decir, en realidad no es as\u00ed<\/em>\u00ab. Tras este mensaje el escritor -o quienquiera que fuese- desapareci\u00f3 con la misma discreccion con que hab\u00eda llegado.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; \"><span> <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; \"><span>Luis y yo permanecimos silenciosos en la barra del \u00abbistro\u00bb. A pesar de los viandantes, aparentemente desentendidos, alguien se hab\u00eda ocupado de escucharnos y, tal vez, incluso de seguirnos. Me envolv\u00eda -jurar\u00eda que a Luis tambi\u00e9n- una vaga sensaci\u00f3n de temor y paranoia. Solamente dos tontos de capirote pod\u00edan imaginar que el franquismo tuviese la exclusiva de la Brigada Pol\u00edtico-Social, la Segunda-Bis, el Servicio de Informaci\u00f3n Militar, los Servicios de Presidencia del Gobierno o los grupos policiales de estudiantes-confidentes infiltrados en la Universidad. Basta ver la historia reciente de Gibraltar para sospechar que los brit\u00e1nicos mantienen no una sino muchas tramas para defender sus opacos intereses en el Pe\u00f1\u00f3n. Siento tanto respeto por la grandeza hist\u00f3rica de Charles de Gaulle como repulsa por el terrorismo de Estado que el general puso precipitadamente en marcha -los temibles \u00abbarbouzes\u00bb o <em>terroristas-antiterroristas<\/em>&#8211; para combatir con otro mal los males end\u00e9micos de la colonizaci\u00f3n francesa en Argelia. Del establecimiento de la Quinta Rep\u00fablica a la \u00ab<em>Op\u00e9ration Satanique<\/em>\u00ab, el sabotaje que hundi\u00f3 al buque insignia de los ecologistas antinucleares, segando de paso la vida del fot\u00f3grafo portugu\u00e9s Fernando Pereira, no hay una gran distancia conceptual. Vivimos en un mundo de c\u00f3modos eufemismos -\u00ab<em>alcantarillas del Estado<\/em>\u00ab, \u00ab<em>v\u00edctimas colaterales<\/em>\u00ab, \u00ab<em>intervenci\u00f3n humanitaria<\/em>\u00ab- que nos permiten nombrar lo innombrable y aceptar lo inaceptable. En donde el inocente mandar\u00edn de las par\u00e1bolas de Chateaubriand, E\u00e7a de Queiroz y Alejandro Casona sigue \u00ab<em>desapareciendo<\/em>\u00bb cada d\u00eda. Un mundo, en suma, donde a nadie le importar\u00eda la suerte que pueden correr dos j\u00f3venes \u00abextremistas\u00bb por hablar de m\u00e1s en un \u00abbistro\u00bb.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; \"><span> <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; \"><span>En 1998 hice otro viaje a Par\u00eds, esta vez en solitario. Asist\u00eda a una reuni\u00f3n que la Agencia Internacional de la Energ\u00eda hab\u00eda convocado en los locales de la Embajada de Australia ante la Rep\u00fablica Francesa, casi a la sombra de la Torre Eiffel. No recuerdo muy bien lo que en aquella reuni\u00f3n se debat\u00eda, pero lo verdaderamente inolvidable era la vista del \u00ab<em>XVI\u00e8me arrondissement<\/em>\u00bb desde la sala de conferencias. Al otro lado de las enormes cristaleras, con el Sena aconcav\u00e1ndose entre los puentes de Bir-Hakeim y Jena, mi mirada serpenteaba, fascinada, desde los altos del Trocadero, colina de Chaillot abajo, hasta alcanzar las gabarras-vivienda atracadas junto a la <em>Avenue de New York<\/em> y, una vez all\u00ed, volv\u00eda a subir por los jardines -mientras otro aburrido conferenciante tomaba la palabra-, de regreso a la peque\u00f1a meseta donde se asienta el palacio que alberga los museos de la Marina y del Hombre.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; \"><span> <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; \"><span>Aunque por los aleda\u00f1os de la torre Eiffel sobran las ofertas de alojamiento, siempre he preferido hospedarme en el hotel-hormiguero de una gran cadena gala, de precio ajustado, aires de espartano postmodernismo y peque\u00f1as habitaciones impersonales. Como contrapartida, el metro que discurre al aire libre por el Boulevard de Grenelle est\u00e1 apenas un paso y en esa calle los croasanes son m\u00e1s grandes y mantecosos que en el resto de Paris.