{"id":479,"date":"2014-06-08T18:41:48","date_gmt":"2014-06-08T18:41:48","guid":{"rendered":"https:\/\/www.opinoineslibres.es\/memoriasdeunexcentrico\/?p=479"},"modified":"2014-06-08T18:41:48","modified_gmt":"2014-06-08T18:41:48","slug":"una-semana-en-estambul","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.opinioneslibres.es\/memoriasdeunexcentrico\/?p=479","title":{"rendered":"Una Semana en Estambul"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Acabo de regresar de un viaje de una semana a Estambul, en compa\u00f1\u00eda de mi esposa y de un matrimonio de buenos amigos luxemburgueses. La antigua capital del Imperio Otomano, contin\u00faa siendo la ciudad m\u00e1s poblada de Turqu\u00eda as\u00ed como el centro cultural y econ\u00f3mico del pa\u00eds. No es mi intenci\u00f3n perderme en el exotismo fascinante de esa urbe. Sobran libros en espa\u00f1ol que reflejan la \u00f3ptica orientalista bajo la cual ha sido contemplada por los viajeros occidentales. Desde Charles FitzRoy a Pierre Loti. Tampoco deseo redactar la en\u00e9sima lista de monumentos memorables o cafetines poco frecuentados. Tan s\u00f3lo rememorar unas digresiones surgidas frente las aguas del B\u00f3sforo, el Mar de M\u00e1rmara y el Cuerno de Oro, antes de que se desvanezcan en el tiempo. Son percepciones puntuales que no alteran la magia de un lugar \u00fanico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una de las cosas que llamaron la atenci\u00f3n de los amigos luxemburgueses al visitar el bazar de libros viejos, uno de los primeros que establecieron los colonizadores otomanos tras la conquista de Bizancio, no fueron tanto las magn\u00edficas ilustraciones o caligraf\u00edas cor\u00e1nicas, sino la ubicuidad de un libro reci\u00e9n editado, colocado discreta pero visiblemente, en casi todos los puestos, cuya portada muestra la foto de un\u00a0 resuelto Recep Tayyip Erdogan, Primer Ministro de la rep\u00fablica turca y Jefe del partido AKP (\u201cPartido de la Justicia y el Desarrollo\u201d). Las verdaderas razones por las cuales el libro prolifera en los tenderetes del baratillo es, como declara la letra de \u201c<i>Istanbul (Not Contantinople)<\/i>\u201d, un \u00e9xito discogr\u00e1fico de 1953, \u201c<i>nobody\u2019s business but the Turks<\/i>\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La poblaci\u00f3n turca es, en general, hospitalaria, cordial con los visitantes extranjeros y posee un gran sentido del humor. Pero, como era de esperar, entrometerse en temas de pol\u00edtica o religi\u00f3n es una falta de tacto. Criticar al gobierno de Erdogan, mencionar el genocidio de m\u00e1s de un mill\u00f3n de armenios en 1915, aludir a la persistencia de la guerrilla independentista kurda o inquirir sobre el grado de discriminaci\u00f3n al cual se v\u00e9 sometido el 25% de la poblaci\u00f3n turca que profesa la F\u00e9 alev\u00ed, son \u201cl\u00edneas rojas\u201d que no deben ser rebasadas. Hacerlo implica encontrarse con miradas esquivas de temor o desconfianza. El orden p\u00fablico parece prevalecer sin gran presencia polic\u00edal en ambas riberas, europea y asi\u00e1tica, de la ciudad. Empero, hemos podido reconocer a agentes vestidos de paisano cuyo valor disuasorio es innegable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el recorrido tur\u00edstico que media entre el Gran Bazar y la bas\u00edlica-mezquita-museo de Ayya Sofya no vimos ni la mitad de los marginados y pordioseros que en Madrid mendigan en el emblem\u00e1tico trayecto que une las plazas del Callao y la Moncloa. Los que piden limosna en el casco antiguo de Estambul lo hacen vendiendo alguna minucia o dando la oportunidad de pesarse en una balanza. No faltan ciegos, ancianos o enfermos de ambos sexos. Piden sin aspavientos, con resignada mansedumbre. La limosna es uno de los pilares del Islam y aunque se aconseja a los creyentes no prejuzgar en que gastar\u00e1n las caridades recibidas los indigentes, tuvimos ocasi\u00f3n de ver en pleno viernes, d\u00eda santo para los musulmanes, a un joven bien vestido y no mal alimentado, que ped\u00eda \u00f3bolos en nombre de Al\u00e1 entre los clientes de la terraza de un caf\u00e9, sabe Dios con qu\u00e9 fines. No tard\u00f3 en ser recriminado por alguno de los parroquianos, alej\u00e1ndose r\u00e1pidamente del lugar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por