{"id":462,"date":"2013-01-17T22:28:33","date_gmt":"2013-01-17T22:28:33","guid":{"rendered":"https:\/\/www.opinoineslibres.es\/memoriasdeunexcentrico\/?p=462"},"modified":"2013-01-21T11:20:03","modified_gmt":"2013-01-21T11:20:03","slug":"retrato-de-un-fauno-remoto-con-san-juan-de-puerto-rico-al-fondo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.opinioneslibres.es\/memoriasdeunexcentrico\/?p=462","title":{"rendered":"\u00abRetrato de un Fauno Remoto con San Juan de Puerto Rico al Fondo\u00bb"},"content":{"rendered":"<blockquote><p>Lleg\u00f3 la adolescencia. Me sorprendi\u00f3 la vida<br \/>\nprendida en lo m\u00e1s ancho de tu viajar eterno;<br \/>\ny fu\u00ed tuya mil veces, y en un bello romance \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 me despertaste el alma y me besaste el cuerpo.<\/p>\n<p>\u00bfA d\u00f3nde te llevaste las aguas que ba\u00f1aron \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 mis formas, en espiga de sol reci\u00e9n abierto?<\/p>\n<p>\u00a1Qui\u00e9n sabe en qu\u00e9 remoto pa\u00eds mediterr\u00e1neo \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 alg\u00fan fauno en la playa me estar\u00e1 poseyendo!<\/p>\n<p align=\"center\"><em>(\u201cR\u00edo Grande de Lo\u00edza\u201d, Julia de Burgos, 1935)<\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ayer recib\u00ed de mi variopinta hermana Marilia -dominicana de nacimiento, puertorrique\u00f1a de lar, espa\u00f1ola de naci\u00f3n y gallega de alma- un esperado paquete postal. Se trataba de una voluminosa tesis doctoral sobre nuestro progenitor, obra de Beatriz M. Santiago?Ibarra, titulada \u00ab<em>Jose Mar\u00eda Garc\u00eda?Rodr\u00edguez (1912-2006) escritor gallego, su obra literaria en el contexto de la saudade y la gnosis galaico?celtas: Puerto Rico y lo puertorrique\u00f1o en su Literatura<\/em>\u00ab. La tesis fu\u00e9 defendida en julio de 2012 ante un tribunal del <em>Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe<\/em> y presentada poco despu\u00e9s ante el <em>C\u00edrculo Cultural Gallego de Puerto Rico<\/em> en acto convocado por la <em>Casa de Espa\u00f1a<\/em> en San Juan, donde el autor de mis d\u00edas fu\u00e9 Secretario General durante un largo per\u00edodo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La curiosa tesis -intuyo la travesura del estudioso fingi\u00e9ndose estudiado- ha dado nueva intensidad a la memoria de mi padre. Aunque apenas viv\u00ed en su compa\u00f1\u00eda, supo compensar su ausencia con cartas, afectuosas y frecuentes, dirigidas al hijo lejano y, en ocasiones, a s\u00ed mismo. Gracias a ellas se convirti\u00f3 en uno de mis referentes vitales. Me cuesta trabajo hablar de m\u00ed sin mencionarlo a \u00e9l. Sus andares ensimismados de poeta bohemio por las callejas del Viejo San Juan \u2013mi hermano Juanjo le hab\u00eda confiscado el desvencijado \u201chaiga\u201d con el que daba volantazos top\u00e1ndose con las esquinas- ya se han acompasado a los de una Santa Compa\u00f1a tropical donde marchan vendedores gallegos de \u201c<em>souvenirs<\/em>\u201d para gringos, exiliados republicanos del cafet\u00edn \u201cLa Bombonera\u201d, alquimistas del caldi\u00f1o con unto, merceras de Noya y divertidas ovejas negras de familias peninsulares, en eterna procesi\u00f3n por los pavimentos empedrados de la capital de esa isla que se nombr\u00f3 Borinquen antes de ser Puerto Rico<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La <em>Casa de Espa\u00f1a<\/em> tiene por sede un emblem\u00e1tico edificio del arquitecto local Pedro Adolfo de Castro Besosa cuya creaci\u00f3n apadrin\u00f3 S.M. Alfonso XIII. Mientras una Cuba despechada nos mandaba de vuelta el espl\u00e9ndido monumento a Col\u00f3n que hoy da realce a Valladolid, Puerto Rico no tuvo ambages en proporcionar el terreno y acoger a esta Casa que quiso ser un \u00faltimo presente de Espa\u00f1a. Situada a extramuros de la Puerta de Tierra, en el islote donde anida ese Viejo San Juan que el Capit\u00e1n General Juan Prim i Prats remoz\u00f3 en isabelino, comienza ya a divisarse cuando el avi\u00f3n de Madrid aproa el aeropuerto de Isla Verde tras sobrevolar el Castillo de San Felipe del Morro. Para cuantos se desplazan por la ajetreada Avenida Ponce de Le\u00f3n, es inevitable toparse una y otra vez, a la altura de la parada \u00abuna y media\u00bb del desaparecido tranv\u00eda colonial, con ese gran palacio morisco donde, al contrario que en las taifas ib\u00e9ricas, ondea sin verguenzas la bandera espa\u00f1ola. Y posiblemente seguir\u00e1 haci\u00e9ndolo, porque el 26 de Mayo de 1983 la Casa de Espa\u00f1a fu\u00e9 inclu\u00edda en el <em>U.S. National Register of Historic Places<\/em> y catorce a\u00f1os despu\u00e9s declarada \u00ablugar hist\u00f3rico\u00bb por la <em>Oficina Estatal de Preservaci\u00f3n Hist\u00f3rica de Puerto Rico<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La llegada de dicha tesis trajo consigo otros recuerdos que cre\u00eda olvidados. Sobre todo del per\u00edodo que media entre 1967 y 1969, cuando el ser alumno del Departamento de Geolog\u00eda de la Universidad de Princeton me permiti\u00f3 acumular sucesivas estancias en un San Juan de Puerto Rico m\u00e1s pr\u00f3ximo a <em>New York City<\/em> que a s\u00ed mismo. Desde 1962 mi padre era Canciller del Consulado General de Espa\u00f1a y Secretario de la Casa de Espa\u00f1a. Ahorraba para crear una editorial especializada en escritores antillanos hasta el d\u00eda en que se le escap\u00f3 a Miami con los fondos, el socio habanero cuyos sue\u00f1os, a\u00fan siendo m\u00e1s mundanos que los de mi progenitor, tampoco se materializaron. Vaya en honor de \u00e9ste mencionar que cuando el FBI localiz\u00f3 al socio fugitivo cumpliendo condena por otro delito en la penitenciaria estatal del condado de Bradford -\u00ab<em>Doin&#8217; Florida time<\/em>\u00ab, seg\u00fan canta una petenera yanqui de presidio-, se apiad\u00f3 de su familia y opt\u00f3 por retirar la denuncia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La universidad de Princeton que yo conoc\u00ed al final de una d\u00e9cada revuelta, guardaba todav\u00eda resonancias de Scott Fitzgerald. Pocos han descrito con tanta agudeza aquel eximio templo del saber acad\u00e9mico como el escritor Francisco Ayala : &lt;<em>La Universidad de Princeton pertenece a la llamada \u00abIvy League\u00bb o Liga de la Yedra, grupo de universidades en el este de los Estados Unidos caracterizadas por