{"id":92,"date":"2011-02-14T02:18:04","date_gmt":"2011-02-14T00:18:04","guid":{"rendered":"https:\/\/www.opinoineslibres.es\/memoriasdeunexcentrico\/?p=92"},"modified":"2011-02-14T02:18:04","modified_gmt":"2011-02-14T00:18:04","slug":"92","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.opinioneslibres.es\/memoriasdeunexcentrico\/?p=92","title":{"rendered":"\u00ab14 de Febrero, San Valent\u00edn\u00bb"},"content":{"rendered":"<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00ab<em>Un gran amor es el alma misma de qui\u00e9n ama<\/em>\u00bb<br \/>\nJos\u00e9 Enrique Rod\u00f3 (1871-1917)<\/p><\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me ha venido a la mente una popular cita del \u00abAriel\u00bb, diatriba anta\u00f1ona donde el pensador uruguayo Jos\u00e9 Enrique Rod\u00f3 identifica a los Estados Unidos con el \u00abReino de Calib\u00e1n\u00bb, feudo del materialista personaje shakesperiano de \u00abLa Tempestad\u00bb y ant\u00edtesis de la riqueza de valores espirituales y morales que son, seg\u00fan Rod\u00f3, la esencia de una Iberoam\u00e9rica de ra\u00edces grecolatinas. Mal pod\u00eda prever el ensayista que al mundo le aguardaban materialismos peores con la entrada en escena de otro reino, el de Talib\u00e1n.<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El \u00abReino de Talib\u00e1n\u00bb planea sobre una Europa del bienestar que, avergonzada de su espiritualidad, es incapaz de proponer m\u00e1s ideales que epid\u00e9rmicos ecologismos, feminismos o buenismos, mientras cobran fuerza las utop\u00edas alternativas. No importa que contemos con las advertencias de visionarios tan l\u00facidos como Franz Kafka, H.G.Wells, Aldous Huxley, George Orwell o, m\u00e1s recientemente, Haruki Murakami. Sus melanc\u00f3licos bocetos retratan el desamor de para\u00edsos anclados en el totalitarismo, el burocratismo, la corrupci\u00f3n, la ignorancia, la amnesia, la molicie o, directamente, la desintegraci\u00f3n social. Para los talibanes tales situaciones son deseables porque constituyen ocasiones de dominio. Y temen al Esp\u00edritu que eleva a Ariel porque permite ver las cosas desde lo alto. Los talibanes necesitan el sometimiento. A sus dogmas, a sus mitos o, directamente, a su poder. Afortunadamente el Esp\u00edritu alienta donde y cuando quiere. Y a la leve brisa de su soplo los ciegos ven y los sordos oyen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el d\u00eda de San Valent\u00edn del a\u00f1o 2011, pienso en Jeanne y en Jaume. Una mujer y un hombre de distinta extracci\u00f3n social irremisiblemente atra\u00eddos desde que se conocieron. Su historia es, con escasas variantes, la de otros amantes. Tal vez intranscendente de no enlazar con un momento estelar de los \u00faltimos dos millones de a\u00f1os. Si la teor\u00eda del monogenismo es cierta, el acceso de los hom\u00ednidos a esa autopercepci\u00f3n que llamamos \u00abalma\u00bb aconteci\u00f3 en una pareja primigenia. Desde ese mismo d\u00eda el Universo dej\u00f3 de ser inexorable. Para la incipiente pareja humana comenzaba la b\u00fasqueda de la felicidad. La plenitud ya no consistir\u00eda en consumir la carne suficiente para aletargarse unas horas antes de partir, una vez m\u00e1s, en busca de alimentos. Juntos comprender\u00edan que el instinto no es un dios y que los tab\u00faes, ben\u00e9ficos o mal\u00e9ficos, pueden ser transgredidos libremente. Pero ni siquiera la adquisici\u00f3n de un cerebro pensante ha conseguido aplacar las nostalgias de quienes rechazan cualquier progreso espiritual y buscan la regresi\u00f3n a la parte animal de nuestras vidas. Vista desde el \u00abReino de Talib\u00e1n\u00bb la historia de Jeanne y Jaume puede parecer capciosa. Sin embargo, el misterio del Amor subsiste. Nadie puede prohibirlo. Escapa a cualquier definici\u00f3n y transciende las ideolog\u00edas. Nos sigue interpelando de forma imprevisible. En cualquier tiempo y lugar. Como desde el epitafio de aquella l\u00e1pida del cementerio de Ixelles, en Bruselas, que rezumando eternidades, proclama: \u00ab<em>si hubiese sabido que te amaba tanto, te habr\u00eda amado a\u00fan mucho m\u00e1s<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jeanne vivi\u00f3 tiempos de penuria. Nacida en el Pa\u00eds Vasco franc\u00e9s de padres desconocidos, creci\u00f3 en un orfelinato. El casi mill\u00f3n de hu\u00e9rfanos que la Primera Guerra Mundial dej\u00f3 en Francia acab\u00f3 con prejuicios decimon\u00f3nicos. Sin ser exactamente glamuroso, ser hospiciano ya no era el estigma que sol\u00eda. El hundimiento del pa\u00eds galo al comienzo de la Segunda Guerra Mundial trajo, sobre todo, el hambre. Mucha hambre. Y para los ni\u00f1os de origen jud\u00edo, en breve plazo, la deportaci\u00f3n. La