el contrario, en el populoso barrio de Emin\u00f6n\u00fc, en la parte sur del Puente G\u00e1lata, entre las mezquitas Nueva y de Sulim\u00e1n, pululando entre los restaurantes y el muelle de los transbordadores, correteando por el paseo Ragip G\u00fcm\u00fcspala y colg\u00e1ndose de los retrovisores de los autom\u00f3viles para dejarse arrastrar por ellos hab\u00eda un buen n\u00famero de asilvestrados \u201cni\u00f1os de la calle\u201d. Sus madres o hermanas, con beb\u00e9s en los brazos piden limosna en la explanada exterior de las mezquitas. Son los \u201crom\u201d, no muy distintos de las tribus de gitanos balc\u00e1nicos que pululan por tantas ciudades espa\u00f1oles. Como en Espa\u00f1a, se dedican a la mendicidad profesional y a actividades ocasionales como la venta de cart\u00f3n o chatarra. La polic\u00eda parece ignorarlos. Dan la sensaci\u00f3n de estar tan poco integrados en el tejido social como los \u201crom\u201d de Espa\u00f1a, recibiendo id\u00e9ntico desinter\u00e9s de unas autoridades locales inermes ante comunidades que se rigen por sus propias reglas y que, mientras los gobiernos no conciban otras medidas m\u00e1s imaginativas que expulsarlos, no desean ni asimilaci\u00f3n ni trabajo fijo algunos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por sus creencias e importancia num\u00e9rica los alev\u00edes constituyen una de las garant\u00edas del futuro democr\u00e1tico de Turqu\u00eda. Son una rama suf\u00ed del chi\u00edsmo que ha tomado de aquel los elementos esot\u00e9ricos, dedicando un culto de \u201cdul\u00eda\u201d, a veces casi \u201chiperdul\u00eda\u201d, a Al\u00ed, primo y yerno del Profeta, al cual a\u00f1aden la veneraci\u00f3n de los \u00e1ngeles.\u00a0 Para los musulmanes sunitas, mayoritarios y \u201cortodoxos\u201d \u2013el Islam dista de ser \u00fanico pese a proclamar la unicidad- el alevismo es una herej\u00eda indefendible. Los alev\u00edes no aceptan los \u201ccinco pilares\u201d de la religi\u00f3n musulmana: no ayunan en Ramad\u00e1n, no peregrinan a la Meca, no utilizan las mezquitas, no est\u00e1n obligados a rezar cinco veces al d\u00eda ni renuncian a beber ocasionalmente alcohol. Su liturg\u00eda, como el ritual benedictino, incorpora la m\u00fasica y utiliza la lengua turca en vez del \u00e1rabe, la lengua sacrosanta en la cual Al\u00e1 revel\u00f3 el Cor\u00e1n. El alevismo considera a la mujer igual al hombre. A diferencia de los minoritarios alauitas, que en una generalizaci\u00f3n grosera podr\u00edan considerarse un \u201cOpus Dei\u201d musulm\u00e1n, los alev\u00edes no aspiran al control de los centros neur\u00e1lgicos del poder econ\u00f3mico y social sino a la consecuci\u00f3n de una sociedad plenamente democr\u00e1tica. Por eso apoyaron decididamente las reformas de Mustaf\u00e1 Kemal Atat\u00fcrk pese a que su pol\u00edtica de laicismo radical distaba de favorecerles. La orientaci\u00f3n kemalista y la circunstancia de que alrededor del 20% de los kurdos turcos practican el alevismo ha hecho a esta religi\u00f3n, m\u00e1s af\u00edn a un movimiento social que a una secta, sospechosa de \u201cizquierdismo revolucionario\u201d a los ojos del gobierno conservador e isl\u00e1mico del AKP.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Llegamos a Estambul el domingo 25 de mayo. Nuestra llegada coincidi\u00f3 con una multitudinaria manifestaci\u00f3n en el barrio de Okmeydani, predominantemente de confesi\u00f3n alev\u00ed, convocada en paralelo con sendas marchas en Ankara e Izmir. Las alev\u00edes protestaban por la muerte en Estambul, la semana anterior, de dos miembros de su comunidad. El uno alcanzado por una granada de fragmentaci\u00f3n. El otro, mientras asist\u00eda a un funeral en el interior de un \u201ccemevi\u201d, v\u00edctima de una bala perdida procedente de los disparos al aire con los cuales la polic\u00eda intentaba dispersar a grupos de colegiales que, a su vez, protestaban por la cat\u00e1strofe minera en Soma y la reciente muerte de un quincea\u00f1ero alev\u00ed, fallecido tras nueve meses en coma a consecuencia del impacto de un bote de gas lacrim\u00f3geno en el rostro cuando sali\u00f3 a comprar pan durante el comienzo de las algaradas en la plaza y parque de Taksim-Gezi. Los alev\u00edes de Turqu\u00eda, ninguneados por el gobierno mientras la minor\u00eda kurda lograba un