un altivo aristocratismo intelectual y social que, como es inevitable, da ocasi\u00f3n y p\u00e1bulo a la m\u00e1s desenfrenada, a veces c\u00f3mica, \u00absnobbery\u00bb&gt;<\/em>\u00a0(\u00ab<em>Recuerdos y Olvidos: El Exilio<\/em>\u00ab, Alianza Editorial, Madrid 1983). Albert Camus aprendi\u00f3 de Jean Paul Sartre que en la misma persona pueden coexistir un gran intelectual y un pigmeo \u00e9tico. Haber zaherido, por inexperiencia, el orgullo de un miembro del claustro de <em>Guyot Hall<\/em>, templo princetoniano de las Ciencias de la Tierra, me gan\u00f3 la inquina y encubierto acoso del mentado sabio. Tal vez en mejor ocasi\u00f3n, si dispongo de tiempo y ganas, hable de ello. Recordar a aquel pobre hombre me devuelve a la reflexi\u00f3n de Lope de Vega: \u201c<em>Entiendo lo que me basta y solamente no entiendo c\u00f3mo se sufre a s\u00ed mismo un ignorante soberbio. De cuantas cosas me cansan, f\u00e1cilmente me defiendo, pero no puedo guardarme de los peligros de un necio<\/em>\u201d (Escena Cuarta de \u201c<em>La Dorotea<\/em>\u201d, 1632).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Puse los pies en el Estado Libre Asociado de Puerto Rico o \u00ab<em>Commonwealth of Puerto Rico<\/em>\u00bb en 1954, antes de que mi padre, estancado econ\u00f3mica e intelectualmente en la Rep\u00fablica Dominicana, vigilado por soplones trujillistas y franquistas y recelando las consecuencias de los imprudentes amor\u00edos y conchabamientos de algunos antiguos camaradas dentro del entorno del criminal s\u00e1trapa caribe\u00f1o, comenzara a plantearse seriamente emigrar a la isla vecina. Yo, ajeno a todo ello, llegu\u00e9 de Ciudad Trujillo con mi madre y con mi abuela en viaje de vacaciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hab\u00eda desembarcado en San Juan crey\u00e9ndome norteamericano. Ven\u00eda de un colegio cripto-protestante regido por boricuas conversos a todo lo angloamericano, anti-cat\u00f3licos hasta donde el General\u00edsimo Trujillo y una sabia autocensura les permit\u00edan llegar. Gracias a ellos empezaba yo a creer que all\u00e1 en los Cielos Jehov\u00e1 dispone en ingl\u00e9s bostoniano y los ej\u00e9rcitos ang\u00e9licos, engalanados de <em>marines<\/em>, le acatan entonando un coral \u00ab<em>Sir, Yessir!<\/em>\u00ab. De aquel protestantismo \u00e1cido y norteamericanizante recuerdo con desagrado la imposici\u00f3n de participar en unas obsesivas jornadas de campeonatos o \u00ab<em>Field Day<\/em>\u00ab, tediosamente ensayadas, durante las cuales todo el colegio se divid\u00eda en dos bandos, rojo y azul, que deb\u00edan competir en un sinf\u00edn de pruebas atl\u00e9ticas y de habilidad a fin de promover el \u00abespiritu de competici\u00f3n\u00bb entre el alumnado. Combat\u00ed tal adoctrinamiento con t\u00e9cnicas sencillas pero eficaces. Jaleaba a los azules cuando me endosaban una cachucha beisbolera roja y pon\u00edan en mis manos un bander\u00edn de igual color, mas en cuanto los estupefactos maestros me obligaban a cambiar el disfraz al azul, pasaba a jalear a los rojos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La no confesada confesionalidad de aquel colegio rozaba lo inconfesable. En cierta ocasi\u00f3n me sorprendi\u00f3 en clase con un rosario entre las manos el mism\u00edsimo director y propietario del centro. El que se hac\u00eda llamar \u201c<em>School Principal<\/em>\u201d se hab\u00eda graduado en Matem\u00e1ticas y ten\u00eda la encomiable costumbre de dictarnos personalmente las clases m\u00e1s arduas de esa asignatura. Aunque yo no hac\u00eda sino mostrar el objeto de rezo a un compa\u00f1ero, fui reprendido educada pero desde\u00f1osamente por el capitoste. Desde el ostracismo de una esquina del aula, en pie y de cara a la pared, escuch\u00e9 al \u201c<em>Principal<\/em>\u201d mutarse en misionero para predicar al alumnado que \u201c<em>el rosario no es cosa de hombres sino de afeminados<\/em>\u201d. Cuando se lo relat\u00e9 a mi padre no hizo comentario alguno. Era agn\u00f3stico, pero siendo respetuoso con las ideas ajenas exig\u00eda reciprocidad.\u00a0 Al d\u00eda siguiente se entrevist\u00f3 con el director para explicarle que hab\u00eda combatido en la Guerra Civil de Espa\u00f1a y all\u00ed hab\u00eda visto luchar y morir a hombres de pelo en pecho, sin que tener un rosario al cuello o entre los dedos disminuyese su virilidad. Era un argumento de doble filo. Si el director pas\u00f3 por alg\u00fan campo de batalla durante la Segunda Guerra Mundial sabr\u00eda que existen hombres que se enfrentan a la muerte rosario en mano y debi\u00f3 decirlo. Si, en cambio, permaneci\u00f3 a retaguardia en Puerto Rico mientras sus connacionales se jugaban la vida en cinco continentes, debi\u00f3 callar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El incidente del rosario fu\u00e9 la gota que colm\u00f3 un vaso a punto de rebosar. El director pidi\u00f3 disculpas en privado pero no estaba dispuesto a retractarse en p\u00fablico. Hacerlo equivaldr\u00eda a reconocer la contradicci\u00f3n existente entre sus agrios prejuicios personales y la edulcorada imagen p\u00fablica de ap\u00f3stol consagrado a los valores redentores del liberalismo, la ense\u00f1anza mixta, el laicismo, el auto?control, el libre albedr\u00edo y la democracia americana. Y el colegio ya ten\u00eda suficientes contradicciones. Entre ellas desentenderse de los precoces escarceos de jovenc\u00edsimos alumnos con el alcohol y los amor\u00edos alegando, aunque tuviesen lugar a escasos metros de la puerta, que suced\u00edan fuera de la jurisdicci\u00f3n del centro. O la apenas disimulada satisfacci\u00f3n de tener como alumnos a parientes del General\u00edsimo Trujillo y establecer v\u00ednculos de conveniencia con sus familias. Recuerdo haber sido compa\u00f1ero del hijo menor del dictador, Rhadam\u00e9s Trujillo Mart\u00ednez. Era un arrogante ni\u00f1o, adulado en los recreos por una corte de cobistas, que con doce a\u00f1itos sol\u00eda llegar al colegio conduciendo su juguete preferido: un <em>Pegaso<\/em> rojo descapotable, regalo personal de Franco. Tras hu\u00edr de la Rep\u00fablica Dominicana despu\u00e9s del asesinato de su padre, acab\u00f3 buscando el dinero \u201cf\u00e1cil\u201d del narcotr\u00e1fico.