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; \"><span> <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; \"><span>Todav\u00eda bajo los efectos del \u00e9xtasis visual en la Embajada de Australia me detuve a cenar en uno de los locales inclu\u00eddos en la lista que los australianos hab\u00edan preparado para beneficio de los conferenciantes. Nada m\u00e1s acabar regres\u00e9 al hotel caminando sin prisa por el bulevar y, ya en la habitaci\u00f3n, tom\u00e9 una ducha caliente y me met\u00ed en la cama. Empu\u00f1\u00e9 el mando a distancia del televisor con intenci\u00f3n de amodorrarme y puls\u00e9 un canal al azar. Uno cualquiera. El canal no ten\u00eda imagen pero, para mi sorpresa, hab\u00eda un intruso emitiendo en esa frecuencia.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; \"><span> <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; \"><span>Se trataba de un hombre que se expresaba con fluidez en un castellano de gran correcci\u00f3n gramatical pero con fuerte acento franc\u00e9s, intercalando aqu\u00ed y all\u00e1 largas parrafadas en eusquera. Parec\u00eda arengar a un grupo que yo no pod\u00eda escuchar. Lo hac\u00eda de forma entrecortada, sin respetar el protocolo habitual en las comunicaciones por radio. No cesaba de lanzar vivas a la independencia del Pa\u00eds vasco animando a los inaudibles interlocutores a seguir luchando, sin desfallecer, por \u00ab<em>la libertad<\/em>\u00bb hasta que los \u00ab<em>fascistas espa\u00f1oles<\/em>\u00bb fuesen completamente derrotados. Las parrafadas en vascuence podr\u00edan haber sido consignas. La voz me llegaba n\u00edtidamente, como si procediese de un lugar muy cercano. No hab\u00eda ruido de fondo y era posible distinguir cada uno de sus matices e inflexiones. Sin dar cr\u00e9dito a lo que estaba sucedi\u00e9ndome, encend\u00ed la luz y me sent\u00e9 en la cama. Cuando termin\u00f3 la transmisi\u00f3n hab\u00eda perdido el sue\u00f1o.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; \"><span> <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; \"><span>Si algo me turb\u00f3 de aquella extra\u00f1a experiencia fu\u00e9 la calculada premeditaci\u00f3n con la que la voz del extranjero exhortaba a los dem\u00e1s a la violencia. El mal existe y a veces nos visita. Cuando lo hace, resulta m\u00e1s pavoroso que las pretendidas psicofon\u00edas del madrile\u00f1o palacio de Linares, bajo cuyos recargados techos aseguran los parasic\u00f3logos que penan por su infausto amor don Jos\u00e9 de Murga y do\u00f1a Raimunda Osorio.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; \"><span> <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; \"><span>No viene a cuento analizar aqu\u00ed el sangriento terrorismo vasco ni la degradaci\u00f3n social que ha causado, allende y aquende las fronteras vascongadas, gracias a nuestros miedos. Otros lo han hecho ya. En la Espa\u00f1a mestiza del siglo XXI nadie puede, en nombre de una Historia manipulada, alardear de \u00abpureza racial\u00bb o \u00abhechos diferenciales\u00bb sin parodiar la folcl\u00f3rica vaciedad de un discurso hitleriano.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; \"><span> <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; \"><span>Como much\u00edsimos espa\u00f1oles no me libro de llevar sangre vasca en las venas. Mi bisabuelo euskald\u00fan escap\u00f3 de su caser\u00edo en el valle navarro de la Burunda, huyendo de las levas del Cura Santa Cruz en la tercera guerra carlista. Tuvo la buena fortuna de llegar a Bilbao y poder escapar hacia Cuba Espa\u00f1ola. Muri\u00f3 en 1940 en Camag\u00fcey y en su lecho de muerte -hubieron de confesarlo en vascuence porque nunca pudo hablar bien el castellano- repet\u00eda sin cesar: \u00ab<em>\u00bfSeguir mat\u00e1ndose en Espa\u00f1a?<\/em>\u00ab. Si yo hubiese estado all\u00ed le habr\u00eda dicho que s\u00ed. Y que cuando no lo hacemos nos persiguen, no las psicofon\u00edas, sino las voces y las actas de quienes, pactando con el demonio, consiguen que las brasas de los odios irracionales no acaben de extinguirse.