ni\u00f1ez de Jeanne la puso a salvo de cuantos aprovechaban la hambruna que trajo la ocupaci\u00f3n nazi para comprar mujeres con latas de sardinas. Ten\u00eda, sin embargo, edad suficiente para comprender y compadecer a esas madres de familia que ve\u00eda prostituirse por algo de comida para s\u00ed y para sus hijos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Educada en instituciones gubernamentales con una fuerte carga anti-cat\u00f3lica, Jeanne devino atea y librepensadora, aunque hasta el fin de sus d\u00edas vivi\u00f3 -era uno de sus carismas- esa falta de f\u00e9 con un exquisito respeto a las creencias ajenas. Empero, no faltaron en su vida momentos para la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica. Pese a las pol\u00edticas laicistas del gobierno galo, materializadas en una gran descristianizaci\u00f3n de la poblaci\u00f3n, la religi\u00f3n cat\u00f3lica sigui\u00f3 siendo mayoritaria en Francia. En los caser\u00edos vascos -la ciudad de Lourdes no estaba demasiado lejos- las gentes se dec\u00edan que \u00ab<em>Francia es la patria de la Virgen Mar\u00eda<\/em>\u00ab. Por eso a Jeanne le escandalizaba que Alemania, pa\u00eds europeo y cristiano, invadiese las tierras que Juana de Arco pastore\u00f3 para Santa Mar\u00eda ensa\u00f1\u00e1ndose con ni\u00f1os que, como la \u00ab<em>Sainte Vi\u00e8rge<\/em>\u00ab, adem\u00e1s de franceses eran jud\u00edos. Y que lo hicieran soldados de Hitler llevando el bajorrelieve \u00ab<em>Dios con Nosotros<\/em>\u00bb en sus hebillas, le resultaba doblemente sacr\u00edlego y absurdo. Jeanne, sin saberlo, se acercaba a lo inconmensurable. A aquellas cosas que resisten toda raz\u00f3n y que, a fuer de injustas, acercan a la F\u00e9 aunque sea increpando al Dios que las tolera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La guerra -\u00ab<em>cual el tiempo, tal el tiento<\/em>\u00ab- ense\u00f1\u00f3 a Jeanne el arte de la supervivencia. Despunt\u00f3 como aprendiza infantil en la confecci\u00f3n de vistosos trajes con cuatro trapos viejos. Su ropa de modistilla ma\u00f1osa casi parec\u00eda de <em>boutique<\/em>. Sin advertir lo improvisado de las faldas de retazos ni la tintura de yodo con la que, a falta de medias, embadurnaban las francesas sus tersas piernas, los soldados alemanes y los marinos de la base italiana del Atl\u00e1ntico volv\u00edan la cabeza, fascinados por aquellas mujeres que contrastaban con la ruda simpleza aria de los estereotipos femeninos nacionalsocialistas. Encandilados, apenas reparaban en las discretas notas de color rojo, blanco y azul que matizaban el atuendo de algunas muchachas. En cambio, a los trabajadores espa\u00f1oles, esclavizados por la Organizaci\u00f3n Todt para construir la \u00ab<em>Atlantikwall<\/em>\u00ab, no se les escapaba el significado de esos tres colores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Inevitablemente, Jeanne sufri\u00f3 las secuelas de una desnutrici\u00f3n y anemia cr\u00f3nicas. En circunstancias normales, siendo mujer de buena estatura, cadera ancha y rostro redondo, la rica dieta de potes y pato de la Baja Navarra habr\u00eda hecho de ella una aldeana saludable y gordinflona. Pero como Audrey Hepburn y tantas adolescentes cuyo crecimiento tuvo lugar en plena guerra, vi\u00f3 sublimado su porte en una esbelta delgadez y en la enga\u00f1osa languidez de un rostro que, de no ser por la fogosidad de sus grandes e inquisitivos ojos casta\u00f1os, habr\u00eda pasado por c\u00e1ndido. La \u00abcandidez\u00bb de Jeanne desaparec\u00eda en cuanto\u00a0 una conversaci\u00f3n daba lugar a su risa, internalizada y socarrona. A pesar del hablar rotundo y de una seguridad en s\u00ed misma a la cual no estaban acostumbrados los hombres de su generaci\u00f3n, era persona tierna y, sin faltarle el buen humor, predominaban en ella, como en los buenos vinos de su pa\u00eds, notas de seriedad y un pospaladar juicioso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sus habilidades de costurera pronto la hicieron popular entre las gentes que en Burdeos se dedicaban al sector de la Alta Costura. Pose\u00eda un instinto innato para tipificar los cuerpos femeninos y adivinar la ropa que mejor conven\u00eda a cada mujer. Una serie de dibujos y patrones la llevaron hasta Crist\u00f3bal Balenciaga. El modisto vasco-espa\u00f1ol se qued\u00f3 m\u00e1s prendado del f\u00edsico de su paisana vasca que de sus dise\u00f1os, al punto que despert\u00f3 los celos de la inefable \u00abColette\u00bb, hasta entonces su musa y modelo preferida. De ese encuentro providencial arranc\u00f3 una carrera mete\u00f3rica que, desde las pasarelas provincianas, la llev\u00f3 hasta una direcci\u00f3n m\u00edtica del \u00ab8e Arrondissement\u00bb: <em>30 Avenue