paquete de concesiones, se echaron a la calle para pedir el fin de la discriminaci\u00f3n c\u00edvico-religiosa exigiendo, entre otras cosas, el reconocimiento legal de sus \u201ccemevis\u201d como lugares de culto, derecho que les niega la Direcci\u00f3n de Asuntos Religiosos de Turqu\u00eda por considerarlos seguidores de una secta isl\u00e1micamente \u201cincorrecta\u201d, ajena a la \u201cortodoxia\u201d de chi\u00edtas y sunitas, cuyas mezquitas est\u00e1n oficializadas. \u00a0El 26 de mayo los peri\u00f3dicos informaban sobre redadas policiales llevadas a cabo de madrugada en las barriadas de Sancaktepe, Gazi and Alibeyk\u00f6y donde fueron detenidas unas 38 personas, entre las cuales figurar\u00edan \u201c<i>militantes de las juventudes separatistas kurdas, activistas de izquierda y menores de edad<\/i>\u201d, requis\u00e1ndose en varios domicilios \u201c<i>documentaci\u00f3n, panfletos, p\u00f3lvora, armas, c\u00f3cteles Molotov y material incendiario<\/i>\u201d. Ignoro en qu\u00e9 medida estas afirmaciones son ciertas, pero la ret\u00f3rica oficialista, empe\u00f1ada en igualar las protestas a \u201cterrorismo\u201d y \u201cradicalismo\u201d, me retrotrajo al discurso franquista. Las zonas batidas por la polic\u00eda fueron acordonadas, neg\u00e1ndose el paso a la prensa extranjera que s\u00f3lo pudo constatar la presencia de helic\u00f3pteros, veh\u00edculos blindados y polic\u00eda secreta. Ninguno de los empleados del c\u00e9ntrico hotel donde nos aloj\u00e1bamos hizo nunca la menor alusi\u00f3n a estos hechos ni nos desaconsej\u00f3 visitar lugar alguno. Sin embargo, la prensa turca en lengua inglesa y los noticieros televisivos del hotel, informaron sobre los sucesos. Pese a la voluntad negociadora de los l\u00edderes de la comunidad alev\u00ed con el gobierno, es dif\u00edcil que lleguen a ver satisfechas sus reivindicaciones con el actual gobierno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al atardecer del viernes 30 de mayo atravesamos el Cuerno de Oro por el Puente G\u00e1lata. Bajo sus arcos se suceden concurridos restaurantes de pescados y mariscos mientras encima, desde las zonas peatonales del tablero del puente, multitud de pescadores, utilizando largas ca\u00f1as con sedal de m\u00faltiples anzuelos, capturan incesamente jureles que mantienen vivos en cubetas y cuyo destino es terminar asados y envueltos entre sabros\u00edsimas hojas de lechuga y tomate frescos en sustanciosos bocadillos que pueden adquirirse en las parrillas de la ribera de Emin\u00f6n\u00fc o en barrocos restaurantes flotantes, m\u00e1s peque\u00f1os y econ\u00f3micos que los establecimientos del puente. La suculencia de los peces es indudable, la pureza de las aguas navegables donde muerden el anzuelo discutible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al otro lado de la hist\u00f3rica ensenada, tras sortear el tr\u00e1fago vial del antiguo enclave comercial y portuario de Karak\u00f6y, asentamiento decimon\u00f3nico de negociantes, provisionistas y armadores internacionales, alcanzamos la estaci\u00f3n del llamado \u201cT\u00fcnel\u201d. Inaugurado en 1875, se trata del segundo tren subterr\u00e1neo del mundo, dise\u00f1ado en 1867 por el ingeniero franc\u00e9s Eug\u00e8ne-Henri Gavand. Este metropolitano de dos estaciones enlaza el distrito financiero de Karak\u00f6y con el residencial barrio de Pera -rebautizado \u201cBeyoglu\u201d por Atat\u00fcrk para borrar reminiscencias griegas-, asiento de embajadas, suntuosas mansiones y lugares de culto no musulm\u00e1n. El tren salva un desnivel de 62 metros con un recorrido de algo m\u00e1s de medio kil\u00f3metro. Hasta su construcci\u00f3n, el \u00fanico acceso a Pera consist\u00eda en una estrecha y empinada calle, congestionada por el tr\u00e1fico de unos 40.000 viandantes al d\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Torre G\u00e1lata, constru\u00edda en 1348 por los genoveses asentados en Bizancio, est\u00e1 a siete minutos escasos de la estaci\u00f3n superior del \u201cT\u00fcnel\u201d y durante siglos fu\u00e9 la construcci\u00f3n m\u00e1s alta de la ciudad, manteniendo hasta hoy su condici\u00f3n de atalaya privilegiada de Estambul. En torno a ella, las callejas que descienden hacia el Cuerno de Oro albergan multitud de tiendas a tono con el ambiente bohemio y desenfadado de la zona. Entre la