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; \"><span> <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; \"><span>Me agradan las letras de casi todas las canciones de Charles Aznavour. Las hay comerciales e insulsas, pero no faltan esas otras, escritas desde el fondo de su vida, donde vibran con intensidad las emociones. Como cab\u00eda esperar, el Par\u00eds donde naci\u00f3 es un t\u00edtulo recurrente entre sus canciones:<\/span> \u00ab<em><span>Gosse de Paris<\/span><\/em><span>\u00ab, \u00ab<em>J&#8217;ai vu Paris<\/em>\u00ab, \u00ab<em>No\u00ebl \u00e0 Paris<\/em>\u00ab, \u00ab<em>Paris au mois d&#8217;ao\u00fbt<\/em>\u00ab,<\/span><span> \u00ab<em>J&#8217;aime Paris au mois de Mai<\/em>\u00ab. Y es precisamente del contenido de \u00e9sta \u00faltima canci\u00f3n del que voy a tomar algo prestado para mi \u00faltima historia.<\/span><span> <\/span><span>La letra no tiene nada que ver con la revoluci\u00f3n estudiantil de 1968. Charles Aznavour se inclina -como muchos que ya no cumpliremos la sesentena- <\/span><span>a ir por la vida de liberal-libertario y a pagar pocos impuestos para que los pol\u00edticos no los malgasten. En realidad se trata de <\/span><span>un canto a los peque\u00f1os placeres burgueses de Par\u00eds en el mes de las flores y tambi\u00e9n,<\/span><span> c\u00f3mo no, a esas otras cosas que nunca llegaremos a entender del todo. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; \"><span> <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; \"><span>Corr\u00eda Mayo del 2001 y la Comisi\u00f3n Europea me env\u00edaba a un encuentro con los colegas de la OCDE (Organizaci\u00f3n para la Cooperaci\u00f3n y el Desarrollo Econ\u00f3micos) en Par\u00eds. Mi tren sal\u00eda a media tarde de Bruselas y tuve tiempo de sobra para llegar a la estaci\u00f3n de Mediod\u00eda y tomarme un caf\u00e9 mientras ojeaba unas revistas. Sin esperar a que los altavoces anunciasen la entrada del inveros\u00edmil tren expreso que diariamente fluct\u00faa entre la discrecci\u00f3n belga y la suficiencia parisina, me acerqu\u00e9 hasta el and\u00e9n. Era uno de esos raros d\u00edas sin llovizna y, bajo el acomplejado sol primaveral, hasta la desali\u00f1ada \u00abGare de<span> <\/span>Bruxelles-Midi\u00bb, en plenas obras de renovaci\u00f3n, perd\u00eda un poco de esos aires de tristeza habanera que hace una d\u00e9cada eran su nota distintiva.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; \"><span> <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; \"><span>Aguardando en primera l\u00ednea al tren que nos llevar\u00eda hasta la \u00abGare du Nord\u00bb de la \u00abCiudad-Luz\u00bb, un grupo de unas quince personas, tres de ellas mujeres, hablaban animadamente en portugu\u00e9s del Brasil, bromeando entre s\u00ed, gritando y quit\u00e1ndose la palabra unos a otros. Era el tipo de comportamiento que en una ciudad del norte de Europa atrae silenciosas miradas de reprobaci\u00f3n.<\/span><span> El que algunos portugueses llaman, no sin angl\u00f3fila displicencia, \u00ab<em>o jeitinho extrovertido dos brasucas<\/em><\/span><span>\u00ab.<\/span><span> Por eso mismo me acerqu\u00e9, coloc\u00e1ndome tras ellos. Confiaba contagiarme con una pizca de la exhuberante alegr\u00eda tropical de aquella muchachada. Vistos de cerca parec\u00edan menos j\u00f3venes de lo que en un principio cre\u00ed, pero a\u00fan as\u00ed los tom\u00e9 por estudiantes. El hecho de que estuvieran demasiado bronceados y -como la misma \u00abGare du Midi\u00bb- un pel\u00edn mugrosos, tambi\u00e9n me pareci\u00f3 propio de estudiantes. \u00ab<em>Seguramente viajan haciendo auto-stop y de ah\u00ed su aspecto<\/em>\u00bb pens\u00e9. La capacidad de la mente humana para urdir coartadas y pretextos que la tranquilicen es infinita.