\u00a0 Muri\u00f3 en 1994 torturado y ajusticiado por la c\u00fapula del Cartel de Cali que lo acusaba de haber informado a la polic\u00eda paname\u00f1a de varias tentativas frustadas de env\u00edar masivamente coca\u00edna a Espa\u00f1a, Rusia y EE.UU. a trav\u00e9s de la comercializadora de caf\u00e9 propiedad de un amigo suyo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como anticip\u00f3 Lucky Luciano al finalizar la Segunda Guerra Mundial, el narcotr\u00e1fico se ha convertido en la actividad ilegal m\u00e1s rentable de nuestro tiempo. Es un instrumento econ\u00f3mico, pol\u00edtico y social cuyo verdadero alcance e implantaci\u00f3n no han sido desvelados. All\u00e1 por 1970, una de mis hermanas estaba matriculada en un elitista colegio de Madrid. Cuando comprob\u00f3 lo f\u00e1cil que era conseguir drogas en dicho lugar, decidi\u00f3 denunciar el hecho. Fue acusada de mentir y se le indic\u00f3 que deb\u00eda aportar pruebas en vez de rumores. Mi hermana se tom\u00f3 el trabajo de reunir algunas dosis de hach\u00eds en d\u00edas lectivos. En vez de investigar y tomar medidas, el elegante centro distribuy\u00f3 una carta que comenzaba diciendo, m\u00e1s o menos, lo siguiente: \u201c<em>Tambi\u00e9n a la cat\u00f3lica Espa\u00f1a ha llegado la maldici\u00f3n de las drogas, es por eso que los padres de familia deben permanecer en constante vigilancia\u2026<\/em>\u201d. A\u00f1os despu\u00e9s ayud\u00e9 a vaciar un piso cerca de la que entoces se llamaba \u201c<em>calle del General Mola<\/em>\u201d y a\u00fan me impresiona recordar a los peque\u00f1os autom\u00f3viles del complet\u00edsimo \u201cscalextric\u201d del benjam\u00edn de la casa, repletos de barritas de \u201cchocolate\u201d cuidadosamente envueltas en papel de plata. \u00a0Si lo que digo parece no impresiona, me atrevo a sugerir la lectura de \u201c<em>La Agenda de los Amigos Muertos<\/em>\u201d, de la periodista espa\u00f1ola Raquel Heredia (Editorial Plaza y Jan\u00e9s, 1998) o ver en YouTube \u201c<em>Drugs Inc: Zombie Island<\/em>\u201d, un documental de <em>National Geographic<\/em> sobre la drogadicci\u00f3n en Puerto Rico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aprovechando el cese del bloqueo internacional organizado por las potencias aliadas, mis padres se apresuraron a sacarme de la Rep\u00fablica Dominicana, envi\u00e1ndome a estudiar a Espa\u00f1a. Me convirtieron as\u00ed en el fauno remoto que soy, condenado de por vida a buscar sus ra\u00edces en personas y lugares que se han hecho extra\u00f1os o dejaron de existir. Pero tambi\u00e9n me dieron, sin realmente pretenderlo, horizontes nuevos en el encuentro con una congregaci\u00f3n cat\u00f3lica cuyo carisma es la ense\u00f1anza: los Hermanos de las Escuelas Cristianas. Su fundador fu\u00e9 un arist\u00f3crata de Reims, Jean-Baptiste de La Salle, que comprendi\u00f3 tempranamente que permanecer cruzados de manos ante la pobreza y la ignorancia, aunque no falten quienes aprovechan ambas para disponer de trabajadores d\u00f3ciles y baratos, conduce a la cat\u00e1strofe.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Espa\u00f1a, los llamados familiarmente \u201cHermanos de La Salle\u201d, pese a la persecuci\u00f3n religiosa de la II Rep\u00fablica y al pacato franquismo que sigui\u00f3, mantuvieron sus tradiciones francesas, sobre todo el compromiso con las clases sociales m\u00e1s desfavorecidas, la capacidad de actualizarse, y el respeto a la personalidad de cada alumno. A\u00fan habi\u00e9ndola sufrido en sus carnes, jam\u00e1s o\u00ed a mis profesores lasalianos hablar mal de la Segunda Rep\u00fablica espa\u00f1ola. Se sab\u00eda, eso s\u00ed, que el m\u00e1s brillante de ellos, el Hermano Pedro, erudito en literatura del Siglo de Oro, usaba una poblada barba para disimular la profunda cicatriz que le hab\u00edan causado los milicianos colg\u00e1ndolo una y otra vez del cuello en repetidos simulacros de ahorcamiento. O que el Hermano Hip\u00f3lito eligi\u00f3 tal nombre\u00a0 en religi\u00f3n -\u201c<em>Caballo de Piedra<\/em>\u201d- porque, condenado a muerte, aguard\u00f3 d\u00eda tras d\u00eda a los ejecutores que nunca llegaron, jugando al ajedrez con piezas que \u00e9l mismo esculpi\u00f3 en miga de pan y destacando entre los dem\u00e1s prisioneros por su h\u00e1bil movimiento de caballos sobre los escaques. Fue casualidad, si existen las casualidades, que Paco Luis Dom\u00e9nech, condisc\u00edpulo y amigo del Colegio Lasalle Maravillas, cumpliera sus pr\u00e1cticas de m\u00e9dico interno en el Hospital Cl\u00ednico de Madrid cuando agonizaba all\u00ed el Hermano Pedro, a qui\u00e9n admiraba sobremanera, teniendo as\u00ed ocasi\u00f3n de acompa\u00f1arlo en sus \u00faltimos momentos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La impronta que no logr\u00f3 dejarme aquel angloevangelismo criollo, m\u00e1s amigo del Club Rotario que del Santo Rosario, me fue cumplidamente impuesta por el cine. Las pel\u00edculas de Hollywood, en versi\u00f3n original, pasaban con enorme \u00e9xito de p\u00fablico por las salas de exhibici\u00f3n dominicanas -Elite, Olimpia, Santom\u00e9, Rialto- a raz\u00f3n de dos o tres estrenos por semana. Los domingos no pod\u00edan faltar las matin\u00e9s infantiles cuyos seriales (\u00ab<em>Flash Gordon<\/em>\u00ab, \u00ab<em>Superman<\/em>\u00ab, \u00ab<em>Las Aventuras de Sir Galahad<\/em>\u00ab, \u00ab<em>El Reino Submarino<\/em>\u00ab, \u00ab<em>El Llanero Solitario<\/em>\u00ab&#8230;) eran siempre bienvenidos aunque tuviesen diez o m\u00e1s a\u00f1os de antiguedad.\u00a0 Eventos como el trig\u00e9simo aniversario de la <em>Metro Goldwyn Mayer<\/em> eran celebrados con una cornucopia de celuloides (\u00ab<em>Siete Novias para Siete Hermanos<\/em>\u00ab, \u00ab<em>Mi Amor Brasile\u00f1o<\/em>\u00ab, \u00ab<em>Brigadoon<\/em>\u00ab, \u00ab<em>La \u00daltima Vez que V\u00ed Par\u00eds<\/em>\u00ab&#8230;) que nos acostumbraban a ver con ojos anglos no ya mundos ajenos, sino incluso el propio. Los filmes en lengua espa\u00f1ola, t\u00e9cnicamente modestos, quedaban relegados para el consumo de las clases sociales menos pudientes, m\u00e1s iletradas o menos blancas -acuarteladas en las salas de los teatros Capitolio, Independencia o Max- si bien las pel\u00edculas de Cantiflas y alguna producci\u00f3n espa\u00f1ola como \u00ab<em>Balarrasa<\/em>\u00bb \u2013del magistral segoviano Jos\u00e9 Antonio Nieves Conde- escaparon de la juder\u00eda cinematogr\u00e1fica en compa\u00f1\u00eda de joyas en otro idioma cual \u00ab<em>Arroz Amargo<\/em>\u00bb y \u00ab<em>Rashomon<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero las millas y millas de celuloide americano por las que discurri\u00f3 mi ni\u00f1ez de nada sirvieron en aquel viaje inaugural a San Juan de Puerto Rico cuando un obeso oficial gringo de inmigraci\u00f3n, entronizado en mitad del puerto en una rid\u00edcula mesita <em>Chippendale<\/em>, decidi\u00f3 mantenernos alineados en el muelle bajo un sol de M\u00edo Cid, mientras escudri\u00f1aba con displicencia, uno por uno, nuestros pasaportes y certificados de vacunaci\u00f3n, a la sombra, claro est\u00e1, de su inmenso parasol.