estaci\u00f3n del \u201cT\u00fcnel\u201d y Taksim-Gezi discurre la que fu\u00e9 llamada \u201c<i>Gran V\u00eda<\/i>\u201d -Cadde-i Kebir- durante el sultanato y hoy es la \u201c<i>Calle Independencia<\/i>\u201d -Istiklal caddesi-. Es una arteria peatonal de tres kil\u00f3metros, en forma de arco tensado cuya convexidad apunta al noroeste. Discurre por ella un tranv\u00eda de \u00e9poca llamado \u201cNostalgia\u201d en vez de \u201cDeseo\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y alguna magia saudadosa deben tener las jardineras rojiblancas del \u201cNostaljik Tramvay\u201d, porque conjuran de inmediato el espectro de aquellos tranv\u00edas que recorr\u00edan Gij\u00f3n en 1959 y en los cuales yo viajaba para ir a pescar jureles \u2013en Asturias se llaman \u201cchicharros\u201d- al Puerto del Musel. En esos tiempos fondeaba frente al muelle un maltrecho barco carbonero llamado \u201cMaruja y Aurora\u201d cuyo bote de remos reclamaban a gritos los marineros para regresar a bordo. Extra\u00f1amente, se trataba \u00a0del mismo vapor que, con el nombre de \u201cSS River Clyde\u201d, particip\u00f3 en 1915 en la operaci\u00f3n anfibia brit\u00e1nica m\u00e1s importante de toda la Batalla de los Dardanelos, desembarcando unidades metropolitanas en Cabo Helles, donde fueron diezmadas por fuerzas turcas inferiores en n\u00famero. Ante la aplastante derrota de los Aliados \u2013casi un cuarto de mill\u00f3n de muertos del Imperio Brit\u00e1nico- Mustaf\u00e1 Kemal Atat\u00fcrk, art\u00edfice de aquella victoria, fu\u00e9 generoso. Para corresponderle, los gobiernos de Australia y Nueva Zelanda construyeron un jard\u00edn alrededor de su estatua, entre los cementerios militares de Gal\u00edpoli, que son hoy lugar de peregrinaci\u00f3n y turismo. En el acceso a la rada de Wellington, la capital neozelandesa, un gran monumento duplica el que el General en Jefe turco hizo constru\u00edr en homenaje a los ca\u00eddos extranjeros en la Batalla de los Dardanelos. El desastre de Gal\u00edpoli, en cuyas playas muri\u00f3 la flor de la juventud australiana y neozelandesa, ha sido atribu\u00eddo al voluntarismo de Winston Churchill, Primer Lord del Almirantazgo, al nulo talento militar de excelentes bur\u00f3cratas como el general ingl\u00e9s Alexander Godley, a la autosuficiencia de los mandamases de Londres y, tal vez, al silencio culpable de quienes viendo avecinarse la tragedia callaron para no perjudicar sus carreras. En Gal\u00edpoli nacieron los sentimientos nacionales de Australia y Nueva Zelanda, adem\u00e1s de un nexo perdurable con Turqu\u00eda que bien podr\u00eda reforzar las inclinaciones occidentalistas del gran pa\u00eds eurasi\u00e1tico. En Estambul siempre hay ocasi\u00f3n de leer las palabras de Atat\u00fcrk tras la batalla: \u201c<i>A los h\u00e9roes que derramaron su sangre y perdieron sus vidas&#8230; Yac\u00e9is en el suelo de un pa\u00eds amigo. Descansad, pues, en paz. Para nosotros no hay diferencias entre los Johnnies y los Mehmets que reposan juntos en nuestra patria&#8230; Y vosotras, las madres que enviast\u00e9is a vuestros hijos desde lejanos pa\u00edses, enjugad vuestras l\u00e1grimas. Vuestros hijos reposan ahora en nuestro seno y est\u00e1n en paz. Tras haber perdido sus vidas en nuestra tierra, tambi\u00e9n ellos son ahora hijos nuestros<\/i>\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Flanquean la avenida o calle Istiklal, la Gran V\u00eda del Beyoglu, antiguos edificios, galer\u00edas finiseculares, y cines barroquizantes de mediados del siglo pasado, eclipsados por la contundente impersonalidad de las modernas tiendas o inversiones inmobiliarias de Zara, Mango, Gap, y otras marcas archiconocidas. Las callejas laterales reservan agradables sorpresas a quienes desean aventurarse a curiosear por ellas. Entre los rieles del tranv\u00eda pasea una multitud, digna de ser observada, en la que se juntan turistas de Oriente y Occidente y toda la variedad de razas heredada del Imperio Otomano y de sucesivos conflictos en pa\u00edses cercanos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los turcos, como todos los pueblos mediterr\u00e1neos, no son amigos de encerrarse en sus casas y al anochecer muchas calles mantienen el bullicio diurno y contin\u00faan llenas de vida. La animaci\u00f3n es grande en Beyoglu y decidimos cenar en la terraza de