Montaigne<\/em>, la sede de Christian Dior en Par\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En fecha tan temprana como 1945 Christian Dior ya era alguien importante. Hab\u00eda ayudado a restablecer el concurso de belleza que eleg\u00eda a \u00ab<em>la plus belle femme de France<\/em>\u00bb -posteriormente \u00abMiss France\u00bb- y que fu\u00e9 suprimido durante la guerra. Se vali\u00f3 del resurgimiento del concurso para lanzar el perfume \u00abMiss Dior\u00bb. Un a\u00f1o despu\u00e9s, apoyado por un magnate de la industria textil, el modisto abrir\u00e1 su propia casa. Apenas instalado, sorprende con la colecci\u00f3n \u00abNew Look\u00bb, un modelo de vestimenta femenina que antepone el lujo al confort. La confecci\u00f3n de cada modelo consume enormes cantidades de tela. Semejante opulencia encaja mal con las cartillas de racionamiento que siguen en vigor. Para muchos franceses, hacer nuevamente de Par\u00eds el centro mundial de la moda no era prioritario. En barrios como Pigalle la ciudadan\u00eda sali\u00f3 a protestar a la calle. Quer\u00edan carne, huevos, leche y az\u00facar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los a\u00f1os con Dior marcaron la juventud de Jeanne. Sobre todo porque la voluntad de proyecci\u00f3n internacional del dise\u00f1ador hab\u00eda convertido en embajadoras volantes a las maniqu\u00edes de la firma. La llegada de las \u00ab<em>top models<\/em>\u00bb de Christian Dior era todo un evento en aquellos pa\u00edses que visitaban y, finalizados los pases de modelos, los personajes m\u00e1s influyentes se desviv\u00edan por invitarlas a fiestas privadas donde no se escatimaban gastos a la hora de agasajarlas. Viajar le permiti\u00f3 a Jeanne descubrir que, adem\u00e1s de La Rhune o Larr\u00fan, la monta\u00f1a sagrada de los vascos, a caballo entre el Labourd y Navarra, son incontables los montes sacros repartidos por el mundo. <em>Unos m\u00e1s verdaderos que otros<\/em> -dec\u00eda ella- p<em>ero todos tan v\u00e1lidos como el Larr\u00fan<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El primer viaje que hizo fu\u00e9 a Filipinas. Para Christian Dior se trataba del lugar id\u00f3neo para establecer franquicias y afianzarse en Asia. Burgues\u00eda de gustos caros, trabajadores baratos, un toque norteamericano y abundancia de aceite de ylang-ylang, una esencia b\u00e1sica en perfumes como \u00abChanel 5\u00bb y \u00abPoison\u00bb. En 1951 las Filipinas fueron el primer pa\u00eds autorizado para distribu\u00edr los productos Dior fuera de Francia. El modisto supo elegir bien su base comercial en el Oriente. Aunque la rebeli\u00f3n de los guerrilleros comunistas \u00abHuk\u00bb estaba en pleno apogeo (1946-1954), Dior apost\u00f3 por el gobierno. Antiguo estudiante de Ciencias Pol\u00edticas y conocedor de los Estados Unido, el modisto sab\u00eda que la geopol\u00edtica no dejaba margen para un triunfo de la rebeli\u00f3n <em>Hukbalahap<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jeanne asisti\u00f3 en el interior de Luz\u00f3n a la fiesta m\u00e1s fastuosa de toda su carrera. M\u00fasica, lujo y cosmopolitismo en una hacienda de ensue\u00f1o cuyo per\u00edmetro estaba protegido por alambradas electrificadas, custodiado por milicias armadas hasta los dientes y patrullado por lanchas artilladas donde un caudaloso r\u00edo se adentraban en la finca. El suministro inacabable de botellas de <em>Mo\u00ebt &amp; Chandon<\/em> no ocultaba la enorme diferencia de clases sociales, los problemas del latifundismo o el temor a la p\u00e9rdida de privilegios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siguiendo la estrategia mundial de la firma, un grupo de maniqu\u00edes fu\u00e9 env\u00edado en visita de buena voluntad al antiguo protectorado franc\u00e9s de Camboya. El pa\u00eds estaba regido por Norodom Sihanouk, cuya contribuci\u00f3n personal a las listas del \u00abLibro Guinnes de R\u00e9cords\u00bb es considerable: <em>la del pol\u00edtico que desde 1941 ha conseguido ocupar mayor variedad de puestos de gobierno<\/em>. Adem\u00e1s de a mantenerse en el poder, el dirigente camboyano se dedic\u00f3 al lujo y a las mujeres. Venerado como \u00abdios viviente\u00bb, promov\u00eda su falsa imagen piadosa organizando fiestas budistas para el mismo pueblo al que robaba. Al final de su vida, este pol\u00edtico oportunista y corrupto, acabar\u00eda por mostrar su verdadero rostro de \u00abRey-Padre\u00bb uni\u00e9ndose a los Khmer Rouge del infame Pol Pot.