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Descubr\u00ed aquel d\u00eda que, por alguna oscura raz\u00f3n del destino, no soy norteamericano. A partir de esa efem\u00e9ride dej\u00e9 de ser rubio y mis cabellos comenzaron a tomar ese tono sombr\u00edo de las incertidumbres. En cuanto a mis ojos, anta\u00f1o transparentes, se han coloreado de marr\u00f3n o verde en funci\u00f3n del estado de \u00e1nimo o de c\u00f3mo incide la luz en ellos. Hay que acercarse y observar atentamente para apreciarlo. De lo cual me alegro porque en la Galicia rural creen que quienes tenemos mirar bicolor portamos una \u00abfada\u00bb o maldici\u00f3n que induce a la licantrop\u00eda. Los a\u00f1os trabajados en un sector minero de la Administraci\u00f3n espa\u00f1ola que ignoraba la meritocracia o la ejemplaridad y cuyos m\u00e1s torpes representantes todav\u00eda siguen recibiendo medallas, cargos y honores, me han convencido de que no son precisamente los lobishomes quienes da\u00f1an a un pa\u00eds. San Francisco de As\u00eds, por boca de Rub\u00e9n Dar\u00edo (\u00ab<em>Los Motivos del Lobo<\/em>\u00ab, Mundial Magazine, Par\u00eds, 1913), se hizo cargo de las razones que empujaron al legendario lobo de Gubbio a recobrar su ferocidad y volver al merodeo: \u00ab<em>en todas las casas<\/em> <em>estaban la Envidia, la Sa\u00f1a, la Ira, y en todos los rostros ard\u00edan las brasas de odio, de lujuria, de infamia y mentira. Hermanos a hermanos hac\u00edan la guerra, perd\u00edan los d\u00e9biles, ganaban los malos<\/em>\u00ab&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque en mi americanizante colegio dominicano no hablaban de esas cosas, tuve ocasi\u00f3n de conocer la segregaci\u00f3n racial en el Miami de 1949, donde las personas de raza negra viajaban sin hablar en la parte trasera de los autobuses. Recuerdo la se\u00f1alizaci\u00f3n de los cuartos de ba\u00f1o reservados para ellos en los locales del<em> Miami Shopping Center<\/em> de la calle Flagler. En quienes lleg\u00e1bamos de pa\u00edses mestizos, aunque practic\u00e1semos una discriminaci\u00f3n soterrada, el estado de Florida, con su racismo y linchamientos, produc\u00eda una extra\u00f1eza apenas abotargada por los rituales del consumismo. La segregaci\u00f3n ya no existe, pero para adquirir un departamento en algunos condominios muy exclusivos de Miami-Dade County es preciso recibir el vistobueno de los dem\u00e1s cond\u00f3mines. El candidato a propietario debe redactar una carta de presentaci\u00f3n con fotos familiares y, si la solicitud progresa, entrevistarse en compa\u00f1\u00eda de sus hijos, si los tuviere, con una representaci\u00f3n de los propietarios. Normalmente, a una familia sin las suficientes dosis de pijez, le resultar\u00e1 dif\u00edcil sortear los filtros que aplican en ese tipo de complejos residenciales, no se sabe muy bien si para poner coto a los narcotraficantes, a la vulgaridad o a la morenez. En 1966 me toc\u00f3 sufrir algo parecido en Madrid. Finalizada mi carrera de ge\u00f3logo, decid\u00ed beneficiarme de los incentivos que para fomentar la emigraci\u00f3n a Sud\u00e1frica, para\u00edso de la miner\u00eda, hab\u00eda establecido el Gobierno de Pretoria. Todo iba sobre ruedas hasta el d\u00eda en que mi <em>dossier<\/em> lleg\u00f3 a manos del C\u00f3nsul sudafricano, el cual advirti\u00f3 que mi madre hab\u00eda nacido en la Rep\u00fablica Dominicana. Procedi\u00f3 entonces a darme cita en una discreta oficina de la madrile\u00f1a Plaza de Col\u00f3n alegando que deb\u00edamos revisar juntos la documentaci\u00f3n que hab\u00eda ido presentando. En realidad s\u00f3lo pretend\u00eda rastrear las vidas de mis abuelos. Al indicarle que la madre de mi madre era cubana y su madre tambi\u00e9n, todo mi expediente de emigrante qued\u00f3 paralizado. El C\u00f3nsul me anunci\u00f3 secamente: \u00ab<em>a menos que justifique Vd. con documentos que su abuela es de raza blanca pura, no podr\u00e1 viajar a nuestro pa\u00eds<\/em>\u00ab. De haberle revelado la imagen inolvidable de \u00abNi\u00f1a Matilde\u00bb, mi bisabuela, all\u00e1 en su caser\u00f3n de Nuevitas, con el turbante blanco digno de un pase de modelos de la \u00f1\u00e1\u00f1iguer\u00eda yoruba, fum\u00e1ndose un sorullo congo y columpi\u00e1ndose en su mecedora sin dejar de dar manotazos a la cotorra ti\u00f1osa que se obstinaba en meter la cabeza en su vaso de aguardent\u00f3n de cachaza, es seguro que el funcionario-ario hubiese vomitado. Pero opt\u00e9 por guardar silencio y salvar a la gran naci\u00f3n austral de mi ascendencia negroide. Lejos andaba aquel C\u00f3nsul de saber que tropas expedicionarias de Cuba en Angola (1975-91), con un t\u00edo abuelo m\u00edo al frente, aplastar\u00edan al ej\u00e9rcito de su pa\u00eds, obligando a los <em>Afrikaners<\/em> a una desbandada que, de no estar los norteamericanos al quite, hubiese terminado en invasi\u00f3n fidelista del norte de Namibia. El humillante repliegue se sald\u00f3, en \u00faltima instancia, con el desmoronamiento del gobierno supremacista blanco y el fin del Apartheid. Nunca he lamentado no poder vivir en <em>Suid-Afrika<\/em>. Como bien dice el refr\u00e1n mexicano: \u00ab<em>de mejores casas nos han corrido<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El San Juan de 1954, aunque m\u00e1s pobre, superaba a una Florida que a\u00fan no era refugio de haitianos e hispanos, en humanidad y simpat\u00eda. Nada m\u00e1s llegar a la c\u00e9ntrica Plaza de Col\u00f3n mi madre y mi abuela decidieron explorar la ciudad y tomar la guagua de R\u00edo Piedras, cuya ruta era m\u00e1s larga que ninguna. A bordo viaj\u00e1bamos, amablemente confundidos, blancos, negros y mulatos. Al pasar por el distrito comercial del barrio de Santurce, all\u00e1 por la Parada 17 de la Avenida Ponce de Le\u00f3n -banderas gringas y boricuas ondeando en multitud de lugares- me llam\u00f3 la atenci\u00f3n descubrir a una\u00a0 abigarrada y bulliciosa multitud amonton\u00e1ndose