PROPUESTAS PARA UNA CIUDAD MODELO

Si, como desgraciadamente es previsible, el iluminado presidente Rodriguez sigue gobernando España al próximo año, convendría ir pensando en nuevas propuestas para otro eventual Plan E-bis de choque contra la crisis. Con la reciente subida de impuestos, borreguilmente aceptada por la ciudadanía, bajo el argumento de dar a los pobres lo que se quita a los ricos, ya tenemos una base para un nuevo plan de actuaciones municipales. Son pequeñas obras, de limitado presupuesto que dan empleo a algunos para devolverlos al paro semanas más tarde.

Propuesta- 1: Crear un carril – footing paralelo al carril-bici, que permita a los deportistas disfrutar de la ciudad mientras queman calorías

Propuesta -2: Ampliar un poco más las aceras, para que el carril-footing no quite espacio al carril – bici

Propuesta-3: Suprimir más plazas de aparcamiento de coches para combatir el cambio climático y así superar la crisis económica

Propuesta-4: Cortar más árboles de las aceras, ya que con el carril-bici, el carril-footing y la reducción de plazas de aparcamiento, los niveles de CO2 seguro que descienden

Propuesta-5:Afilar los bordes de las aceras para que al desaprensivo que aún circule en coche se le rajen los neumáticos

Propuesta-6:Ampliar las aceras de Calvo Sotelo y del Paseo de Pereda, suprimiendo las plazas de aparcamiento existentes, lo que posibilitará que los carriles-bici y los carriles-footing alcancen el centro urbano.

Propuesta-7:Seguir construyendo bancos de diseño, donde la gente dude entre rezar por el difunto yaciente bajo la lápida o incube una cistitis si se sienta en las tardes húmedas de invierno

Propuesta-8: Ampliar algo más los accesos a los aparcamientos de las plazas de Cachavas, Farolas, Pombo y Ayuntamiento, para realzar la belleza del urbanismo moderno.

9º– Propuesta:Convencer a los santanderinos que la ciudad es tan lisa como Copenhague y su centro tan accesible y vital como el siempre modélico Oviedo.

Propuesta-10: Preguntar a los mayores de 50 años, a las señoras que cargan sus compras, a los viejecitos que buscan sus bancos, a los niños que jugaban en las plazas, a los que padecen artrosis, a quienes deben subir las cuestas hacia el Alta, a los comerciantes del centro, a quien pasea tranquilamente y se ve embestido por un ciclista exultante, a los que no les gusta hacer footing ni montar en bicicleta, a los conductores detenidos en filas interminables tras cualquier autobús en el Sardinero, a quien toma un taxi para ir al centro y se ve detenido por cualquier vehículo  del que desciende una persona de edad , qué piensan de los carriles bici, de los carriles footing, de las aceras gigantescas, de la desaparición del arbolado,  de las modernas plazas, de la  inexistencia de espacios para aparcar, o del diseño urbanístico de Santander.

VAYA VERANO

Estamos en vísperas del nuevo curso político, y digo nuevo por decir algo, porque ya todos intuimos lo que ocurrirá en los próximos meses. De una parte, el Gobierno nos anunciará que los brotes verdes económicos seguirán creciendo, aunque sea en un desierto de resecadas dunas. De otra, los sindicatos contemplarán el paisaje como si a su alrededor floreciesen deliciosos oasis de coberturas sociales para amparar a quienes que pierden sus empleos. Para las empresas o a los autónomos que caigan no hay oasis que valga. Y enfrente, existirá una oposición que seguirá clamando por la ineficacia gubernamental y, sobretodo, quejándose de que es sistemáticamente espiada y perseguida por fiscales y agentes policiales.

Quien haya seguido las noticias de prensa producidas a lo largo del verano sacará la conclusión de que en este país lo más importante que ha ocurrido ha sido el fichaje de ases futbolísticos y el avance de la aterradora gripe. En medio, en un Consejo de Ministros urgente, se regulaba la TDT. Mientras tanto, nuestra principal industria, el turismo, caía más de un 10 %, el paro seguía creciendo en pleno verano, la deuda española aumentaba imparable con nuevas subvenciones sociales, y se anunciaba el cierre de la central nuclear de Garoña, quedando nuestra energía asegurada por las importaciones de gas ruso o los átomos de Francia. No se supo nada de a qué se dedicaban el Presidente en su refugio de Lanzarote, como tampoco de sus ministros, dando conferencias en las universidades de verano, tomando medidas radicales contra la gripe que se nos viene encima, y ocultando las contrataciones de la hija del Vicepresidente Chaves. Claro está que, la oposición tampoco se lució. Rajoy en Galicia, se dedicaba a visitar romerías, y los demás arropaban al Presidente de la Comunidad Valenciana denunciado por falsedades en la compra de sus trajes.

Este veranbo, varios miles de españolitos perdían sus empleos, otros cerraban sus empresas, algunos veían arder sus montes y cultivos, y se arreglaban las aceras de las ciudades como si hubiesen sido bombardeadas, gracias a los millones de euros destinados a combatir la crisis económica. Ahora en septiembre, el curso escolar amenaza a las familias con los gastos de libros y material escolar, avanza la duda sobre el contagio masivo de la gripe y se anuncia una subida de impuestos centrada en las rentas que puede generar el ahorro o la inversión privada.

Recientemente, la OCDE ha comentado que se atisban crecimientos económicos en Europa y Estados Unidos Ha faltado tiempo para que la Vicepresidenta económica se sume al optimismo dándonos a entender que llegamos al final de un túnel, cuya presencia siempre fue negada. Que se lo digan a todos aquellos que dejarán de arreglar aceras o construir carriles bici en las próximas semanas para volver al paro. Que se lo digan a los empresarios que seguirán sin conseguir créditos, que se lo digan a quienes buscan casa y no pueden pagar las hipotecas aunque éstas sigan bajando, que se lo digan al trabajador que ve cómo su trabajo pende de un hilo. Que se lo digan a cualquiera, menos a unos silenciosos sindicatos, supuestos defensores de los trabajadores. Que se lo digan a los ayuntamientos que ahogados en sus deudas. Que se lo digan a los inmigrantes que no encuentran trabajo alguno. Y que la oposición siga diciendo a los españoles que están siendo espiados o que les arrinconan.

Desde hace meses se ha visto la caída de la recaudación tributaria del IVA, y de las cotizaciones a la Seguridad Social, en casi un 30 %. Pero simultáneamente nadie observa restricción alguna en el despilfarro de los gastos públicos, ni por supuesto la reducción del desempleo, en un país donde se ha estancado el consumo.

Tengo para mí la triste impresión de que este país caminará, como siempre, con el pie cambiado. Mientras los demás inician tímidas recuperaciones, aquí seguimos excavando el pozo de la depresión. Mientras los demás ajustan sus economías, aquí subvencionamos el gasto innecesario, arreglando aceras o pintando las tapias de los cementerios. Mientras los demás restringen el gasto público, aquí sigue creciendo el número de funcionarios, solo superado por el de desempleados. Mientras los demás realizan cambios en sus economías, aquí mantenemos los ineficientes sistemas de contratación de hace décadas .

Ese es el panorama. Aunque las encuestas castiguen la gestión del gobierno socialista, ninguna premia la esperanza de un gobierno popular. Aunque las encuestas desprecien la figura de los ministros, ninguna premia a personaje alguno de la oposición. Esa es la realidad. Y por mucho que la oposición proteste por ser espiada, por mucho que se hable del retraso del Tribunal Constitucional, la gente tiene otras preocupaciones mucho más cercanas y aterradoras.

Opiniones libres