TORTUGA A LA FLORENTINA

Publicado en DM 22 agosto 2016

tortugaHace unos años, un alcalde de Madrid tuvo la ocurrencia de adornar la tradicional iluminación navideña desde una óptica vanguardista contratando a una ignorada artista quien realizó un despliegue de bandas horizontales de bombillas a lo largo de varias avenidas del centro de la capital. La singularidad radicaba en que lo iluminado no eran campañas, hojas de acebo, estrellas u otros motivos navideños, sino palabras como “resaca” ,”mierda” y “escoria”. La instalación produjo estupefacción, pero la artista justificó su léxico declarando que la luminosa creación reflejaba su idea de la Navidad. Fue un episodio más, añadido a los excesos del arte contemporáneo, tantas veces unido a la impostura.

                       En un reciente viaje a Florencia he sido víctima de una nueva superchería. La ciudad transporta a otra época donde, pese a las multitudes turísticas, los tenderetes sin gracia y los vendedores ambulantes, aparecen fachadas de viejos palacios renacentistas, estrechas callejuelas medievales, iglesias que guardan frescos y esculturas de serena belleza. Un maravilloso conjunto de arte conservado desde hace ocho siglos que hacen de Florencia un lugar único en el mundo. Ese era el recuerdo de la ciudad tantas veces disfrutada, hasta que llegue a la plaza della Signoria, dominada por el imponente Palazzo Vecchio y su afilada torre. Allí, en el mismo lugar donde un día fue ajusticiado el monje Savonarola, han colocado una gigantesca tortuga de reluciente bronce dorado, cabalgada por un extraño jinete, desplazando el protagonismo de la estatua ecuestre de Cosme de Medici, la fuente de Neptuno de Ammannati y la evocadora belleza del conjunto. Es imposible obtener una visión de la plaza sin que aparezca el imponente quelonio brillando al sol. La gente dirige su vista sin remedio, hacia el monstruoso adefesio elevado sobre una base de mármol de más de cuatro metros por cada lado. Para cualquiera que visite por vez primera el lugar, quedará plasmada en su recuerdo y me temo, que incluso, en sus pesadillas, la imagen de la brillante tortuga como protagonista. Por si fuera poco, sobre la fachada del Palazzo Vecchio han añadido otra creación del mismo autor: la escultura de un personaje portando una regla, como si intentase medir el cielo, bajo los escudos nobiliarios que adornan el edificio. Hacia ellos se dirige la atención de las multitudes, mientras las obras de la incomparable Loggia de los Lanzi quedan marginadas. Los responsables artísticos de la ciudad han considerado idóneo el emplazamiento para mostrar la creación de un artista desconocido. En nombre del arte actual, decidieron hacer algo para llamar la atención. Y a fe, que la han conseguido. Afortunadamente no han colgado ninguna otra de sus obras en el Puente Vecchio o a los pies del David de Miguel Ángel. De momento.

Stendhal describió la profunda impresión que le produjo la visión de la basílica de Santa Croce y su reacción ha quedado inmortalizada como un síndrome con su nombre, un conjunto de síntomas producidos ante la contemplación de la belleza artística más sublime. No se exige un sentimiento similar a cualquier viajero ni se trata de despreciar el arte contemporáneo. Durante el mimo viaje tuve ocasión de admirar en el Palazzo Strozzi una magnífica exposición con obras de Motherwell, Kandinsky , Pollock , Ernst y Kooning, entre otros muchos. Y en mi despacho cuelgan láminas de Rothko, Miro y Miralles, con cuya contemplación disfruto. Los abusos surgen cuando se pretende que la gente comulgue con ruedas de molino o, en el mejor de los casos, al confundir sin más lo bello con lo nuevo.

Mientras se desprecia a los pintores que venden amables paisajes y se ignora a muchos, que dedican años a formarse, se fomenta la creencia de que el arte contemporáneo debe ser ante todo provocador, como lo hace el búlgaro Christo, un absurdamente aclamado “creador de arte”, que envuelve con inmensos plásticos de color, islas, parques, puentes y edificios de muchas ciudades del mundo. O con tantos otros que habitualmente exponen sus extravagancias bajo el patrocinio del dinero público en grandes edificios, como el Guggenheim de Bilbao, que valen más por sí mismos como obra arquitectónica que por lo que habitualmente albergan, con la presunción de que el arte actual es la simple búsqueda deliberada de lo nuevo.

Hoy en Florencia, ha sido más importante mostrar los excesos del arte contemporáneo, en una decidida destrucción de toda estética anterior y una alocada búsqueda de provocación, que mantener intacta la imagen de la belleza de otra época, la que buscan quienes acuden a la ciudad. Y en la memoria del visitante y de los “selfies” de las multitudes quedará la dorada tortuga florentina dominando el recuerdo de su estancia en la ciudad que fue capital del Renacimiento.