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La visita de las maniqu\u00edes de Christian Dior a Camboya coincidi\u00f3 con el mejor momento de Sihanouk. Una excelente coyuntura para vender los costosos modelos de \u00abChez Dior\u00bb. Puede que tambi\u00e9n para estudiar la comercializaci\u00f3n del benju\u00ed de Siam, una resina extra\u00edda del <em>Styrax tonkinensis<\/em>, \u00e1rbol propio de Camboya, Laos y Vietnam. Cada tronco permite sangrar entre 3 y 4 kg de benju\u00ed durante un m\u00e1ximo de cinco a\u00f1os, al cabo de los cuales se tala. El benju\u00ed de Siam, con suave y caramelizado olor a vainilla constituye la base de perfumes tan cl\u00e1sicos como, \u00abL&#8217;heure bleu\u00bb (Guerlain, 1912) \u00abShalimar\u00bb (Guerlain, 1925) u \u00abOpium\u00bb (Yves St. Laurent, 1957). El primero de ellos, por cierto, sirvi\u00f3 de inspiraci\u00f3n a la novela \u00ab<em>La Hora Azul<\/em>\u00bb (1953) de Dar\u00edo Fern\u00e1ndez Flores, cronista de la posguerra espa\u00f1ola atra\u00eddo por la Alta Costura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero Camboya es tambi\u00e9n un pa\u00eds de enorme belleza natural y gentes mayormente bondadosas. Entre la visita de rigor a los templos de Angkor e id\u00edlicas excursiones fluviales, las modelos de Dior fueron alojadas en confortables chalets frente a las playas de Kompong Seila (hoy \u00abSihanoukville\u00bb). All\u00ed tuvo oportunidad Jeanne de intimar con el excelente cocinero que el gobierno hab\u00eda puesto al servicio del grupo, un grand chef de la cocina local. Cuando lo felicit\u00f3 por su buen hacer, recibi\u00f3 esta respuesta: \u00ab<em>Merci, mademoiselle. Ustedes son francesas y aqu\u00ed siempre se recuerda con cari\u00f1o a los franceses. En cambio a los norteamericanos los odiamos. Son los enemigos de nuestra patria y han tra\u00eddo malos esp\u00edritus a toda la Indochina. Una vez me contrat\u00f3 un grupo de norteamericanos y los envenen\u00e9. Nunca hubiese envenenado a ning\u00fan franc\u00e9s porque cocinar para Vds. es un gran honor<\/em>\u00ab. Jeanne se qued\u00f3 muda. A\u00f1os despu\u00e9s comentaba, llena de rabia: \u00bb <em>Le gros con! \u00a1Despu\u00e9s de todo lo que les hicimos en la \u00e9poca colonial, encima van y nos aman!<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siempre en pos de los mercados del lujo, aunque desde mediados de 1955 se viv\u00eda ya la escalada de violencia que acabar\u00eda llevando los departamentos franceses del norte de Africa a la independencia, Christian Dior no pod\u00eda descuidar a la Argelia francesa. Fu\u00e9 as\u00ed como Jeanne desembarc\u00f3 con sus compa\u00f1eras en Argel. La ciudad era como un anfiteatro romano sobre la falda de una monta\u00f1a. Un anfiteatro cuya ac\u00fastica amplificaba los galicismos y pon\u00eda sordina a lo \u00e1rabe. Sus aires de gran capital francesa, con la bas\u00edlica de Nuestra Se\u00f1ora de Africa recordando al <em>Vieux Port<\/em> de Marsella, reconfortaban al forastero, extra\u00f1ado por aquella ciudad demasiado blanca y luminosa, radiante frente al mar azul de la bah\u00eda. Nada habr\u00eda hecho pensar en un asentamiento colonial salvo la infrecuente combinaci\u00f3n de barcos y trenes en el puerto y la minor\u00eda musulmana difuminada entre europeos. La m\u00fasica, la indumentaria, los peri\u00f3dicos, los aperitivos en las mesitas de las terrazas, los trolebuses, tranv\u00edas y autobuses, todo reforzaba la ilusi\u00f3n de estar en el hex\u00e1gono. Mas, camino del sur, el paisaje iba cambiando. El <em>chic<\/em> parisino se esfumaba. Lo remplazaban las casuchas de adobe del <em>bled<\/em> y la miseria de los musulmanes carentes de ciudadan\u00eda francesa y despose\u00eddos de casi todo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando lleg\u00f3 a Argel todav\u00eda no era necesario custodiar con blindados el aeropuerto para seguir estando en Francia. Pese a los estereotipos que convert\u00edan a los colonos europeos en un colectivo de racistas, intolerantes y retr\u00f3grados, Jeanne cre\u00eda a pie juntillas haber puesto el pie en un mundo que definitivamente era franc\u00e9s. Despu\u00e9s de todo, Argelia fu\u00e9 Francia antes que el Condado de Niza y la Saboya. Jeanne se desenvolvi\u00f3 en Argel como si estuviese en Par\u00eds, llevando a cabo los habituales desfiles y encuentros con profesionales del gremio. Asisti\u00f3 tambi\u00e9n a las carreras en el hip\u00f3dromo de Argel con el fin de exhibir al aire libre las creaciones de Dior y descubri\u00f3 que las maniqu\u00edes no luc\u00edan mejores galas que las elegant\u00edsimas damas locales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En aquellas tierras de meridionales expansivos los t\u00f3picos colisionaban e imped\u00edan una relaci\u00f3n armoniosa entre comunidades. Para buen n\u00famero de <em>pieds-noirs<\/em> -naturales de Argelia descendientes de colonos europeos- el atraso de la poblaci\u00f3n \u00e1rabe ser\u00eda consecuencia