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; \"><span> <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; \"><span>Cuando m\u00e1s entretenido estaba observando a los brasile\u00f1os uno de ellos, el m\u00e1s viejo, dijo a entre risotadas a una muchacha que lo toqueteaba: \u00ab<\/span><em><span>ao chegarem a Paris vamos repartir os despojos<\/span><\/em><span>\u00ab. Fu\u00e9 exactamente en ese momento cuando decid\u00ed presentarme al grupo, interviniendo con un cordial: \u00ab<em>Voc\u00eas<\/em><\/span><em><span> s\u00e3o brasileiros, n\u00e3o \u00e9?<\/span><\/em><span>\u00ab. Para mi sorpresa se hizo el silencio y el grupo entero, como una sola c\u00e9lula, se volvi\u00f3 hacia m\u00ed. Se dir\u00eda que los hubiesen fumigado con un botafumeiro de gas mostaza. En sus miradas cre\u00ed leer estupefacci\u00f3n y recelo. El \u00abviejo\u00bb parec\u00eda ser el jefe del grupo y tras un escrutinio tan breve como profesional -me estudi\u00f3 de arriba abajo- debi\u00f3 decidir que el entrometido de traje y malet\u00edn que estaba a sus espaldas no representaba riesgo alguno. Hizo un gesto desganado con el \u00edndice y el grupo entero se desplaz\u00f3 hacia el lugar que les indicaba: la zona de parada de otro vag\u00f3n, alejado del que yo deb\u00eda tomar. Una vez all\u00ed permanecieron en silencio hasta que lleg\u00f3 el tren y los perd\u00ed de vista.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; \"><span> <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; \"><span>Sent\u00ed desaz\u00f3n. Si bien los brasile\u00f1os se hab\u00edan comportado de forma extra\u00f1a y hasta grosera yo, por mi parte, me met\u00ed donde nadie me llamaba. Por la ventanilla del expreso, a medida que nos aproxim\u00e1bamos a la frontera francesa, iban desfilando grandes matorrales de <em>buddleias<\/em> o \u00ab\u00e1rboles de las mariposas\u00bb que comenzaban a despertar de su letargo invernal. Me fastidiaba verlas a centenares junto a la v\u00eda del tren, asilvestradas y gratuitas, justo cuando los estafadores del vivero de Waterloo acababan de venderme una docena a un precio absolutamente desconsiderado. La fr\u00e1gil luz belga se quebraba y Francia nos recibir\u00eda de noche. Fu\u00e9 entonces, cuando ca\u00ed en la cuenta de que, en gallego, \u00ab<em>despoxo<\/em>\u00bb significa \u00abdespojo\u00bb, como en espa\u00f1ol, mientras que \u00ab<em>despojo<\/em>\u00ab, en portugu\u00e9s, significa \u00abbot\u00edn, rapi\u00f1a\u00bb. Lo que el \u00abviejo\u00bb en realidad hab\u00eda querido decir es que \u00ab<em>estaban esperando llegar a Par\u00eds para repartirse el bot\u00edn<\/em>\u00ab. La frase no justificaba llamar al revisor o hacer tiempo hasta que la policia francesa diese su recorrido de cortes\u00eda por el pasillo. El \u00abbot\u00edn\u00bb de marras pod\u00eda ser cualquier cosa y opt\u00e9 por olvidar a los brasile\u00f1os mientros me promet\u00eda a m\u00ed mismo jam\u00e1s volver a permitirme familiaridades con desconocidos.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; \"><span> <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; \"><span>Tras cruzar el cintur\u00f3n nordeste de \u00abciudades dormitorio\u00bb llegamos a la Estaci\u00f3n del Norte parisina. El viaje de Bruselas a Par\u00eds suele ser r\u00e1pido y confortable. La \u00abGare du Nord\u00bb, constru\u00edda en 1846 por voluntad de un Rothschild, ha ido experimentando sucesivas reformas para acondicionarla a los trenes m\u00e1s modernos de cada \u00e9poca, gracias a lo cual mantiene un interior contempor\u00e1neo y funcional. Nuestro ferrocarril no entr\u00f3 en los habituales andenes 8 o 9, reservados a las l\u00edneas de B\u00e9lgica,<span> <\/span>sino que se dirigi\u00f3, a velocidad muy reducida, a una de los apeaderos centrales.