A TRUMP NO SE LE ESPERA

Publicado en DM 3 agosto 2016

trump-hair         En una Europa convulsa donde amenaza la toma del poder por grupos antisistema y xenófobos, parece posible la llegada de Donald Trump a la Presidencia de Estados Unidos. Aunque a veces la irracionalidad del electorado condiciona el futuro de un país, esto nunca no ha ocurrido en Estados Unidos. El malestar de Vietnam, las mentiras de Nixon y el desastre económico de Cárter, se pagaron con los triunfos de sus contrincantes. No es el caso actual, donde surge un estrafalario millonario desafiando el estatus, que ha adquirido especial notoriedad por la cobertura mediática que producen tanto el personaje como sus mensajes. Se dice que recoge el voto de quienes hasta ahora han callado y representar el sentir profundo del americano medio dando por sentado que ni la población de color ni los latinos, que le son hostiles, pertenecen a ese segmento de americano medio.

                    En las elecciones americanas los Estados juegan un papel clave, donde los electores elegidos no se corresponden con el voto popular, que debe inscribirse previamente para participar. El sistema electoral depende de 538 delegados provenientes de los 50 Estados y quien consiga 270, es el ganador de la presidencia. Dieciocho de ellos son plazas fuertes donde los demócratas suelen conseguir victorias consistentes y tienen más votos electorales, lo que conduce a que solo ganen los republicanos cuando cuentan con un candidato excelente o tras una situación de grave crisis. La habitual alternancia que cada ocho años ocurre en Estados Unidos entre administraciones demócratas y republicanas solo se rompe cuando estos consiguen encontrar un líder que movilice al país, como hiciera Reagan en los ochenta.

                      La fuerza de Trump, asienta en los Estados menos poblados de la América interior y algunos del sur, incluida la conservadora Texas, en tanto que Hillary Clinton triunfa ampliamente en los de mayor población y número de representantes, como California, Oregón, Nuevo México, Michigan, Maryland, Colorado, Nueva York, Massachusetts, Illinois, New Jersey, Minnesota, Wisconsin, Virginia, Pennsylvania y Ohio, donde puede obtener más de 186 de los 270 votos electorales requeridos para alcanzar la Casa Blanca. Hillary Clinton que, ciertamente no es un candidato carismático, atraerá al electorado moderado independiente e incluso el de muchos republicanos que consideran inaceptable a Trump y además los votos de las minorías étnicas, no tan pequeñas como habitualmente se cree. En su contra está la sombra de la corrupciones que han sido desestimadas por la Corte Suprema de Estados Unidos, pero también cuenta con el recuerdo de la exitosa presidencia de su marido y la experiencia de una larga trayectoria política desde el Senado hasta la Secretaria de Exteriores. Además Hillary Clinton cuenta con el apoyo masivo del voto femenino que ve la posibilidad histórica de que una mujer dirija a Estados Unidos, como ocurrió con la victoria de Obama primer presidente afroamericano cuya popularidad, según las encuestas últimas ha evolucionado hacia una amplia aprobación, con un desempleo de solo el 5 %, la reducción del déficit público, la recuperación del dólar, su gestión con Cuba y acabar con Bin Laden, cerebro de la masacre de las Torres Gemelas

                 Trump necesitaría mirar hacia atrás y observar cómo George Bush triunfó ampliamente sobre Dukakis, Nixon sobre McGovern o Reagan sobre Mondale. Pero lo que más recuerda la actual situación fue el triunfo de Lyndon Johnson sobre Goldwater en 1964, en plena Guerra Fría o el de Obama sobre McCain con Irak y Afganistán ardiendo. En estos últimos casos los candidatos aspiraban a la Presidencia con un discurso agresivo, y los dos fueron ampliamente derrotados. El énfasis de Donald Trump, pretendiendo atraer el voto con promesas radicales de fortalecer América, construir un muro en las fronteras y deportar a los inmigrantes indocumentados, lleva un mensaje de agresividad y catastrofismo sin parangón en elecciones presidenciales previas. Pero ahora que este país se ha convertido en la mayor potencia del mundo y su guardián virtual, no se escuchan los clamores de “traer nuestros chicos a casa ” como ocurría en situaciones previas que determinaron la victoria de otros candidatos, ni genera el entusiasmo que caracterizaba a Reagan o la ilusión de los mensajes de Kennedy, en plena Guerra Fría. Solo se sostiene en el miedo y este nunca llegó a la Casa Blanca, donde no se le espera.

              No será extraño por tanto, un landslide , una victoria amplia, de Hillary Clinton.