de su natural \u00abt<em>raicionero, perezoso, ignorante o fan\u00e1tico<\/em>\u00ab. Para la izquierda sociol\u00f3gica de la metropoli los <em>pieds-noirs<\/em> eran \u00ab<em>burgueses de extrema derecha a quienes la explotaci\u00f3n de los trabajadores les permit\u00eda llevar una indolente vida al sol, rodeados de servidumbre y de amores f\u00e1ciles<\/em>\u00ab. Un hecho nimio que irritaba a los metropolitanos crey\u00e9ndolo el colmo de la \u00abcodicia\u00bb <em>pied-noir<\/em>, era -aparece citado en 1945 por Carlos Sent\u00eds en \u00ab<em>Africa en Blanco y Negro<\/em>\u00bb y por Jean Lart\u00e9guy en 1960 en \u00ab<em>Los Centuriones<\/em>\u00ab- la existencia de ascensores de pago con monedas en los edificios en Argel. En cambio, la imagen que los <em>pieds-noirs<\/em> ten\u00edan de s\u00ed mismos era la de \u00ab<em>esforzados colonizadores que, pese a or\u00edgenes diversos, hab\u00edan echado sobre sus hombros la ingente labor de modernizar y hacer francesa a una abandonada y polvorienta esquina del Imperio Otomano<\/em>\u00ab. Y conforme a dicha imagen, aunque a sus compatriotas del hex\u00e1gono les molestaba, en el trato diario pod\u00edan resultar patrioteros, rudos, efusivos y directos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante el fin de semana Jeanne tendr\u00eda ocasi\u00f3n de juzgar esos t\u00f3picos por s\u00ed misma. Las \u00abchicas de Dior\u00bb fueron invitadas a un almuerzo campestre en un naranjal de 2.000 \u00e1rboles, plantados en la vega de la Mitidja, una feraz planicie 100 km al sur de Argel. Pertenec\u00edan dichos c\u00edtricos a un rico terrateniente de los llamados, con reticencia, un \u00ab<em>gros colon<\/em>\u00bb o, valga la licencia, \u00abexplotador semifeudal\u00bb. Los \u00ab<em>gros colons<\/em>\u00bb no llegaban a una docena pero, adem\u00e1s del poder econ\u00f3mico, ejerc\u00edan un indiscutible liderazgo entre la poblaci\u00f3n <em>pied-noir<\/em>, a menudo reforzado por su presencia en Par\u00eds en condici\u00f3n de diputados de la Asamblea Nacional o miembros del Senado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La comida reuni\u00f3 un sinf\u00edn de platillos de la gastronom\u00eda \u00e1rabe local, abundantemente regados con vino del pa\u00eds.  A la hora de los postres el terrateniente en persona fu\u00e9 sirviendo el champ\u00e1n e intercambiando algunas palabras amables con cada uno de sus invitados. Al llegar a Jeanne, observ\u00f3 la mirada de \u00e9sta, fija en las chumberas de un seto cercano, cuajadas de higos en saz\u00f3n. El anfitri\u00f3n, botella en mano, comenz\u00f3 un di\u00e1logo breve pero versallesco: &#8211;<em>Dites-moi, mademoiselle, aimez-vous les figues de Barbarie?<\/em>&#8211; (\u00abD\u00edgame, se\u00f1orita, \u00bfLe gustan los higos chumbos?\u00bb). &#8211;<em>Oh, oui, monsieur, je les aime beaucoup<\/em>&#8211; (\u00abCiertamente, caballero, me gustan mucho\u00bb). &#8211;<em>Alors, mademoiselle, dans ce cas, faites-moi, s&#8217;il vous plait, le plaisir d&#8217;en accepter quelques unes<\/em>&#8211; (\u00abEn tal caso, se\u00f1orita, conc\u00e9dame, si no le importa, el placer de ofrecerle algunos\u00bb). &#8211;<em>Volontiers, cher monsieur, comme vous \u00eates gentil!<\/em>&#8211; (\u00abEncantada, estimado caballero, \u00a1Qu\u00e9 gentileza la suya!\u00bb). El hacendado dej\u00f3 la botella y batiendo palmas con energ\u00eda llam\u00f3 a un ni\u00f1o musulm\u00e1n, impecablemente vestido con fez y albornoz, cuya misi\u00f3n era ir por las mesas de campa\u00f1a asegur\u00e1ndose de que todos los comensales estuvieran abundantemente servidos: <em>Allez, t&#8217;a pas entendu madame, toi? Va lui ramasser des figues. Fais vite!<span style=\"font-size: 12pt; font-family: &quot;Times New Roman&quot;;\" lang=\"ES-TRAD\">&#8211;<\/span><\/em> (\u00ab\u00a1Venga! \u00bfQu\u00e9 pasa?\u00bfEs qu\u00e9 no has o\u00eddo a la se\u00f1ora? V\u00e9te a cogerle unos higos, \u00a1Ya mismo!\u00bb). El lenguaje ya no era el de un di\u00e1logo cortesano, el tono de voz desagradablemente imperioso e incluso el acento hab\u00edan dejado de ser parisinos. El ni\u00f1o, asustado, sali\u00f3 corriendo hacia el seto y meti\u00e9ndose en la chumbera comenz\u00f3 a arrancar fren\u00e9ticamente los higos. Es una labor que debe hacerse con el roc\u00edo de la madrugada, cuando las espinas est\u00e1n blandas, nunca en plena solana. El ni\u00f1o recog\u00eda los higos chumbos, uno tras otro, deposit\u00e1ndolos en el albornoz mientras las manos se le iban taraceando con las v\u00edtreas agujitas de la fruta, muy dif\u00edciles de extraer cuando se clavan en los dedos. Cuando el \u00ab<em>gros colon<\/em>\u00bb lo vi\u00f3 tomarse un descanso para quitarse algunas espinas frot\u00e1ndose las manos por el cuero cabelludo grit\u00f3 todav\u00eda m\u00e1s: &#8211;<em>D\u00e9p\u00eache-toi, &#8216;ti burnous, c&#8217;est pas pour demain, tu sais!