una \u201cbrasserie\u201d desde la cual se divisa, iluminada, la Torre G\u00e1lata. Es un local concurrido donde, adem\u00e1s de los inevitables turistas, est\u00e1 bien representada una juventud estambul\u00ed, tan dorada como la luz crepuscular sobre las aguas del cercano Cuerno de Oro. Junto a nosotros, cuatro amigas vestidas a la \u00faltima moda occidental beben alcohol y conversan en turco con el encargado del local. Contrastan con las mujeres que se dejan ver \u2013es un decir- por otras calles, veladas hasta los ojos y envueltas en sueltos batilongos negros. Los amigos luxemburgueses se deleitan con un suculento pescado, fresqu\u00edsimo, de carne blanca y compacta. Mi esposa y yo elegimos entre varios tipos de ginebra, como si estuvi\u00e9semos en un \u201cgin bar\u201d espa\u00f1ol. El bochorno diurno remite ante la brisa nocturna y al canto polif\u00f3nico de los almu\u00e9danos le ha sucedido el runr\u00fan de las conversaciones. Los placeres sensoriales del entorno, que son muchos, cierran las compuertas del intelecto y dejan volar la imaginaci\u00f3n en estado de placidez.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al d\u00eda siguiente, muy temprano, nuestros amigos regresan a su pa\u00eds. Mi esposa y yo, satisfechos con la experiencia del d\u00eda anterior, decidimos pasar el s\u00e1bado en Beyoglu. Llegamos a T\u00fcnel Meydani, la plazoleta hasta la cual asciende el corto pero empinado tren metropolitano, con intenci\u00f3n de acercarnos a la Plaza Taksim en el tranv\u00eda \u201cNostalgia\u201d, pero descubrimos que \u00e9ste no funciona los fines de semana. Nos llam\u00f3 la atenci\u00f3n la presencia de dos o tres veh\u00edculos blindados y de un cami\u00f3n lanza agua junto al Consulado de Suecia, protegidos por agentes antidisturbios bien armados. La calle Istiklal era, como de costumbre, el lugar de paseo de una abigarrada muchedumbre, aunque se nos antoj\u00f3 m\u00e1s animada y con mayor n\u00famero de j\u00f3venes de ambos sexos que el d\u00eda anterior. En las helader\u00edas turcas, atendidas por consumados malabaristas disfrazados a la usanza otomana, los turistas se maravillaban con las inacabables prestigiditaciones que el heladero ejecutaba antes de entregarles el cucurucho con las bolas de helado. A medida que avanz\u00e1bamos, \u00edbamos descubriendo que todas las callejuelas que desembocaban en la calle Istiklal hab\u00edan sido bloqueadas por cintas blancas y rojas y junto a ellas se apostaba retenes de polic\u00edas que paraban e interrogaban a cuantos pretend\u00edan acceder a la avenida. La estrecha escalinata de un pasaje disimulaba un grupo de agentes de la polic\u00eda secreta. Algunos parec\u00edan j\u00f3venes, con ropa informal, cabello largo y tatuajes de moda. Otros eran de mediana edad y ten\u00edan aspecto patibulario. Es curioso constatar como el desempe\u00f1o de ciertas actividades cambia el rostro de las personas. Ambos hab\u00edan depositado sobre los escalones bolsas de pl\u00e1stico en las cuales pod\u00edan verse los \u00fatiles de su oficio: cachiporras, chalecos de la polic\u00eda y m\u00e1scaras antig\u00e1s. Parec\u00edan tener tan poco inter\u00e9s en ocultarse como los individuos de paisano que paseaban tranquilamente, cachiporra al cinto, por el Istiklal caddesi o los l\u00fagubres ocupantes de la furgoneta de un supuesto jard\u00edn de infancia, estacionada conspicuamente a la vista de los paseantes,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El despliegue policial llenaba de tirantez el ambiente callejero y, esperando que la situaci\u00f3n amainase, nos detuvimos a comer en un espacioso restaurante turco que podr\u00eda servirnos de refugio. Dos pisos con la habitual terraza y en la parte baja comida a la vista, reci\u00e9n hecha, con raciones circulando constantemente. Pregunt\u00e9 a uno de los encargados qu\u00e9 ocurr\u00eda, a lo cual contest\u00f3: \u201c<i>Bah! The usual thing. T\u00fcrk Polisi always like this!