UNA SELECTIVIDAD INUTIL

Publicado en DIARIO MONTAÑES 10 julio 2016

unis                  Miles de estudiantes se han sometido recientemente al examen de selectividad. La temida prueba ha sido aprobada, como ocurre todos los años, por el 95 por ciento de ellos, lo que deja en la cuneta a un minúsculo 5 por ciento de zoquetes, abriendo las puertas de estudios universitarios a la práctica totalidad. Una de dos, o tenemos un nivel excelente en nuestro alumnado de secundaria o es un trámite inútil. ¿Para qué sirve un examen que conduce prácticamente al aprobado general?. ¿No es suficiente la nota media de los resultados obtenidos a lo largo de los estudios de secundaria o se trata de otorgar otra oportunidad a quienes durante ese tiempo obtuvieron calificaciones mediocres?. O lo que es peor, ¿deben unas décimas condicionar la vocación profesional de los más capacitados?. De esta forma, nuestras 85 universidades, ninguna de las cuales figura entre las primeras 300 del mundo, se llenarán de alumnos en busca de titulaciones superiores con la creencia de que eso les abre un futuro mejor. Muchos de ellos, incluso tendrán un acceso con beca, a la que se exige una calificación media de 5,5 , un raspado aprobado.

Con el convencimiento de tener la generación de jóvenes más preparados de nuestra historia, masificamos la Universidades con miles de alumnos que en otros países se rechazarían por su insuficiente calificación, convirtiéndolas en simples expendedoras de títulos. Además de esta permisividad académica, los estudiantes dedican una media de siete años en completar cursos diseñados para realizarse en cuatro y al finalizar, se encuentran con que lo estudiado no les sirve y deben completarlo con masters más selectivos. Estos cursos han sustituido la excelencia de las universidades, pero entre los miles que se ofrecen, pocos son los que poseen un nivel de excelencia adecuado e incluso comienzan a florecer algunos con contenidos y calidades mas que ridículos.

En otros países, la Universidad selecciona a los mejores, permitiendo el acceso solo a los más capaces y dotando con becas a aquellos que, mostrada su capacidad, no pueden pagar los estudios. No es el caso español, donde la mayoría se otorgan con calificaciones mediocres, tan solo atendiendo a la situación económica del aspirante, con la falsa creencia que los estudios superiores son un derecho, del que se encarga el Estado, dedicando más de 9.000 euros por estudiante, aunque ni esté capacitado ni se esfuerce.

Que un país gaste mucho en educación, no garantiza que ésta sea buena. Depende del profesorado, de cómo se enseña y del esfuerzo del alumnado. En España, sin embargo, casi un tercio de nuestros estudiantes abandonan sus estudios y aunque en educación dedicamos un poco menos que los países de la OCDE (1 punto del PIB), la eficiencia es mala, gastando mucho en comparación con los resultados. Además existe una brecha entre la formación que reciben los jóvenes y lo que exige el mercado laboral. Al despreciar la formación profesional y su preparación práctica, no se puede dar respuesta a la demanda de las empresas, necesitadas de buenos grados medios, no de excelentes titulados superiores. Producimos más licenciados en Derecho que Francia e Inglaterra juntas, muchos más médicos que Estados Unidos, miles de periodistas, arquitectos y psicólogos que no lograrán un puesto de trabajo, mientras carecemos de cuadros intermedios y otorgamos rango universitario a dietistas, educadores sociales, profesores de gimnasia e incluso cocineros, pensando que un buen profesional debe tener siempre una titulación superior.

El éxito se basa en que partiendo de una igualdad de oportunidades, se premie el esfuerzo y la capacidad. Si consideramos que la educación superior es un derecho generalizado, la sociedad cae a un nivel dominado por la mediocridad. Así que no nos quejemos cuando decimos que nuestros chicos no encuentran trabajo. Primero, que los responsables de la educación en España, abandonen su demagogia de derechos para todos, premien el mérito y ajusten la enseñanza a las necesidades reales de la época en que vivimos. Y segundo que los estudiantes se esfuercen, que aprendan idiomas y que no se cieguen pensando que la Universidad es la puerta del éxito seguro, por la simple obtención de un título. Aunque hayan aprobado una “selectividad” que no selecciona nada.

LAS FOCAS DE GROENLANDIA

Publicado en DIARIO MONTAÑES 13 junio 2016

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A Groenlandia le ha venido tocando desde hace tiempo, una generosa lotería pagada con nuestros impuestos. La Unión Europea aportaba 29 millones de euros anuales al programa de “Cooperación con Groenlandia”, un territorio cubierto de hielos con 60.000 habitantes, lo que supone medio millón por cabeza, aunque una parte se destine también a cuidar su gélido medio ambiente o a la búsqueda de minerales raros. En duro contraste, este año se van a dedicar 900 millones para atender al millón de refugiados que intentan acceder a Europa huyendo de la miseria y del horror. La sensibilización medioambiental imperante llega a la atrocidad de que las ayudas previstas para ellos apenas supongan el 0,025 % del presupuesto de la Unión Europea, porcentaje menor que el destinado la traducción de los documentos comunitarios o a pagar las dietas de sus funcionarios. Pero nuestra sociedad parece conmoverse mas por el deambular hambriento de un oso polar que por la existencia de miles de seres humanos, que aún no han sido expulsados o contenidos  por alambradas de púas.

