¿ES RAJOY EL HOMBRE ADECUADO?
A pocos políticos se les ha concedido tanta credibilidad y tanta tregua como al líder del Partido Popular, Mariano Rajoy. Su andadura política tras la negativa de Aznar a continuar liderando el PP, con una nominación oscura y cerrada a las decisiones del partido se saldó con una derrota electoral. Es seguro que ésta no fue debida a esta causa, pero el sambenito del dedo que le señaló como sucesor de Aznar se mantuvo un tiempo increíblemente prolongado, desembocando en unas segundas elecciones generales perdidas, cuando la economía y el mal gobierno socialista presentaban todos los flancos abiertos para haber ganado las elecciones.
El malestar generado tras esta segunda derrota, se ocultó mediante la organización de un Congreso Nacional en Valencia , en el que los militantes del PP jamás se sintieron representados, y donde todo acabó con la ratificación por aclamación del señor Rajoy rodeado de un grupo de colaboradores de escasa garra , con las notables excepciones de Soraya Santamaría y Pío García Escudero, portavoces de la oposición en el Congreso y Senado. Allí las fuerzas valencianas y del establishment popular arroparon con fuerza a Rajoy, apoyado por históricos representantes de las contiuas derrotas en Andalucía, en Canarias o en Baleares, y de grises dirigentes de otras regiones. Posteriormente no se porqué, el triunfo de Feijoo en Galicia se ha pretendido vender como un triunfo de Rajoy, como si el galleguismo fuese contagioso. En el País Vasco, la congelación de los votos se considera triunfo, aunque se consigue gobernar con el PSOE, a costa de apartar a muchos dirigentes históricos, como Mayor y San Gil. Pero donde se muestra la indolencia de Mariano Rajoy es en situaciones de conflicto, donde toma decisiones con retraso y de escasa fuerza o credibilidad.
Primero fue el congreso de los populares catalanes, que acabó con la imposición de dirigentes impuestos por Madrid. Lo mismo ocurrió en Baleares. Luego vino el sonado caso de Navarra, donde una votación sin la menor trascendencia acabó con el pacto con UPN, y el fraccionamiento del partido en esa comunidad.
Luego, la imposibilidad de imponer orden ante los actuaciones de un ambivalente Gallardón y las respuestas de la ofendida Esperanza Aguirre, única política el PP con un inequivoco mensaje político y que toma decisiones tajantes. Esta crisis ha llegado al colmo en las últimas declaraciones del segundo del alcalde y la incapacidad de la Secretaria Nacional de poner orden, o resolver de una vez por todas las elecciones en Caja Madrid. Y todo ello envuelto en la escandalera del caso Gurtel, donde la actuación de la oposición nacional a lo largo de varios meses ha sido la defensa de la integridad del presidente valenciano, la caída de Costa y la queja continua por las actuaciones fiscales.
–Mamá me están pegando, — se clamó como un pobre niño, incapaz de atizarle un guantazo a quien le machacaba con capones
Esta falta de coraje, este ritmo lento, esa pobreza de exponer unas ideas sin atenerse a un guión escrito, ese incomprensible apego a políticos que desprenden olor a chamusquina, esa incapacidad de imponer orden cuando hay desorden, esa falta de mensajes claros en lugar de lamentos, ofrecen una imagen de Mariano Rajoy , cuando menos, dudosa. ¿El hombre incapaz de resolver ipso facto las crisis internas , va a ser capaz de resolver las crisis nacionales?