en peque\u00f1os mostradores y puestos de fritura que anunciaban alcapurria, pastelillos, masitas de cerdo y piononos o saliendo y entrando de grandes almacenes norteamericanos con nombres gallegos, y me caus\u00f3 envidia pensar que ninguna de esas gentes podr\u00eda ser molestada por el estre\u00f1ido funcionario de inmigraci\u00f3n apoltronado bajo el parasol del puerto. Eran, por nacimiento, los privilegiados ciudadanos de la naci\u00f3n m\u00e1s poderosa de la Tierra. Esa fu\u00e9, precisamente, la impresi\u00f3n que Franklin Delano Roosevelt quiso darnos. Que al desfilar ante los t\u00famulos de \u00ab<em>Gonz\u00e1lez Pad\u00edn Department Stores<\/em>\u00bb o de \u00ab<em>Almacenes Velasco<\/em>\u00bb nadie osara calarse el chapeo y ejercitar el cervantino \u00ab<em>fu\u00e9se y no hubo nada<\/em>\u00bb\u00a0 desconociendo \u00ab<em>esta m\u00e1quina insigne, esta riqueza<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fu\u00e9 a lo largo de aquel trayecto en guagua cuando descubr\u00ed el primero de los llamativos murales que luego ver\u00eda, con mayor grandiosidad, en los cines de la Gran V\u00eda madrile\u00f1a, en cuyas fachadas floreci\u00f3 un arte ef\u00edmero y perdido de pintores republicanos que malviv\u00edan dise\u00f1ando espectaculares lienzos que montaba un taller de la calle Leganitos. En el Santurce sanjuanero una Marilyn Monroe, opulenta pese a la bidimensionalidad del contrachapado, nos invitaba a subir a su balsa para despe\u00f1arnos con ella por los r\u00e1pidos de un heraclitano \u00ab<em>R\u00edo sin Retorno<\/em>\u00ab. La verdadera Marilyn, la de los versos de Ernesto Cardenal (\u00ab<em>Oraci\u00f3n por Marilyn Monroe<\/em>\u00ab, 1965), hubiese preferido navegar aguas arriba, hacia el amor eterno que descubri\u00f3 Julia de Burgos en las fuentes del R\u00edo Grande de Lo\u00edza. El \u00ab<em>River of No Return<\/em>\u00bb hab\u00eda sido altamente desaconsejado por los guardianes de la moral y me qued\u00e9 sin verlo. Se trataba de una pel\u00edcula en \u00ab<em>CinemaScope<\/em>\u00ab, novedad consistente en una filmaci\u00f3n con lentes anam\u00f3rficas cuyas im\u00e1genes se descomprim\u00edan en un formato, m\u00e1s largo que ancho, que requer\u00eda grandiosas pantallas c\u00f3ncavas inexistentes en las salas de Ciudad Trujillo. El sistema se inici\u00f3 en 1953 con \u00ab<em>La T\u00fanica Sagrada<\/em>\u00ab, un memorable <em>peplum<\/em> b\u00edblico. Gracias al CinemaScope, aseguraba desde su secci\u00f3n de cine en la habanera revista \u00abCarteles\u00bb un jovenc\u00edsimo Guillermo Cabrera Infante: \u00ab<em>Victor Mature llora l\u00e1grimas del tama\u00f1o de pelotas de b\u00e9isbol <\/em>\u00ab. Mayores l\u00e1grimas debieron llorar los infortunados espectadores, inermes durante dos largas horas ante las lacerantes dotes de actor de \u00ab<em>Cara de Cart\u00f3n<\/em>\u00bb Mature.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un d\u00fao de l\u00edderes de gobiernos aut\u00f3nomos peninsulares, el vascuence Juan Jos\u00e9 Ibarretxe Markuartu y el catal\u00e1n Artur Mas i Gavarr\u00f3, una especie de reencarnaci\u00f3n estereof\u00f3nica de Don Juan Ponce de Le\u00f3n, han descubierto la milagrosa Fuente del Eterno Federalismo en la Arcadia de playa, maracas y ron, que ellos confunden con Puerto Rico. Me temo que ambos personajes saben menos del lugar cuyo estatuto pol\u00edtico quieren copiar que sus primitivos pobladores. Hace veintitr\u00e9s siglos los indios tah\u00ednos ya conoc\u00edan perfectamente la posici\u00f3n geogr\u00e1fica de Puerto Rico o \u00abBorinquen\u00bb, si no por otra raz\u00f3n, porque las buenas piraguas oce\u00e1nicas eran muy costosas y no pod\u00edan permitirse el lujo de navegar, como hacen nuestros pol\u00edticos, ignorando de donde vienen y ad\u00f3nde se dirigen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En beneficio de cuantos prefieren el mapa auton\u00f3mico de su pueblo al mapamundi, cabe aclarar que \u00abPuerto Rico\u00bb es, en puridad, un archipi\u00e9lago que integran la isla principal de ese nombre, la isleta donde se alza San Juan y los islotes de Vieques, Culebra, Caja de Muerto, Desecheo, Mona y Monito, adem\u00e1s de un sinf\u00edn de cayos y pe\u00f1ones. Y tambi\u00e9n debe aclararse que el citado archipi\u00e9lago permanece firmemente anclado en los EE.UU. desde que Nelson A. Miles, uno de los mejores generales norteamericanos, participante destacado en pr\u00e1cticamente todas las acciones militares importantes de su pa\u00eds entre 1861 y 1898, desembarc\u00f3 en Gu\u00e1nica el 25 de Julio de 1898, festividad de Santiago Ap\u00f3stol, para arrebatarle a Espa\u00f1a su colonia menos conflictiva.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dec\u00eda mi padre, con incorrecci\u00f3n pol\u00edtica de un signo, que Puerto Rico es el \u00fanico pa\u00eds que celebra su propia invasi\u00f3n y ocupaci\u00f3n militar como una \u00abliberaci\u00f3n\u00bb. Constata esa extendida actitud el nacionalista boricua Eugenio Mart\u00ednez Rodr\u00edguez: \u00ab<em>en una clase de periodismo se me pidi\u00f3 que no hablara de la invasi\u00f3n sino de <\/em>\u201c<em>la llegada<\/em>\u201d<em> de Estados Unidos, para que no resultara inc\u00f3modo a las personas<\/em>\u00ab. Pero asimismo recordaba mi padre, con incorrecci\u00f3n pol\u00edtica de signo opuesto, que \u00ab<em>la guerra hispanoamericana fu\u00e9 la \u00faltima que se libr\u00f3 entre caballeros<\/em>\u00bb (\u00ab<em>Los A\u00f1os Decisivos<\/em>\u00ab, Sociedad Espa\u00f1ola de Auxilio Mutuo y Beneficencia de Puerto Rico, San Juan, 1998).