Hoy, junto a la salvación de las focas de Groenlandia, nos preocupa el deshielo de sus glaciares, fenómeno que viene ocurriendo desde 1800, detectado por los niveles de sedimentación de los hielos. Resulta curioso que cuando los vikingos llegaron a Groenlandia a mediados del siglo VIII, la llamaron así, ” tierra verde” , precisamente porque no estaba cubierta de un manto de nieves. Probablemente fueron años de notable calentamiento global, en los que la acción del hombre no jugo papel alguno, a la que siguió otro periodo de enfriamiento.

Por si fuera poco, la Unión Europea tiene previsto destinar 180.000 millones de euros hasta el año 2020, –unos 35.000 anuales–, para combatir el cambio climático, con medidas como reducción del consumo de agua, normas sobre nuevas energías y emisiones de CO2 , defensas contra inundaciones y desarrollo de cultivos más resistentes a las sequías.

Aunque nos empeñemos en legislar contra el calentamiento global, los cambios en la radiación solar, la progresiva deriva de la trayectoria elíptica de la Tierra y la alternancia de eras cálidas seguidas de otras gélidas son hechos que vienen ocurriendo desde hace millones de años en la vida del planeta. Si los polos se derriten progresivamente, por mucho que se ayude a las focas y a los osos blancos, me temo que su futuro quedará reducido a los zoológicos. La supervivencia del mamut o de los bisontes en nuestro continente no habría sido nunca compatible con el crecimiento humano. La presencia de hielos permanentes tampoco habría posibilitado la vida en los territorios que hoy habitamos. Y lo mismo ocurre con los cambios climáticos. Ahora pensamos que las glaciaciónes y las fases de calentamiento dependieron de la vida biológica, cuando ocurrió justo lo contrario. Vivimos en el ínterglacial Holoceno, una era cálida que ha coincidido con la expansión del Homo sapiens, en la cual las especies animales y vegetales, se ajustaron a los cambios térmicos geológicos. Quizás el actual calentamiento, en la parte que corresponda a la acción humana, adelante la próxima glaciación para dentro de 45.000 años, cinco milenios antes de lo previsto según las teorías de Milankowitch. O puede ocurrir lo mismo que con la temida desaparición de la capa de ozono, que todos los expertos señalaban apocalípticamente para el 2018 y ahora se dice que estará recuperada en el 2050.

El verdadero problema no es que cambie el clima, sino que se degrade el mundo que vivimos. Mientras China, India, Indonesia, Brasil , México, Rusia, los Emiratos Arabes y Estados Unidos, lideran la contaminación mundial por deforestación, destrucción de acuíferos o emisión de gases tóxicos y contabilizan más del 80 por ciento de la población del planeta, sus representantes se reúnen cumbre tras cumbre para acabar diciendo siempre lo mismo. Algo mas importante que cuidar las focas de Groenlandia habrá que hacer.

HAY QUE, HAY QUE, HAY QUE …

Publicado en DIARIO MONTAÑES, 12 mayo 2016

Me interesa el futuro porque es el lugar donde voy a pasar el resto de mi vida.
Woody Allen

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Ahora que casi estamos otra vez en periodo electoral, los partidos políticos insisten en la necesidad de regenerar la vida política. En sus mensajes todos dicen que hay que reformar la constitución, que hay que mejorar la enseñanza y la justicia, que hay que modernizar la contratación laboral, que hay que luchar contra la corrupción, que hay que cambiar el sistema de pensiones. Hay que… hay que… hay que… Pero ninguno concreta cómo.

A tenor de los debates habidos parece que la corrupción de los demás es el mayor problema. Se ha impuesto el mensaje negativo, donde al adversario no se le combate con argumentos, sino con descalificaciones personales. Más que el pacto, se impone el rechazo y la exclusión. Más que la cooperación para resolver problemas, se defiende la creación de frentes opuestos. Más que la llamada a levantar un país, se esgrimen banderas de lucha. Y entretanto , unos por otros, con el ” tu mas”, la casa sin barrer.

Si los desafíos independentistas de Cataluña o del País Vasco se solucionan con una reforma constitucional, aun estamos esperando conocer en qué consistiría esta. Si las pensiones del futuro deben asegurarse con cambios en la Seguridad Social, nadie dice cómo. Si la enseñanza precisa una reforma urgente, ninguno concreta de qué forma. Si el déficit económico es una losa que hipoteca el futuro, mientras unos proclaman que hay que renegociar la deuda ignorando la opinión de los acreedores, otros insisten en que hay que reducir gastos sin precisar en qué partidas, con la sempiterna persecución del fraude fiscal y el aumento de impuestos para los ricos.