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; \"><span> <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; \"><span>Permanec\u00ed sentado mientras los compa\u00f1eros de viaje se daban prisa por desembarcar. Mi ventanilla era un observatorio privilegiado para regodearse con el ajetreo de la estaci\u00f3n m\u00e1s concurrida de Europa. Empero, era una noche de poco movimiento. Apenas algunas personas que iban y ven\u00edan arrastrando penosamente sus equipajes. Dos azafatas del TGV franc\u00e9s en cuyos rostros se ve\u00edan ya las ganas de quitarse el uniforme y calzar zapatillas. Un refulgente carrito met\u00e1lico a cargo de un vendedor que no perd\u00eda la ocasi\u00f3n de ofrecer bebidas y alimentos no se sab\u00eda muy a qui\u00e9n. Me llam\u00f3 la atenci\u00f3n la singular habilidad con la que el conductor de un largo convoy repleto de maletas, un hombre de raza negra grande y fornido, esquivaba con calmosas filigranas a las gentes del and\u00e9n. Y en el centro del apeadero, indiferentes a la rotaci\u00f3n del globo terr\u00e1queo, una pareja, fundida en un ce\u00f1ido abrazo, se obsequiaba con el beso m\u00e1s inacable que jam\u00e1s pude ver.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; \"><span> <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; \"><span>Fu\u00ed el \u00faltimo en abandonar el compartimiento y al bajar me top\u00e9 nuevamente con el grupo de brasile\u00f1os. No tuvieron tiempo de reparar en m\u00ed. El agudo pitido de un silbato predomin\u00f3 sobre los dem\u00e1s ruidos de la estaci\u00f3n y transform\u00f3 el and\u00e9n. Todos cuantos all\u00ed remoloneaban se colocaron de inmediato un brazalete rojo en el brazo izquierdo y cargaron sobre los brasile\u00f1os pistola en mano. La reacci\u00f3n de \u00e9stos fu\u00e9 diversa. Dos de ellos corrieron intentando alcanzar el edificio principal de la \u00abGare\u00bb pero se detuvieron en seco cuando la pareja del beso interminable los intercept\u00f3, enca\u00f1on\u00e1ndolos, al grito de: \u00ab<em>Allez, couchez, vite, vite!<\/em>\u00bb <em>(\u00a1Venga, al suelo, r\u00e1pido, r\u00e1pido!<\/em>). El \u00abviejo\u00bb se arroj\u00f3 a la v\u00eda e intent\u00f3 huir mas no lleg\u00f3 lejos. El hombre de raza negra, hab\u00eda saltado \u00e1gilmente desde su puesto de conducci\u00f3n del trencito portamaletas y comenz\u00f3 a perseguirlo por las traviesas. Bast\u00f3 un disparo al aire seguido de un atronador : <em>\u00abArrete toi ou j&#8217;te plombe!\u00bb (\u00a1O te paras o te lleno de plomo!<\/em>) para que el \u00abviejo\u00bb se detuviera con los brazos muy en alto. Mientras tanto, los falsos pasajeros y el no menos falso vendedor de alimentos, protegidos por las pistolas que empu\u00f1aban las \u00abazafatas\u00bb del TGV, iban esposando a los dem\u00e1s componente del grupo, que permanec\u00edan petrificados cual estatuas de sal. No hab\u00eda ni rastro de las tres mujeres.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; \">\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; \"><span>Los parapolic\u00edas desaparecieron, sustitu\u00eddos en un abrir y cerrar de ojos por los siempre m\u00e1s convencionales y plausibles gendarmes parisinos. Unos se ocuparon de sacar a los prisioneros, esposados con las manos a la espalda, por una puerta lateral y otros dirigieron la salida ordenada del p\u00fablico bloqueado en el edificio principal hacia los andenes. Una tercera facci\u00f3n form\u00f3 ret\u00e9n en puntos estrat\u00e9gicos mientras se restablec\u00eda la normalidad. Fu\u00e9 a uno de \u00e9stos \u00faltimos gendarmes a qui\u00e9n me dirig\u00ed: \u00ab<em>Perdone, monsieur, pero se les han escapado las tres mujeres del grupo, vengo con ellos desde Bruselas y he visto que s\u00f3lo han arrestado a los hombres<\/em>\u00ab. El gendarme me respondi\u00f3 con frialdad: \u00ab<em>No ten\u00edamos \u00f3rdenes de arrestar mujeres, s\u00f3lo busc\u00e1bamos hombres y los hemos capturado a todos<\/em>\u00ab, luego salud\u00f3 militarmente y con un \u00ab<\/span><em><span>Merci<\/span><\/em><em><span> beaucoup <span>monsieur<\/span>, <span>bon soir<\/span>!<\/span><\/em><span>\u00bb zanj\u00f3 el di\u00e1logo definitivamente.