<\/em>&#8211; (\u00ab\u00a1De prisa, morito, que es para hoy!\u00bb). Jeanne acept\u00f3 los higos chumbos agradeci\u00e9ndolos con un seco &#8211;<em>Merci, monsieur<\/em>-. No pudo permitirse decir lo que pensaba, pero para ella, desde aquel d\u00eda, Argelia dej\u00f3 de ser Francia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Empero, a la joven modelo vasca se le escapaba algo que su empresario no ignoraba. Los colonos europeos -sobre todo aquel que hab\u00eda agasajado a las maniqu\u00edes en su <em>domaine<\/em> de la Mitidja- eran quienes desde el siglo XIX monopolizaban en Argelia el cultivo de la \u00abmalvarrosa de olor\u00bb, una variedad de pelargonio odor\u00edfero (<em>Pelargonium graveolens<\/em>) conocida en Francia como <em>geranio<\/em> \u00abrosat\u00bb. Aunque tras la independencia dej\u00f3 de cultivarse, Argelia era el primer productor mundial de \u00abrosat\u00bb cuando las modelos de Christian Dior visitaron la zona. Los extractos de esta valiosa planta tienen propiedades astringentes, cicatrizantes, dermofarmace\u00faticas y digestivas. En la actualidad los principales productores son Marruecos, Egipto, Madagascar, la isla de la Reuni\u00f3n y Rusia, pero la fragancia de la especie cambia seg\u00fan su emplazamiento geogr\u00e1fico, matizando el olor a rosa los tonos de fondo c\u00edtricos, especiados o mentolados. En el aceite de las hojas del \u00abrosat\u00bb argelino predomina el olor a rosa lo que permiti\u00f3, dados los menores costes de cultivo y procesado, sustitu\u00edr ventajosamente a los extractos de esta flor. La \u00abmalvarrosa de olor\u00bb constituye la base de perfumes tan conocidos como \u00abBrut\u00bb de Faberg\u00e9 y \u00ab\u00c9go\u00efste\u00bb de Chanel.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero fu\u00e9 en 1960 que tuvo lugar el viaje m\u00e1s transcendental en la vida de Jeanne: la gira que las modelos de Christian Dior hicieron por Espa\u00f1a. El gran patr\u00f3n hab\u00eda muerto hac\u00eda tres a\u00f1os, sucedi\u00e9ndole Yves Saint Laurent. A la casa de la Avenue Montaigne se atribu\u00eda en aquel entonces m\u00e1s de la mitad de las exportaciones de Francia en el sector de Alta Costura. Se conserva el documental del No-Do que recoge la llegada de las maniqu\u00edes al aeropuerto de Barajas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El primer desfile en Madrid no comenz\u00f3 con los mejores auspicios. Un arist\u00f3crata allegado a la familia del General Franco se permiti\u00f3 una impertinencia con Jeanne tras las bambalinas de la pasarela. Esta no dud\u00f3 y le propin\u00f3 una sonora bofetada que hizo perder el equilibrio al galanteador, hombre de poca talla, convirti\u00e9ndolo en hazmerreir de los all\u00ed presentes. Dos d\u00edas despu\u00e9s Jeanne recib\u00eda una orden de expulsi\u00f3n del pa\u00eds por \u00abconducta indecorosa\u00bb. Pero la Casa Dior estaba al tanto del asunto y el embajador franc\u00e9s en Espa\u00f1a ya hab\u00eda sido informado del incidente. El diplom\u00e1tico galo dej\u00f3 bien claro que, de materializarse la expulsi\u00f3n, ser\u00eda imposible evitar un esc\u00e1ndalo que recoger\u00edan las primeras p\u00e1ginas de los peri\u00f3dicos franceses, afectando, en alguna medida, el floreciente turismo que desde el pa\u00eds vecino llegaba a Espa\u00f1a. La orden de expulsi\u00f3n se atribuy\u00f3, r\u00e1pidamente, a \u00abun malentendido\u00bb y Jeanne jam\u00e1s volvi\u00f3 a saber del mentado arist\u00f3crata ni sufri\u00f3 represalia alguna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Barcelona, en un descanso entre los pases de modelos, algui\u00e9n invit\u00f3 al grupo de Dior a un club privado donde un conocido pianista tocaba piezas de jazz. All\u00ed encontr\u00f3 Jeanne por vez primera a Jaume. Atra\u00edda por su aspecto y ademanes comenz\u00f3 a mirarlo insistentemente con el rabillo del ojo, derrochando esa habilidad femenina para superar las capacidades visuales del camale\u00f3n. Era un hombre maduro pero con aire deportivo, acentuado por una chaqueta con apoyo de escopeta y coderas e informal pa\u00f1uelo de seda al cuello. Estaba rodeado de amigos con los que conversaba en catal\u00e1n. De vez en cuando alguien que pasaba lo saludaba y hablaban en espa\u00f1ol. Podr\u00eda haber sido un cazador blanco en el <em>Country Club<\/em> de Nairobi festejando haber cobrado un nuevo trofeo. De repente, con toda la desenvoltura del mundo, se aproxim\u00f3 al corrillo de modelos y, pidiendo disculpas a sus acompa\u00f1antes, abord\u00f3 directamente a Jeanne