España tiene una deuda superior al 90 % de su PIB, es decir que la mayoría de lo que produce se destina a pagar los préstamos obtenidos y cada españolito se enfrenta a un futuro en el que debe pagar 23.000 euros, aproximadamente lo que ingresa una familia media al año. Pero existe un paro laboral del 20 % y una Seguridad Social amenazada de quiebra, una población envejecida con más de ocho millones de pensionistas, donde cada dos trabajadores activos deben ganarse su vida y sostener a otro inactivo. Una justicia que tarda años en resolver cualquier tema, con sorprendente inacción de los fiscales y la lentitud de los jueces; una administración duplicada en dieciocho sistemas autonómicos con reglamentaciones diferentes que aumenta su déficit año tras año compitiendo entre si, olvidando que los auténticos competidores se encuentran más allá de nuestras fronteras.

Padecemos una enseñanza sometida a cambios constantes, cada uno más ineficaz que el precedente, convencidos que nuestra generación de estudiantes es la mejor preparada, y existe un desafío independentista que pone en riesgo la estabilidad nacional y, de triunfar, la pérdida de la cuarta parte del PIB, junto a un largo etcétera de problemas cuya solución nadie concreta.

Todo esto no parece ser prioritario en el debate político, donde importa mas cuantos imputados por corrupción tiene cada partido y el origen del dinero que les financia. Aunque me indigne, me preocupa mucho menos conocer la identidad del siguiente sinvergüenza o de quien tenga una cuenta corriente en Panamá o Suiza que lo que piensa hacer un aspirante a gobernar con la Administración del Estado, la Justicia, la Educación o los impuestos. Me importa más que nuestros estudiantes sepan hablar ingles, que vasco, catalán, gallego o valenciano. Y quiero saber cómo va a abordarse la reforma de la Seguridad Social y la reglamentación laboral, más que la política de subvenciones o los trazados de las nuevas vías del AVE. Todo ello es mucho más importante que el debate sobre la memoria histórica, la reducción del IVA para la cultura o la persistencia de las Diputaciones provinciales.

Porque una cosa tengo clara. No quiero que me cambien el modelo de sociedad en la que vivo, sino que mejoren su funcionamiento. Y que no me vengan con grandes proclamas o descalificaciones personales, sino que aporten soluciones concretas. Lo demás sobra.

EL RENACER DE LA SERPIENTE

 

 

serpiente-fauces-abiertas-vifer3         Hace poco más de medio siglo, los nazis alemanes proclamaban la superioridad de su raza, la intenciones de extenderse a otros espacios europeos que consideraban propios y el exterminio de los judíos. Los gobiernos de entonces, contemplaron el crecimiento del monstruo, intentando apaciguarlo por el diálogo, cediendo a muchas de sus demandas territoriales, menospreciando la radicalización de un pueblo y el crecimiento progresivo de su armamento. Hitler, en definitiva, había sido elegido democráticamente y contaba con el apoyo masivo de la población alemana. Las naciones se preocupaban más por la salida de la crisis del 29 , que había sumido al mundo en el caos económico y el desempleo. Eran más importantes las cifras de Wall Street que la Noche de los Cuchillos Largos. Y nadie había leído “Mi Lucha”, el Corán ateo del movimiento nazi que se iniciaba.

Tras el Tratado de Versalles, la Alemania derrotada quedó sumida en una situación desastrosa de donde surgieron las ideas nazis. Crecieron con la claudicación del resto del mundo, sumido en una crisis económica donde a pocos importaba lo que hacia el padrecito Stalin en Rusia y menos aún, el crecimiento militar de un lejano Japón, que anunciaba su expansión hacia Corea y Manchuria. Todos, confiaban en La Sociedad de Naciones. Al final, los intentos de apaciguarlos mediante el diálogo, produjeron millones de muertes y la desolación material de un continente. Cayeron Austria y Checoslovaquia, seguidos por Polonia y un rosario de países donde se aplicó con saña la política anunciada por los nazis: el dominio de los arios y el exterminio de las razas inferiores. Tan solo la defensa rusa, la resistencia inglesa y la intervención de Estados Unidos pudo contener y derrotar al monstruo. La actuación decidida, sin otra concesión que la rendición incondicional fue la única alternativa que, finalmente, se tomo. Cuando eso ocurrió, el resultado fue la muerte de casi 70 millones de seres humanos en bombardeos sobre ciudades, en los campos de batalla o en los de exterminio.

Hoy, nos encontramos con otra amenaza. Como ocurriera con el nazismo, el radicalismo Islámico ataca a Occidente y busca su extensión universal, ésta vez con bajo estandartes religiosos y contemplamos como respuesta el simbólico envío de pequeños contingentes militares a países dispersos para reforzar sus débiles tropas confiando en que el bombardeo de una refinería o un convoy de camiones cargados de petróleo, reducirá sus fuentes de financiación y contendrá la amenaza. Pero nadie está dispuesto a llevar sus tropas a un nuevo desembarco de Normandía, espantados por el costo de vidas que puede suponer. Preferimos el diálogo en los grandes foros, las sanciones económicas y que sean los lugareños quienes asuman la defensa de nuestra civilización.