<\/i>\u201d. Tranquilizados por la respuesta, sin reparar en cuanto pod\u00eda tener de miedo o de prudencia, nos regalamos con unas entradas de kibbeh, dolmasi, hummus y alanazik \u201ca dos panes\u201d, seguidas de cordero mashwi y kebab de pollo con arroz pilav de pi\u00f1ones y, como postre, un baklava reci\u00e9n\u00a0 hecho y un buen caf\u00e9 turco servido con su lokum estambul\u00ed de coco y pistacho. Sencillo pero elaborado. La suegra de mi hermana, insuperable cocinera armenio-beirut\u00ed, no lo hubiese hecho mejor. Almorzaban en el local varios extranjeros, algunos de ellos espa\u00f1oles. Me sorprendi\u00f3, tras la no aplicaci\u00f3n de las prescripciones cor\u00e1nicas en lugares tur\u00edsticos que, al pedir un vino de las bodegas Kavaklidere, el camarero nos comunicara, con gesto serio, que no serv\u00edan alcohol. Esa rig\u00eddez ten\u00eda sentido en la exigua cantina donde comimos al visitar el Bazar Egipcio, pero me pareci\u00f3 exagerada en un establecimiento burgu\u00e9s del Istlikal caddesi. Puede que la explicaci\u00f3n resida en las presiones de Erdogan para limitar la distribuci\u00f3n p\u00fablica de bebidas alcoh\u00f3licas, otro detonante para el descontento de la poblaci\u00f3n joven y las clases medias de orientaci\u00f3n laica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al salir del restaurante y doblar por el recodo donde la avenida comienza a enfilar la Plaza Taksim nos topamos con una compacta muralla azul de polic\u00edas, pesadamente equipados con escudo transparente, yelmo blanco, petos de \u201ccatcher\u201d b\u00e9isbolero y tobilleras. Tras ellos, numerosos veh\u00edculos de apoyo. No pareciendo aconsejable ni factible proseguir, volvimos sobre nuestros pasos hasta dar con un gran centro comercial llamado \u201cDemiroren\u201d en el cual entramos. Est\u00e1bamos visitando las tiendas del segundo piso cuando se produjo el primer alboroto. Hab\u00eda entrado un grupo de j\u00f3venes, posiblemente estudiantes que, desde el gran hueco central de la escalera, daban gritos contra las fuerzas policiales que permanec\u00edan disciplinadamente en el exterior. Todas las tiendas comenzaron a bajar las cortinas met\u00e1licas de sus locales, convirtiendo los pasillos de la plaza comercial en una ratonera. Los j\u00f3venes estaban utilizando la t\u00e9cnica del \u201csalto\u201d: formar sorpresivamente peque\u00f1os grupos que provocaban a la polic\u00eda, dispers\u00e1ndose de inmediato por edificios colindantes o arriesg\u00e1ndose a hu\u00edr por las callejuelas m\u00e1s desguarnecidas. Un estudiante fu\u00e9 m\u00e1s expl\u00edcito que el encargado del restaurante cuando le pedimos que nos informara sobre lo que suced\u00eda. Nos explic\u00f3, muy amablemente y en buen ingl\u00e9s, que se hab\u00edan reunido para conmemorar el primer aniversario del brutal desalojo de la plaza y parque de Taksim-Gezi y que hasta la madrugada del domingo podr\u00edan producirse incidentes, por lo que nos aconsejaba salir del barrio, asegur\u00e1ndonos que la polic\u00eda no se atrever\u00eda a atacar a turistas. Las agencias de informaci\u00f3n m\u00e1s fiables coinciden en que la represi\u00f3n de los manifestantes de Taksim y Gezi en 2013 se sald\u00f3 con 11 muertos, 8.000 heridos, algunos de ellos muy graves, y unas 3.000 detenciones. Los camiones lanzaron agua, posiblemente con productos qu\u00edmicos a\u00f1adidos, y se dispararon balas de pl\u00e1stico o latas de gas directamente a la cabeza de los manifestantes. La agresi\u00f3n a curiosos o inocentes viandantes y la violaci\u00f3n de domicilios no parece haber sido un hecho aislado sino expresi\u00f3n de la deriva totalitaria de un r\u00e9gimen que se aleja de la democracia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Abandonamos el edificio en direcci\u00f3n a T\u00fcnel Meydani y por el camino fu\u00edmos encontrando a los camar\u00f3grafos y periodistas de las grandes cadenas de televisi\u00f3n internacionales que, previendo una filmaci\u00f3n accidentada, comenzaban a preparar sus propios equipos antig\u00e1s. Parec\u00eda haberse producido, pese a todo, un momento de calma que aprovechamos para entrar en la Iglesia Cat\u00f3lica Latina, a cargo de la Orden Franciscana, para asistir a la misa de las 18h30. En el peque\u00f1o templo s\u00f3lo hab\u00eda un pu\u00f1ado de fieles, todos extranjeros y tal vez algunos miembros italianos de \u00f3rdenes religiosas. Un franciscano italo-argentino iba inquiriendo por los bancos nuestras lenguas, La misa fu\u00e9 oficiada en italiano, ingl\u00e9s y espa\u00f1ol, con una homil\u00eda, acertada y breve, que no pas\u00f3 por alto las conversaciones de paz entre israel\u00edes y palestinos. Mediada la celebraci\u00f3n