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; \">\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; \"><span>En d\u00edas sucesivos, aunque compr\u00e9 los principales peri\u00f3dicos franceses, no encontr\u00e9 ni la m\u00e1s m\u00ednima alusi\u00f3n al sucedido de la \u00abGare du Nord\u00bb. Se repet\u00edan, eso s\u00ed, las sesudas rese\u00f1as a un interesante libro sobre \u00ab<em>los conceptos espacio-temporales y las estructuras de pensamiento en la lengua aymara<\/em>\u00ab. El grupo de brasile\u00f1os, pese a la espectacularidad del operativo policial, era irrelevante. Puede que s\u00f3lo se tratara de insignificantes atracadores de insignificantes bancos que ten\u00edan el feo h\u00e1bito de ir a Par\u00eds a repart\u00edr sus insignificantes botines. No descarto que todo haya sido un delirio de mi imaginaci\u00f3n. El que los medios de comunicaci\u00f3n no se hagan eco de algo es prueba fehaciente de que ese algo nunca existi\u00f3.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; \"><span> <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; \"><span>Tengo el convencimiento de que en Par\u00eds se producen psicofon\u00edas. Son voces muertas que no llegan a extinguirse porque\u00a0 siguen hallando \u00e9teres externos que las recogen y amplifican. Acaso porque los crepusculares gobiernos que nos rigen prefieren la \u00abparanormalidad\u00bb a la \u00abnormalidad. En la Ciudad-Luz cualquiera puede imaginar que lo acechan las sombras, que Sat\u00e1n le habla desde el televisor de la alcoba o convencerse de haber visto fantasmas en una estaci\u00f3n de tren o en los jardines del Trian\u00f3n. En otros lugares la paranormalidad es menos refinada y fantasiosa. Pero las voces que vac\u00edan el coraz\u00f3n conocen nuestros nombres y saben donde vivimos. Y no acabamos de encontrar al desafiante Albert Camus que se atreva a navegar\u00a0 por nuestro Sena,\u00a0 inmune al canto esclavizador de las sirenas.<br \/>\n<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; \"><span><br \/>\n<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; \"><span> <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; \"><span><span> <\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Jaime Colson-Pueyo<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Aravaca, junto al encinar del Pardo<br \/>\nA 16 de Marzo de 2011<\/em><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; \"><span> <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; \"><span> <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; \"><span><span> <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; \">\n<p><!--EndFragment--><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aquel Agosto de 1977, cuando a\u00fan no me hab\u00eda cansado de ser joven y ni Felipe Gonz\u00e1lez ni Camilo Jos\u00e9 Cela hab\u00edan perdido todav\u00eda la f\u00e9, el uno en buscar el \u00ababrazo de Vergara\u00bb que Franco no supo dar a una naci\u00f3n dividida y el otro en lograr que la Carta Magna espa\u00f1ola estuviese al [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-142","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.opinioneslibres.es\/memoriasdeunexcentrico\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/142","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.opinioneslibres.es\/memoriasdeunexcentrico\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.opinioneslibres.es\/memoriasdeunexcentrico\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.opinioneslibres.es\/memoriasdeunexcentrico\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.opinioneslibres.es\/memoriasdeunexcentrico\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=142"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.opinioneslibres.es\/memoriasdeunexcentrico\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/142\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.opinioneslibres.es\/memoriasdeunexcentrico\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=142"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.opinioneslibres.es\/memoriasdeunexcentrico\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=142"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.opinioneslibres.es\/memoriasdeunexcentrico\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=142"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}