Los gobiernos se reúnen continuamente en cumbres dedicadas a luchar contra el calentamiento global, la pobreza en el mundo, los pagos de la deuda, el precio del petróleo … Se organizan asociaciones para la defensa del oso polar o la mariposa monarca. Se forman grupos a favor del el derecho al aborto o contra la pena de muerte y los activistas actúan contra la globalización. La OTAN, paradigma de una estructura militar supranacional dedicada en su día a contener el comunismo, carece hoy de una clara misión, salvo la del continuo entrenamiento de sus fuerzas.

Y mientras Occidente se manifiesta, el islamismo radical ejecuta a sus disidentes y rehenes, amenaza a Occidente y periódicamente asesta golpes asesinos, al grito de “Alá es grande”, recientemente en París, antes en Londres, en Túnez, en Nueva York, en Madrid, en Berlín, en Moscú, en Ankara, en El Sinaí, en Bombay, en Nairobi, en Sídney o en Bali. Se ejecuta a cristianos en las playas de Libia o las ciudades sirias, se apuñalan judíos en las calles de Israel, se secuestran adolescentes en Nigeria o se destruye cualquier patrimonio de la humanidad en nombre de un dios iracundo, mientras la hidra venenosa se extiende por África, Asia y Oceanía.

¿No enseñara la historia sufrida a qué conduce el abandono del diálogo y a afrontar en serio la defensa de nuestra civilización cuando una serpiente renace?

EL VIAJE A NINGUNA PARTE

PUBLICADO EN DIARIO MONTAÑES , 2 marzo 2016

                            maleta vaciaNo es necesario ser un avezado analista político para saber que los apoyos obtenidos por Podemos o por Ciudadanos han sido recogidos entre el electorado que tradicionalmente los depositaba entre PSOE y PP. Son votos prestados basados en el liderazgo de Iglesias o Rivera, dos políticos surgidos en contextos diferentes. Rivera, obtuvo su éxito ante la inacción frente al nacionalismo catalán y posteriormente lanzó su formación con un mensaje de regeneración al resto del país, aunque haya que mirar con lupa para encontrar diferencias que le distingan del centro derecha hasta ahora representado por el PP.

Podemos y los grupos que lo integran, unen tras si la ideología de una izquierda hasta ahora representada por el PSOE e Izquierda Unida. Iglesias es el representante del movimiento contestatario iniciado en las acampadas de la Puerta del Sol y el radicalismo de cátedras impregnadas de totalitarismo. Y lo hace aunando el comunismo más rancio con mensajes de cambio total hacia una sociedad hastiada por la crisis económica y la corrupción.

Pero en política, existen solo dos posturas posibles. O los partidarios de otorgar más fuerza al Estado que al individuo para garantizar su protección o los que prefieren dejar la libre iniciativa individual como motor de la sociedad, y que el Estado actúe como simple arbitro. Cuando surgen terceras fuerzas, casi siempre asientan sobre el protagonismo de algún personaje, sin base ideológica nueva, y duran en tanto el líder se mantiene, para acabar disolviéndose tras su desaparición, o quedar reducidas a minúsculas opciones intermedias. Estos partidos políticos sustentados en el carisma mediático, suelen desvanecerse cuando el líder desaparece o queda aislado. Ocurrió con el CDS de Suárez y con la UPyD de Rosa Díez que intentaron ser alternativas frente al descontento y acabaron en nada. Si Iglesias, como Rivera, se retirasen del mapa político, quedaría el vacío tras ellos. ¿Serían los diputados Errejón o Cantó, la alternativa que entusiasmase a los electores?.

Por otra parte, si el PSOE se uniera a la amalgama de Podemos, iniciaría un viaje hacia una izquierda radical poco equiparable a cualquier socialdemocracia occidental y cuando Ciudadanos une sus fuerzas al PSOE, sus votantes podrían desvanecerse, al haber obtenido su fuerza de los irritados con la actuación del PP. Pensar que los deseos de cambio de una parte del electorado, tras el continuado espectáculo de la corrupción o el azote de la crisis económica, se pueden resolver en cambalaches de despacho, es solo una frustración más que se añade al desencanto general, donde la toma de decisiones políticas importantes chocarán entre si, con crisis internas continuadas que mantendrán gobiernos inestables o de escasa eficacia. Y entre tanto, los problemas económicos aumentarán, aunque se hayan satisfecho las ansias de alcanzar el poder, a través de pactos con promesas de cambios imposibles de lograr. ¿ Cómo pueden cambiarse la Constitución o las leyes orgánicas sin amplias mayorías parlamentarias?. ¿Cómo se resolverán las amenazas secesionistas con el condicionado apoyo de sus partidarios?. ¿Cómo confiaran los inversores extranjeros en un gobierno marcado por la inestabilidad, las contradicciones en política económica y el continuo cambio?.