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pocos espa\u00f1oles recuerdan a estas alturas al general Nelson Appleton Miles, conquistador de Puerto Rico y pacificador definitivo del Oeste americano. Salvo los muy cin\u00e9filos. El antiguo dependiente que entr\u00f3 en el mundo de las Armas pag\u00e1ndole clases nocturnas de milicia a un ex-soldado franc\u00e9s, aparece en algunos celuloides del cine mudo. Su indiscutible heroismo no borr\u00f3 la imagen de \u201cchusquero\u201d ambicioso, eg\u00f3latra y lenguaraz, que le pasar\u00eda factura con los oficiales de West Point y los petimetres de Washington. Fue precisamente en dicha capital donde falleci\u00f3 de un infarto en 1925, de pie en el primer tiempo del saludo, cuando rend\u00eda homenaje al himno nacional que abr\u00eda el espect\u00e1culo de circo al cual hab\u00eda invitado a sus nietos. En \u201cSoldado Azul\u201d se recuerda la capacidad del general para decir lo que todos pensaban pero nadie se atrev\u00eda a decir. Este conocido filme, dirigido por Ralph Nelson en 1970, recoge la matanza de Sands Creek (Colorado) donde, el 29 de septiembre de 1864, John Chivington, descerebrado predicador de biblia y rev\u00f3lver, reciclado como coronel de voluntarios, provoc\u00f3 una s\u00e1dica carnicer\u00eda de indios pac\u00edficos, la mayor\u00eda de ellos mujeres y ni\u00f1os, cuando se hallaban bajo la protecci\u00f3n de las banderas blanca y norteamericana. La pel\u00edcula, filmada un a\u00f1o despu\u00e9s de hacerse p\u00fablica la matanza de My Lai (Vietnam del Sur, 1968), mantiene toda su vigencia. Al final del filme, mientras la c\u00e1mara recoge en un <em>travelling<\/em> la desolaci\u00f3n del campamento indio calcinado, una voz en \u201c<em>off<\/em>\u201d recuerda las palabras del General Nelson A. Miles, a la saz\u00f3n Jefe del Estado Mayor del Ej\u00e9rcito, cuando le comunicaron los detalles de la masacre: \u201c<em>es el crimen m\u00e1s abyecto e injusto en toda la Historia de los Estados Unidos<\/em>\u201d (\u201c<em>the foulest and most unjust crime in the annals of America<\/em>\u201d). Algunos han querido ver en los expeditivos m\u00e9todos de Miles el origen de otra lamentable matanza, la de Wonded Knee (Dakota del Sur, 29 de diciembre de 1890). Miles era muy severo y sus dr\u00e1sticas decisiones pueden parecer injustas, pero luchar contra los indios lo aproxim\u00f3 a ellos. A pesar de los prejuicios raciales se hizo perfectamente cargo de la dif\u00edcil tesitura de los pieles rojas y nunca temi\u00f3 denunciar, da\u00f1ando irremisiblemente sus propias aspiraciones pol\u00edticas, el incumplimiento por parte del Congreso de los desventajosos tratados que -son palabras suyas- \u201c<em>los indios se ve\u00edan obligados a firmar<\/em>\u201d, entrando as\u00ed en ell ciclo de violencia que comenzaba con una vida miserable y desasistida, continuaba con hambrunas que empujaba a las tribus al saqueo y terminaba con la represi\u00f3n genocida de los blancos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1952, el d\u00eda en que se cumpl\u00edan cincuenta y cuatro a\u00f1os de \u00abla llegada\u00bb norteamericana, Puerto Rico pas\u00f3 a convertirse en \u00ab<em>Estado Libre Asociado<\/em>\u00bb de los Estados Unidos de Am\u00e9rica. Esta asociaci\u00f3n, formulada en espa\u00f1ol palmario, ha sido traducida de forma calculadamente ambigua con el norteamericanismo: \u00ab<em>Commonwealth of Puerto Rico<\/em>\u00ab, ajeno al nexo pol\u00edtico que su hom\u00f3nimo brit\u00e1nico designa. Bajo el com\u00fanmente llamado \u00abE.L.A.\u00bb, Puerto Rico dispone de autonom\u00eda para manejar asuntos locales que no se rigen por la Constituci\u00f3n norteamericana, pero sin derecho a constitu\u00edrse en entidad independiente ni a ser uno de los 50 estados cuya uni\u00f3n federal crea los \u00abEstados Unidos de Am\u00e9rica\u00bb. A pesar de ello forma parte de esa uni\u00f3n y su legislaci\u00f3n busca ser compatible con ella. La forma de gobierno adoptada para Puerto Rico es la republicana, con un gobernador elegido democr\u00e1ticamente por mandatos renovables de cuatro a\u00f1os, que desempe\u00f1a funciones de Jefe de Gobierno del E.L.A., reserv\u00e1ndose el presidente de EE.UU. las de Jefe del Estado. El Gobernador encabeza el Poder Ejecutivo, hall\u00e1ndose el Legislativo debilitado por su doble dependencia de un Senado y una C\u00e1mara de Representantes. Espa\u00f1ol e ingl\u00e9s son las lenguas oficiales, con primac\u00eda de la primera. Aunque desde 1917 sean ciudadanos norteamericanos -derecho no constitucional susceptible, en teor\u00eda, de revocaci\u00f3n- los puertorrique\u00f1os no pueden votar en las elecciones presidenciales norteamericanas sin estar domiciliados en un estado de la Uni\u00f3n. Excepto aquellos que trabajan para el gobierno estadounidense, los residentes en el E.L.A. est\u00e1n exentos de pagar impuestos al fisco federal pero deben cotizar al Departamento de Hacienda auton\u00f3mico. Todos los puertorrique\u00f1os tienen la obligaci\u00f3n de servir en las Fuerzas Armadas de los EE.UU. cuando una situaci\u00f3n de emergencia lo requiera y hasta 1973 -a\u00f1o en que el Presidente Nixon interrumpi\u00f3, sin suprimirlo, el servicio militar obligatorio- eran llamados regularmente a filas. La Defensa del E.L.A. es privativa del Gobierno Federal, que controla las comunicaciones y se reserva el derecho a designar unilateralmente \u00e1reas defensivas en tierra, mar o aire. Puerto Rico est\u00e1 representado en Washington por un \u00abComisionado Residente\u00bb ante el Congreso, que puede emitir su voto cuando se re\u00fane el Comit\u00e9 de la Totalidad, no estando autorizado a hacerlo en asuntos donde su voto pudiese tener \u00abpoder decisorio\u00bb. El di\u00e1logo social se halla regulado por EE.UU. Aunque posee bandera e himno propios y compite en Olimp\u00edadas y algunos cert\u00e1menes como naci\u00f3n separada, la representaci\u00f3n exterior de Puerto Rico permanece en manos de Washington, que no autoriza la existencia de flota mercante o aviaci\u00f3n comercial bajo pabell\u00f3n puertorrique\u00f1o, ni delega su control sobre inmigraci\u00f3n y aduanas. El correo depende del Servicio Postal de los EE.UU. y la moneda legal es el <em>US dollar<\/em>,<em> <\/em>cuya \u00fanica concesi\u00f3n localista son las monedas de veinticinco centavos -conocidas como \u00abpesetas\u00bb en las Antillas- en cuyo env\u00e9s se conmemora peri\u00f3dicamente la individualidad de cada estado y de las cinco dependencias de la Uni\u00f3n (Puerto Rico, Guam, Islas Marianas del Norte, Samoa Americana, e Islas V\u00edrgenes Americanas), tres de las cuales tuvieron que ver con Espa\u00f1a.