comenzaron a escucharse gritos en la calle, donde parec\u00edan producirse carreras. Tras darnos la bendici\u00f3n, el oficiante nos recomend\u00f3 vivamente salir lo antes posible del barrio. As\u00ed lo hicimos, en compa\u00f1\u00eda de un matrimonio irland\u00e9s de edad avanzada. En el atrio del templo, situado por debajo del nivel de la calle, hab\u00eda algunos hombres. No sabr\u00eda decir si manifestantes o polic\u00edas. Marchamos a buen paso hacia la cercana estaci\u00f3n del \u201cT\u00fcnel\u201d. Mientras lo hac\u00edamos, una muchacha nos utiliz\u00f3 de escudo y comenz\u00f3 a increpar a voz en cuello al numeroso grupo de agentes antidisturbios situado en las inmediaciones del Consulado de Suecia. Sea porque est\u00e1bamos en la posible l\u00ednea de tiro o porque las fuerzas policiales a\u00fan no hab\u00edan recibido \u00f3rdenes de emplearse a fondo, la muchacha pudo esfumarse sin ser blanco de un proyectil de caucho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Llegamos corriendo a la estaci\u00f3n de T\u00fcnel Meydani, donde mi esposa y yo adquirimos los boletos del tren en la taquilla. Los irlandeses, por su parte, optaron por el expendedor autom\u00e1tico, qued\u00e1ndo atr\u00e1s mientras pulsaban angustiadamente los botones con las incomprensibles opciones de la m\u00e1quina. Penetramos en el primero de los dos vagones del peque\u00f1o convoy justo cuando el timbre anunciaba el cierre de puertas. A\u00fan tuvimos tiempo de ver c\u00f3mo el matrimonio irland\u00e9s se perd\u00eda entre un aluvi\u00f3n de j\u00f3venes que entraban en la estaci\u00f3n para hu\u00edr en el \u201cT\u00fcnel\u201d. Pero las incidencias no hab\u00edan terminado. Varios de los manifestantes en fuga forzaron la puerta del vag\u00f3n, introduci\u00e9ndose en \u00e9l a la fuerza y provocando la detenci\u00f3n del convoy. Uno de los muchachos ven\u00eda con una mano herida y sangraba copiosamente. Dos chicas de aspecto n\u00f3rdico, que hablaban turco, le ayudaban a contener la hemorragia con un pa\u00f1uelo. En ese momento comenz\u00f3 un vehemente enfrentamiento entre los viajeros turcos del vag\u00f3n. Presumiblemente partidarios y detractores de Erdogan. Las muchachas se unieron a la pol\u00e9mica se\u00f1alando con furia la mano del herido. Un caballero turco de mediana edad, que hab\u00eda conseguido asiento, mostr\u00f3 su camisa manchada por la sangre del joven, de pi\u00e9 junto a \u00e9l, y dijo algo que por la m\u00edmica con la cual acentuaba sus palabras podr\u00eda significar \u201c<i>a m\u00ed me han estropeado la camisa y no he dicho nada, as\u00ed que hagan el favor de callarse<\/i>\u201d. Al fin se hizo el silencio y el funcionario del and\u00e9n autoriz\u00f3 nuestra partida. Cuando reencontramos el ca\u00f3tico ajetreo y las luces de Emin\u00f6n\u00fc, nadie dir\u00eda que estuviese ocurriendo nada digno de menci\u00f3n en los altos de la Torre G\u00e1lata. Lo \u00fanico verdaderamente importante all\u00ed, en las riberas del Cuerno de Oro, era comerse o no un bocadillo de jurel a la parrilla. En la inmensidad de una ciudad de diecisiete millones de habitantes cualquier evento se diluye. Como sucedi\u00f3, en otra escala, con la ca\u00edda misma de Bizancio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al d\u00eda siguiente la cadena norteamericana CNN inform\u00f3 cumplidamente de los disturbios que conmemoraban el primer aniversario del levantamiento contra la desaparici\u00f3n del Parque de Gezi. Durante la manifestaci\u00f3n en Istiklal caddesi, que dur\u00f3 casi toda la noche, se lanzaron c\u00f3cteles Molotov contra los veh\u00edculos de la polic\u00eda. Se produjeron unas 83 detenciones y alrededor de 14 personas resultaron heridas. El despliegue de fuerzas policiales, tan s\u00f3lo en Estambul, podr\u00eda haber sido del orden de 25.000 polic\u00edas y 50 veh\u00edculos especiales. Ignoro si alguien pudo contabilizar el n\u00famero de agentes de paisano, responsables de buena parte de las detenciones. Desde el a\u00f1o pasado parece haberse acusado de des\u00f3rdenes p\u00fablicos a m\u00e1s de 5.600 personas, mientras nadie ha sido imputado por actuar violentamente contra los manifestantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dif\u00edcilmente pod\u00eda llegar nadie al Parque de Taksim o al Bosque de Gezi. En los d\u00edas