Somos especialistas en iniciar viajes de destino incierto. Tan pronto proclamamos la primera Constitución liberal europea, como la derrocamos al grito de ” vivan las cadenas”. Con la misma ilusión elegimos repúblicas como las deshacemos en guerras cantonales o en un sangriento conflicto civil. Igual apoyamos un régimen autoritario mantenido cuatro décadas, como pretendemos borrar todo vestigio de su existencia histórica. Con la misma fuerza nos oponíamos al ingreso en la OTAN como pasamos a dirigirla. Y con el igual entusiasmo se alabó una Transición a la democracia , como ahora se critica buscando nuevos senderos.

Queda solo la esperanza de no comprar nuevamente el billete del viaje a ninguna parte.

DENUNCIAS SIN FIN

Publicado en DIARIO MONTAÑES 2 febrero 2016

presentadores-antena-3                        Hace más de un año, un grupo de 15 personas, representantes de grupos políticos marginales, con el añadido de independentistas y un personaje íntimamente ligado con un terrorista en busca y captura, esperaron en una sala privada del aeropuerto de Barajas. Iban a subir al avión oficial del gobierno venezolano, no en una línea regular aérea y mientras lo hacían, alguien captó con video la escena de espera y el embarque. Transcurrido más de un año, se hace pública la grabación, sin decir quien fue su autor. ¿Los servicios de seguridad?, ¿un periodista al acecho?, ¿un empleado del aeropuerto?. Ahora, los círculos políticos intentan de demostrar algo que para todos ya era evidente: la estrecha relación y colaboración mutua que el gobierno venezolano viene prestando a estos personajes, incluso a terroristas huidos de ETA. Pero nadie dice nada sobre otros aspectos.

En primer lugar sorprende que una grabación de este tipo no haya sido hecha pública hasta hace unos días, después de unas elecciones a las que concurrieron los viajeros. Posiblemente su difusión antes de la campaña electoral no habría cambiado los resultados del 20-D, como tampoco parece que su actual aparición vaya a condicionar la formación de Gobierno, pero es una nueva prueba de a dónde nos conducen algunas fuerzas políticas. En segundo lugar, va a ser difícil de explicar la sorpresa de un Ministro de Interior, que ahora muestra su irritación por el hecho, sin que al parecer, la policía del aeropuerto fuese capaz de advertir el embarque de esos pasajeros en un avión oficial del gobierno de Venezuela. ¿Puede pasar desapercibida la presencia de esa aeronave?. ¿Ningún servicio de control informó al ministerio de ese movimiento de pasajeros?. O, ¿quizás lo sabían y guardaron el video?.

Aquí hay algo que no casa bien. O los servicios policiales informaron, pero no se concedió importancia al hecho, o se ocultó por alguna razón y ahora se difunde. Si la policía y el Ministerio obran así, las culpas debieron caer mejor sobre quienes debían realizar esa labor de control que se supone deben cumplir los cuerpos de Seguridad nacional.

Ahora llega el turno de buscar responsabilidades. No entre los viajeros que, por discreto que pretendiesen hacer su viaje, ni se ocultaron ni nunca han negado sus simpatías por la dictadura venezolana, sino en quienes se irritan por el viaje y el hecho de que lo realizaran en un avión oficial, no de una línea regular de pasajeros, que pasó desapercibido a los servicios de vigilancia. Porque lo que ahora se da a conocer no es el único caso denunciado por la Prensa, sin que la iniciativa de las investigaciones se haya tomado por los órganos competentes del Estado, sino uno más de la cadena de denuncias dadas a conocer por la prensa. Así, por ejemplo, Hacienda no se había enterado de las fuentes financieras que llegaban desde Irán o Venezuela para acabar en poder de algunos grupos políticos o sus representantes, sin que apareciera en sus declaraciones fiscales. Lo mismo ocurrió con el caso Noos, con el descubrimiento de las tarjetas Black de Bankia, con el fraude de los ERES andaluces, con las conversaciones del bar Faisán, con la corrupción generalizada y conocida de los Pujol y la clase política catalana, con el affaire Gurthel, con las grabaciones del presidente de una Diputación contando los euros de una comisión o la de un Ministro de Obras Públicas en sospechosa charla en una gasolinera. Y también ocurrió antes, con la financiación del PSOE en el los casos Flick y Filesa, con la trama de los GAL o en el fraude de la PSV, por citar tan solo los más sonados. En ningún caso ha sido Hacienda o la policía quien detectase anomalías, sino la investigación de la prensa o la información de particulares quienes iniciaron los descubrimientos.