<em> <\/em>Mientras en los edificios oficiales del E.L.A. la bandera puertorrique\u00f1a siempre debe estar flanqueada por la norteamericana, en los edificios federales \u00e9sta debe ondear en solitario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el a\u00f1o 2012 el Comit\u00e9 de Descolonizaci\u00f3n de las Naciones Unidas ha ratificado por decimotercera vez \u00ab<em>el derecho de Puerto Rico a la autodeterminaci\u00f3n e independencia<\/em>\u00ab. Desde 1972 dicho Comit\u00e9 ha aprobado 30 resoluciones y decisiones sobre la situaci\u00f3n colonial del territorio. En Puerto Rico se han celebrado cuatro plebiscitos -en 1967, 1993, 1998 y 2012- a fin de sondear las preferencias del electorado en torno al futuro pol\u00edtico de la isla y sus dependencias. Estas consultas no son vinculantes porque cualquier modificaci\u00f3n del estatuto pol\u00edtico del territorio est\u00e1 exclusivamente en manos del Congreso de los EE.UU. Las opciones sometidas a votaci\u00f3n eran : (<strong><span style=\"text-decoration: underline;\">a<\/span><\/strong>) mantener el <em>status quo<\/em> del E.L.A.; (<strong><span style=\"text-decoration: underline;\">b<\/span><\/strong>) integrarse definitivamente en los EE.UU. como \u00abestado 51\u00bb; (<strong><span style=\"text-decoration: underline;\">c<\/span><\/strong>) acceder a la independencia como estado soberano; (<strong><span style=\"text-decoration: underline;\">d<\/span><\/strong>) considerar \u201cun estatuto nuevo y distinto\u201d para el territorio (opci\u00f3n a\u00f1adida en 2012). Los resultados que mostraban una tendencia creciente del apoyo a la \u00abestadidad\u00bb y un descenso del independentismo hasta niveles casi testimoniales, quedaron en entredicho con la absurda conclusi\u00f3n del plebiscito de 1998 -mal formulado por un Gobierno \u00abestadista\u00bb- en el cual los votantes rechazaron simult\u00e1neamente (<strong><span style=\"text-decoration: underline;\">a<\/span><\/strong>),<strong> <\/strong>(<strong><span style=\"text-decoration: underline;\">b<\/span><\/strong>) y (<strong><span style=\"text-decoration: underline;\">c<\/span><\/strong>).\u00a0 Tras la consulta efectuada el 6 de noviembre de 2012, una mayor\u00eda de votantes muestra, por primera vez, su claro apoyo a la uni\u00f3n total de Puerto Rico a los EE.UU (61,82% vot\u00f3 por ser un Estado m\u00e1s de los EE.UU.; 32,98% por mantener la actual situaci\u00f3n; 5,29% por acceder a la plena independencia)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Gobierno de Cuba ha sido, tradicionalmente, el gran valedor de la independencia puertorrique\u00f1a, no s\u00f3lo a trav\u00e9s de los foros internacionales sino concediento asilo pol\u00edtico a nacionalistas boricuas o design\u00e1ndolos para cubrir puestos pol\u00edticos cubanos. La Habana mantiene una \u00ab<em>Misi\u00f3n de Puerto Rico en Cuba<\/em>\u00bb -estudia abrir otras misiones en M\u00e9xico y en pa\u00edses de la \u00f3rbita bolivariana- que sirve de base a las actividades del \u00ab<em>Movimiento Independentista Nacional Hostosiano de Puerto Rico<\/em>\u00bb (M.I.N.H.), presente en Puerto Rico como \u00ab<em>organizaci\u00f3n pol\u00edtica no electoral<\/em>\u00ab, una f\u00f3rmula apropiada para disculpar la escasez de votantes. El apoyo al soberanismo boricua es, en el fondo, una batalla m\u00e1s en la guerra soterrada que mantienen los servicios de inteligencia de Cuba y los EE.UU. Empero, el dogm\u00e1tico y apergaminado comunismo cubano, capaz de traer a\u00f1oranzas de casi cualquier Capit\u00e1n General de Cuba Espa\u00f1ola, est\u00e1 lejos de alcanzar los niveles de bienestar conseguidos por el E.L.A. pese unos logros m\u00e9dicos indiscutibles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todav\u00eda disparaban los soldados espa\u00f1oles sus \u00faltimos cartuchos en Baler cuando Rudyard Kipling, el gur\u00fa anglob\u00edblico, incitaba a los norteamericanos a seguir la senda imperial de Gran Breta\u00f1a y arrogarse en Filipinas la dura \u00ab<em>carga del hombre blanco<\/em>\u00bb en unos versos que a Theodore Roosevelt le parecieron ripiosos pero que aprovech\u00f3 para sus cabildeos en Washington (\u00ab<em>The US and the Philippine Islands<\/em>\u00ab, R. Kipling en McClure&#8217;s Magazine, Febrero de 1899). Pocos poemas necesitaba el compasivo pueblo americano para apoyar la ben\u00e9fica ocupaci\u00f3n de unos territorios cuyos habitantes, seg\u00fan les contaban, fueron durante siglos v\u00edctimas del desgobierno, el atraso y la crueldad propias de Espa\u00f1a, yaciendo postrados en la ignorancia e indigencia m\u00e1s penosas, incapaces de gobernarse por s\u00ed mismos y en espera de ayuda, civilizaci\u00f3n y cristianismo. No es sencillo calibrar cu\u00e1nto recibi\u00f3 de estas tres cosas el taxista que en 1969, a la sombra de las murallas del Castillo de San Crist\u00f3bal, la mayor fortaleza de nuestro cat\u00f3lico imperio, se volvi\u00f3 para preguntarme en su lengua materna, que tambi\u00e9n era la m\u00eda: \u00ab<em>Oiga, \u00bfEs verdad que los espa\u00f1oles estuvieron en San Juan antes que los americanos?<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con la repatriaci\u00f3n de los \u00faltimos soldados espa\u00f1oles, Estados Unidos entr\u00f3 en la Historia inaugurando lo que se ha llamado \u00ab<em>el Siglo Americano<\/em>\u00ab. El bot\u00edn de la Guerra Hispano?Americana fu\u00e9 gestionado con pragmatismo: se anexion\u00f3 lo anexionable (Puerto Rico y Guam); se retuvo lo retenible (Filipinas e Isla de Pinos); se abandon\u00f3, amans\u00e1ndolo, lo inaprensible (Cuba) y se gibraltariz\u00f3 lo gibraltarizable (bah\u00edas de Subic y Guant\u00e1namo). Culminaba as\u00ed con creces el \u00abDestino Manifiesto\u00bb de la Naci\u00f3n Americana: el derecho a prevalecer, creciendo y expandi\u00e9ndose por las Am\u00e9ricas. Una F\u00e9 imperial que hab\u00eda cambiado los matices pesimistas de Rudyard Kipling por una profesi\u00f3n de optimismo: <em>\u00bfAcaso puede nadie aspirar a recibir mayor gracia divina que la sacrosanta protecci\u00f3n de la bandera de las barras y las estrellas?<\/em> En los territorios desgajados de Espa\u00f1a en el 98 la llegada de esa F\u00e9 produjo una admiraci\u00f3n ciega por todo lo norteamericano, e incluso un sentimiento de verg\u00fcenza ante la \u00abinferioridad\u00bb de la cultura propia. Era el v\u00e9rtigo de cruzar la l\u00ednea horaria de dos tiempos que los filipinos han llamado con humor \u00ab<em>cuatrocientos a\u00f1os en un convento y cincuenta a\u00f1os en Hollywood<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El dogma del \u00abDestino Manifiesto\u00bb condujo al ejercicio del hegemonismo en lo que comenzaba a conocerse como el \u00ab<em>patio trasero de los EE.UU<\/em>.