precedentes el Primer Ministro Recep Tayyip Erdogan ya hab\u00eda lanzado una cruda advertencia: \u201c<i>Si v\u00e1is all\u00ed, nuestras fuerzas del orden han recibido \u00f3rdenes estricta para hacer lo que haga falta, de la A a la Z. No v\u00e1is a poder llegar a Gezi como sucedi\u00f3 la otra vez. Ten\u00e9is que obedecer las leyes. Si no lo hac\u00e9is el Estado actuar\u00e1 como procede<\/i>\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las declaraciones de ciertos portavoces del radicalismo turco demuestran la existencia de una Internacional anti-sistema dispuesta a capitalizar cualquier descontento, se trate de Zucotti Park, la Plaza Syntagma o la Puerta del Sol. Pero no deja de ser minoritaria ante el colectivo de ecologistas y dem\u00f3cratas hartos de los m\u00e9todos expeditivos del erdoganismo. Por mucho que el gobierno se empe\u00f1e en presentarlos a todos como ponzo\u00f1osos ap\u00e9ndices de una misma Medusa. Esa que todav\u00eda evoca fantasmas bizantinos desde la Cisterna de la Bas\u00edlica estambul\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es dif\u00edcil prever el futuro pol\u00edtico de Turqu\u00eda, un pa\u00eds geostrat\u00e9gicamente vital para Occidente. Encrucijada de culturas y oleoductos. Erdogan, convertido en aprendiz de brujo, ha emprendido el desmantelamiento de las reformas de Mustafa Kemal Atat\u00fcrk y ha tomado sobre s\u00ed la tarea de re-islamizar, gradualmente, al pa\u00eds. No hay que olvidar que su llegada al poder se debe a una mayor\u00eda de votantes. Su discurso pol\u00edtico se apoya, esencialmente, en el nacionalismo y el desarrollismo y en la t\u00f3pica necesidad del \u201chombre fuerte\u201d. Los largos a\u00f1os de negociaci\u00f3n con la Uni\u00f3n Europea han creado una sensaci\u00f3n de humillado desencanto y cierta satisfacci\u00f3n al contemplar la crisis que tanto afecta a las econom\u00edas europeas, mientras la turca parece cada vez m\u00e1s boyante. Sin embargo, no resulta sencillo adivinar c\u00f3mo Europa podr\u00eda dar cabida a un poderoso bazar que no respeta marcas ni patentes y que, por ejemplo, solamente en Estambul y en materia de industria relojera podr\u00eda vender anualmente m\u00e1s de un mill\u00f3n de \u201cimitaci\u00f3nes\u201d cuyas maquinarias vienen desde la China continental, Taiwan y Jap\u00f3n, contando, adem\u00e1s, con la eventual colaboraci\u00f3n de expertos jubilados de la industria relojera internacional. Proyectos fara\u00f3nicos como el t\u00fanel m\u00e1s profundo del mundo, el \u201cMarmaray\u201d, que enlaza Europa y Asia bajo las aguas del B\u00f3sforo, la moderna construcci\u00f3n de un puente atribu\u00eddo a Leonardo de Vinci sobre el Cuerno de Oro o la urbanizaci\u00f3n de las riberas del Mar Negro, tienen como fundamento las premisas de que el crecimiento no conoce freno y el gasto p\u00fablico es pol\u00edticamente rentable. Tal vez lo sea hasta las pr\u00f3ximas elecciones generales, pero en el inter\u00edn Turqu\u00eda est\u00e1 tan sometida a los vaivenes de la econom\u00eda mundial como cualquier otra naci\u00f3n. La fascinaci\u00f3n del sultanato incita al AKP a correr el riesgo de frotar una peligrosa l\u00e1mpara donde est\u00e1n presos \u201cdjins\u201d como la juventud laica pro-democr\u00e1tica, los capitales de la poderosa y occidentalizada clase financiera que frecuenta el distrito de Besiktas, lo contingente de un turismo que ya huye de antiguos destinos como T\u00fanez y Egipto, el radicalismo de las taifas del Islam, el recurso al terrorismo, el separatismo, la inexistencia de una alternativa s\u00f3lida al kemalismo, los inciertos coqueteos a los cuales podr\u00eda abocar la necesidad de gas y petr\u00f3leo, etc.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cualquier caso, Turqu\u00eda es hermosa, sus gentes especiales y merece la pena visitarla. Muy en particular Estambul, ciudad a la que, pese a todo, esperamos regresar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Acabo de regresar de un viaje de una semana a Estambul, en compa\u00f1\u00eda de mi esposa y de un matrimonio de buenos amigos luxemburgueses. La antigua capital del Imperio Otomano, contin\u00faa siendo la ciudad m\u00e1s poblada de Turqu\u00eda as\u00ed como el centro cultural y econ\u00f3mico del pa\u00eds. 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