pregunt\u00e1ndole en franc\u00e9s si deseaba escuchar alguna canci\u00f3n en particular. Jeanne, sonrojada, no quiso parecer pieza f\u00e1cil para el \u00abcazador\u00bb y, jugando al <em>no-pero-s\u00ed<\/em>, improvis\u00f3 el t\u00edtulo de una canci\u00f3n de jazz imaginaria: \u00ab<em>Qui se ressemble s&#8217;assemble<\/em>\u00ab. Jaume inclin\u00f3 la cabeza cort\u00e9smente y dirigi\u00e9ndose hasta el piano, le susurro algo al m\u00fasico quien, tras asentir con la cabeza, comenz\u00f3 a aporrear el teclado tocando \u00ab<em>Tengo una vaca lechera<\/em>\u00ab. La tonadilla fu\u00e9 coreada de inmediato por la jovial concurrencia espa\u00f1ola. Conociendo el car\u00e1cter de Jeanne, es dudoso que hubiese re\u00eddo semejante gracia a ning\u00fan desconocido, pero trat\u00e1ndose de Jaume, sin ni siquiera adivinar lo que dec\u00eda la letra de la canci\u00f3n, le dedic\u00f3 su sonrisa m\u00e1s luminosa. Era el flechazo con el cual comenzaban su relaci\u00f3n. O, en franc\u00e9s, \u00ab<em>le coup de foudre<\/em>\u00ab. Esa noche tuvieron su primera cita y Jeanne decidi\u00f3 quedarse a vivir en Barcelona.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque imbu\u00edda del \u00ab<em>esprit de corps<\/em>\u00bb que el \u00abDictador de la Moda\u00bb supo infundir a sus maniqu\u00edes, Jeanne apenas hablaba de Christian Dior o de sus sucesores. En cambio, se entusiasmaba al hablar de Pedro Rodr\u00edguez, Asunci\u00f3n Bastida y Pertegaz. Tal vez porque, desde el primer momento, sin apenas conocerla, la ayudaron, generosamente, a encontrar trabajo en Espa\u00f1a y a compartir su vida con Jaume en Barcelona.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jaume fu\u00e9 siempre hombre de pocas palabras. Hab\u00eda estudiado el bachillerato y la carrera de qu\u00edmico en Francia. Esa experiencia lo hab\u00eda alejado de cualquier devaneo nacionalista y le hac\u00eda sentir escasa simpat\u00edas por los tejemanejes pol\u00edticos. Ello no le imped\u00eda intimar con gentes de cualquier tendencia. Recuerdo, en particular, las cenas con Fernando, un aparejador anarquista de cierta edad, esclavizado por los nazis de la organizaci\u00f3n Todt, y que hab\u00eda vivido en su ni\u00f1ez los lejanos eventos de la Semana Tr\u00e1gica de Barcelona. Al contrario que el com\u00fan de la burgues\u00eda barcelonesa, liberal y esc\u00e9ptica, en la cual estaba enraizado por razones de familia e industria, Jaume profesaba una ferviente f\u00e9 cat\u00f3lica de la cual no hac\u00eda ning\u00fan alarde. Sus principales virtudes eran la dedicaci\u00f3n al trabajo, la lealtad a sus amigos y, desde aquella divertida tarde en un club privado, el amor inquebrantable que d\u00eda tras d\u00eda profes\u00f3 a Jeanne.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No me atrevo a llamarlo defecto, pero Jaume compensaba su seriedad profesional con un inveterado sentido del humor que a veces rozaba lo excesivo. En contra de lo que se piensa sobre el humor catal\u00e1n como entroncado con el brit\u00e1nico, lo cierto es que a veces est\u00e1 entreverado de una sal gorda, com\u00fan a todo el Levante espa\u00f1ol y que los estereotipos se empe\u00f1an en reservar para los valencianos. En cierta ocasi\u00f3n Jaume compr\u00f3 en Francia una bocina de cami\u00f3n \u00ab<em>poid lourde<\/em>\u00bb -o veh\u00edculo de m\u00e1s de 3\u00b45 toneladas- y la hizo instalar en su min\u00fasculo <em>Renault 4-4<\/em> sin pensar en las consecuencias. Cada bocinazo en las curvas de las estrechas y tortuosas carreteras de las Costa Brava causaba el terror de los confiados conductores de aquel tiempo. Hasta el d\u00eda en que un conductor entr\u00f3 en p\u00e1nico y se despe\u00f1\u00f3 por un barranco antes de ver surgir el diminuto 4-4. Afortunadamente no hubo heridos y todo qued\u00f3 en una reprimenda y en la adquisici\u00f3n de un nuevo veh\u00edculo para el accidentado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La vida con Jeanne no estuvo exenta de dificultades econ\u00f3micas. Jaume viv\u00eda la lenta agon\u00eda de sus empresas, heridas por el desastroso intento de crear sucursales argentinas, bajo la supervisi\u00f3n personal de Eva Per\u00f3n y, sobre todo, por la lentitud de la justicia espa\u00f1ola a la hora de sancionar impagos, letras devueltas, cheques en blanco u otras picard\u00edas. Gracias a la solidaridad de sus amigos disfrutaron de un peque\u00f1o pero encantador apartamento cerca del Tur\u00f3 Parc, renovaban el motor de su autom\u00f3vil en una f\u00e1brica del interior de Francia cuyo director era un antiguo compa\u00f1ero de colegio de Jaume, y volv\u00edan cargados de alimentos procedentes de la mas\u00eda transpirenaica de unos amigos y, eso era lo que m\u00e1s apreciaban, siempre tuvieron entradas para la temporada de \u00f3pera en el Teatro del Liceo. La buena disposici\u00f3n de Jeanne, elegante pero enemiga de lujos, pese a su antigua profesi\u00f3n, les ayud\u00f3 a sobrellevar la situaci\u00f3n con el mejor de los \u00e1nimos. Casi siempre fueron felices. Muy felices. Todo lo felices que en este mundo se llega a ser.