\u00bb. A la \u00ab<em>Doctrina Monroe<\/em>\u00bb (1823), formulada para prevenir nuevas intervenciones coloniales europeas en el continente americano, sigui\u00f3 el \u00ab<em>Corolario Roosevelt<\/em>\u00bb (1904), que prohib\u00eda a las naciones europeas inmiscuirse en la pol\u00edtica interna o externa de las iberoamericanas, debiendo delegar la resoluci\u00f3n de sus litigios en EE.UU. A partir de la victoria de 1898 el tradicional expansionismo norteamericano, ora iluminado, ora hip\u00f3crita, pero siempre respetuoso de la constitucionalidad a la hora de integrar nuevos territorios en de la Uni\u00f3n, dej\u00f3 de andarse con miramientos y devino colonialismo a secas. EE.UU. se embarc\u00f3 as\u00ed en la construcci\u00f3n de un rentable imperio, tan cercano al de otras potencias de su tiempo como alejado de los fundamentos de la naci\u00f3n americana. En pos de los territorios que fueron de Espa\u00f1a vendr\u00edan nuevas adquisiciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como expresaba subliminalmente un emblema coet\u00e1neo, el de las pinturas Sherwim-Williams, los Estados Unidos de Am\u00e9rica no ocultaban su vocaci\u00f3n de \u00ab<em>cubrir la tierra<\/em>\u00ab. El gran art\u00edfice de este proceso fu\u00e9 el Presidente \u00abTeddy\u00bb Roosevelt, el h\u00e9roe americano de la Guerra de Cuba, un intelectual culto y refinado en su vida privada, que adopt\u00f3 una dura imagen p\u00fablica de \u00abmacho alfa\u00bb y eligi\u00f3 la fuerza para tranformar a EE.UU. en \u00e1rbitro, no ya continental, sino mundial. Su lema -que dijo haber encontrado en un inencontrable libro sobre Africa? era \u00ab<em>no alces la voz pero ten siempre preparado un buen garrote<\/em>\u00ab. Con semejante premisa, mal pod\u00edan esperar las naciones iberoamericanas del \u00ab<em>patio trasero<\/em>\u00bb un di\u00e1logo de igual a igual. Las normas establecidas eran claras, como aprendi\u00f3 Colombia cuando le fu\u00e9 amputada Panam\u00e1 al cuestionar las condiciones de la obligada construcci\u00f3n de un canal a trav\u00e9s de su territorio. M\u00e9xico, las Antillas Mayores y Centroam\u00e9rica sufrieron a su vez \u00abgarrotazos\u00bb tutelares que iban desde mesuradas represalias a desproporcionadas ocupaciones militares e intervenciones aduaneras y bancarias con las cuales se pretend\u00eda proteger inversiones, cobrar deudas, velar por las vidas y haciendas de los norteamericanos, derrocar gobiernos desfavorables o, simplemente, poner freno a las intromisiones de la architemida Alemania del k\u00e1iser.<\/p>\n<p align=\"center\">\u00a0<a href=\"https:\/\/www.opinioneslibres.es\/memoriasdeunexcentrico\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/SW-Logo-deconstructed2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-470\" title=\"(Figura 1)\" src=\"https:\/\/www.opinioneslibres.es\/memoriasdeunexcentrico\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/SW-Logo-deconstructed2.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"412\" srcset=\"https:\/\/www.opinioneslibres.es\/memoriasdeunexcentrico\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/SW-Logo-deconstructed2.jpg 600w, https:\/\/www.opinioneslibres.es\/memoriasdeunexcentrico\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/SW-Logo-deconstructed2-300x206.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #333399;\"><strong>(Figura 1).-<\/strong> Distintivo de la empresa de pinturas \u201cSherwin-Williams\u201d y sus elementos integrantes. Dise\u00f1ado en 1895 por George W. Ford, se oficializ\u00f3 en 1905 y fue patentado en 1906. Coincide con el per\u00edodo de expansi\u00f3n \u201cimperial\u201d de los EE.UU. y, de alguna forma, plasma el estado de \u00e1nimo norteamericano en aquellos a\u00f1os. Muy apropiadamente, la pintura recubre los territorios espa\u00f1oles ocupados por los EE.UU. en 1898 (la parte visible del globo terr\u00e1queo muestra crudamente a Europa y Africa). En la actualidad este hist\u00f3rico logotipo se ha convertido, pese a mostar los colores nacionales, en \u201cincorrecto\u201d ya que suele asociarse con im\u00e1genes de contaminaci\u00f3n, vertidos t\u00f3xicos, mareas negras, deterioro ambiental, etc. (tomado de \u201c<em>A Revamp of the Sherwin?Williams Logo<\/em>\u201d, Rick Barrack en <strong>http\/\/www.fastcodesign.com<\/strong>).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Reci\u00e9n llegado a Espa\u00f1a, en aquella conjunci\u00f3n de posguerras que llamaron \u00abautarqu\u00eda\u00bb, tuve ocasi\u00f3n de recibir una lecci\u00f3n que \u00abTeddy\u00bb Roosevelt no habr\u00eda echado en saco roto. Visitando a mis parientes en una a\u00edslada regi\u00f3n monta\u00f1osa del oeste de Asturias fu\u00ed invitado a una extra\u00f1a atracci\u00f3n de feria. Un campesino hab\u00eda capturado a un lobo adulto y ganaba alg\u00fan dinero pase\u00e1ndolo por las aldeas. Buscaba un prado donde levantar su carpa y, apoyado en el garrote que le serv\u00eda de cachava iba aguardadando a la entrada a que que el entoldado se llenase de p\u00fablico. El lobo, encadenado en corto a un pilote, aunque enflaquecido, era de cierta envergadura y en sus ojos, como brasas anaranjadas, las ascuas del odio infud\u00edan miedo. Cuando el campesino consideraba que hab\u00eda <em>quorum<\/em>, comenzaba el espect\u00e1culo, que consist\u00eda en propinarle una monumental tunda de palos a la fiera. El lobo erizaba los cabellos del lomo y recib\u00eda desafiante los estacazos. Al final, sudoroso el maltratador y paticojo el lobo, terminaba aquella paleol\u00edtica escena y sal\u00edamos todos en silencio de la carpa. Algo m\u00e1s de un a\u00f1o despu\u00e9s, le\u00ed en un peque\u00f1o recuadro del peri\u00f3dico \u00abPueblo\u00bb esta noticia: \u00ab<em>ha sido internado de urgencia en el Hospital Provincial de Asturias un feriante que exhib\u00eda por los pueblos a un lobo cautivo. En un descu\u00eddo el animal rompi\u00f3 sus ataduras y atac\u00f3 a su due\u00f1o infiri\u00e9ndole grav\u00edsimas mordeduras que hacen temer por su vida. El lobo ha hu\u00eddo a un bosque cercano donde la Guardia Civil lleva a cabo una batida para darle caza<\/em>\u00ab. La moraleja de esta an\u00e9cdota es que valerse de un buen garrote puede reportar alguna ventaja, a corto plazo, a qui\u00e9n lo emplea, si bien el uso continuado de dicho artilugio constituye un factor de riesgo. Desgraciadamente para los sucesores de \u201cTeddy\u201d Roosevelt ya no tenemos Guardia Civil en Cuba para perseguir a la familia Castro y a sus ac\u00f3litos por la manigua&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lleg\u00f3 la adolescencia. 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