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jeanne, tras hacerse de rogar un poco, acept\u00f3 por fin la idea de casarse con Jaume \u00abpor la iglesia\u00bb. Lo hizo, en contra de sus \u00abdescreencias\u00bb, pero consciente de lo que significaba para Jaume. A la postre, fu\u00e9 un d\u00eda \u00edntimo pero tan grande que nunca lo olvidar\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La placidez de la vida, sin embargo, no es linear. Jaume comenzaba a tener achaques y hab\u00eda sufrido algunas intervenciones quir\u00fargicas de envergadura. A medida que envejec\u00eda, Jeanne fu\u00e9 desarrollando una obsesi\u00f3n enfermiza: viv\u00eda angustiada por la idea de que su marido, veinticuatro a\u00f1os mayor que ella, habr\u00eda de ser, por ley de vida, el primero en fallecer. Pensaba que am\u00e1ndolo como lo amaba no podr\u00eda sobreponerse a un s\u00f3lo d\u00eda sin \u00e9l. Fueron in\u00fatiles los tratamientos psicol\u00f3gicos o los razonamientos que los amigos le hac\u00edan para recordarle que la muerte, por no respetar, ni edades respeta. Jeanne continuaba sintiendo un miedo invencible a ver morir a Jaume y tener que vivir su ausencia. Al final, la obsesi\u00f3n se hizo asfixiante y Jeanne, tal y como deseaba, muri\u00f3 antes que Jaume. Parti\u00f3 as\u00ed, dese\u00e1ndolo, a ese largo viaje que todos haremos alg\u00fan d\u00eda. Jaume qued\u00f3 atr\u00e1s, roto, dolido, ech\u00e1ndola de menos cada d\u00eda. A veces me llamaba por tel\u00e9fono para decirme: \u00ab<em>\u00a1No puedes imaginarte lo duro que es vivir sin ella!<\/em>\u00ab. Su desamparo era desgarrador y me dejaba sin habla. Pero -en eso su esposa tuvo raz\u00f3n- Jaume ten\u00eda F\u00e9 y fortaleza para sobreponerse y seguir adelante. Fu\u00e9 una separaci\u00f3n breve, porque pronto parti\u00f3 a su encuentro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jaume fu\u00e9 mi padrino. Le debo el nombre y el cari\u00f1o que siento por la Barcelona donde nac\u00ed. Jeanne, su mujer, hizo para m\u00ed veces de madrina. Con ella aprend\u00ed a indignarme ante las injusticias y a amar a Catalu\u00f1a sin nacionalismos excluyentes. Estoy seguro de que Jeanne y Jaume viven, por fin, una felicidad inacabable en alg\u00fan lugar de fuentes tranquilas, eternamente a salvo de las nieblas atl\u00e1nticas y de los mistrales mediterr\u00e1neos. Creo que se lo merecen.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Jaime Colson-Pueyo<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Aravaca, junto al encinar del Pardo<br \/>\nD\u00eda de San Valent\u00edn de 2011<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abUn gran amor es el alma misma de qui\u00e9n ama\u00bb Jos\u00e9 Enrique Rod\u00f3 (1871-1917) Me ha venido a la mente una popular cita del \u00abAriel\u00bb, diatriba anta\u00f1ona donde el pensador uruguayo Jos\u00e9 Enrique Rod\u00f3 identifica a los Estados Unidos con el \u00abReino de Calib\u00e1n\u00bb, feudo del materialista personaje shakesperiano de \u00abLa Tempestad\u00bb y ant\u00edtesis de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-92","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.opinioneslibres.es\/memoriasdeunexcentrico\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/92","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.opinioneslibres.es\/memoriasdeunexcentrico\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.opinioneslibres.es\/memoriasdeunexcentrico\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.opinioneslibres.es\/memoriasdeunexcentrico\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.opinioneslibres.es\/memoriasdeunexcentrico\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=92"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.opinioneslibres.es\/memoriasdeunexcentrico\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/92\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.opinioneslibres.es\/memoriasdeunexcentrico\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=92"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.opinioneslibres.es\/memoriasdeunexcentrico\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=92"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.opinioneslibres.es\/memoriasdeunexcentrico\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=92"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}