Eso si, para calmar al personal, un fiscal andaluz se pone rápidamente en funcionamiento, si un torero da unos pases a una vaquilla con su hija, en tanto que ningún otro de sus colegas toma decisiones frente a las iniciativas independentistas en Cataluña, el encarcelamiento preventivo de los Pujol ocultando sus desmanes o las subvenciones que llegan a “Podemos” desde Venezuela e Irán. Hay nada mas y nada menos que 1.700 causas abiertas, 500 imputados y solo 20 en presión, tras procesos que iniciados hace cinco años, por falta de medios y enredos en procedimientos de plazos eternos. Por muchas leyes de transparencia y medidas anticorrupción que se dicten, va a ser difícil que esto mejore. Sobran leyes y faltan medios que permitan la toma de decisiones rápidas.

Entretanto, sigamos revolviendo en la basura y continuemos asombrándonos. Quizás , algún día, el hedor despierte la iniciativa de los fiscales que deben velar para que la Policía tome iniciativas y la Justicia castigue la corrupción.

LAOCOONTE

Publicado en >DIARIO MONTAÑES el 7 de noviembre 2015

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Una famosa estatua, expuesta en los museos del Vaticano, muestra la lucha de Laooconte, intentando desesperadamente intentando salvarse con sus hijos de las serpientes que envuelven sus cuerpos, tras haber anunciado a Troya que sería ocupada por sus sitiadores, escondidos en el vientre de un caballo de madera. El mítico héroe, se revuelve contra el castigo de los dioses y aunque tenía razón, la ciudad fue destruida por el acoso y astucia de sus sitiadores unidos en un empeño común. Hoy, muchos siglos después, ya nadie recuerda a Troya y menos al pobre Laocoonte y sus hijos. La Historia no nos dice si el martirizado héroe, era un administrador eficaz de la ciudad o cómplice de su corrupción, sencillamente no se creyó en él. Las murallas de la ciudad parecían lo suficientemente sólidas para contener los ataques y los asaltantes una desorganizada mezcla de tribus con diferentes intereses. Pero Troya cayó.

Todo esto viene a cuento de lo que está ocurriendo en nuestro país. Tras años caminando alegremente al borde del precipicio, fue elegido un gobierno para que arreglara el desastre, y este se dedicó a ello exigiendo el esfuerzo de sus gentes. Las cuentas comenzaron a cuadrar y las deudas a pagarse. Pero la elección no solo se había realizado para solucionar una situación económica, sino para aplicar unos principios ideológicos y unas medidas que fueron ignoradas. Incluso con mayoría absoluta no se procedió a dar pasos firmes en la reforma educativa o la laboral, ni al cambio de la ley electoral, ni a la normalización de una administración dispersa en múltiples municipios y diputaciones, ni al reparto solidario entre comunidades autónomas, ni a cambios en la política energética, la derogación de leyes que atentaban contra su concepción ética de la vida o a un posicionamiento firme contra el separatismo antes de que éste estallase. Y siempre acusando al contrario de ser más corrupto, sin tomar medidas drásticas de regeneración que se encomendaron a los lentos tribunales de Justicia eternamente pendientes de reformas. El componente ideológico quedó arrinconado, mientras se cuidaba rigurosamente el cuadro económico. Para ese viaje no se necesitaba un partido político y la misión podría haberse encomendado al prestigioso gestor de una multinacional, tan solo atento a los resultados de los balances económicos. La política no consiste solo en la administración del dinero público. Necesita acompañarse de un compromiso que entusiasme, de la adhesión de la gente tras unas ideas. Y si estas se diluyen entre cifras o se trasmite una impresión de corrupción y privilegios, la ciudadanía busca nuevas ofertas que susciten atracción y generen ilusión.

Ahora, muchos siglos después, parece reverdecer el mito del asedio de Troya. Han surgido grupos que alzan banderas de regeneración sumando el entusiasmo de los más jóvenes y la frustración de los defraudados, mientras los protagonistas del pasado caos regresan con nuevas promesas, olvidando su responsabilidad aun reciente. Todos unidos en un frente común, para desplazar al gerente de la multinacional. Dentro de poco, los ciudadanos serán convocados para decidir su futuro. Como ocurriera en el mito, una mezcla de micénicos, aqueos y cretenses preparan el asalto de Troya dirigidos por un Aquiles con los talones frágiles por ser el representante de quienes causaron el desastre anterior, aliado siempre que sea preciso con el iracundo Agamenón podemita, en busca de su gloria. Junto a ellos el astuto Ulises aparece como el nuevo elegido por los dioses. Mientras, tras las murallas ahora reconstruidas, los troyanos contemplan curiosos el caballo de madera, cargado de promesas, que los sitiadores han introducido en la ciudad, ignorantes del peligro que espera en su interior. Algunos, como Laocoonte advierten que su aparente inocencia esconde el peligro de destruir lo conseguido con esfuerzo. Pero la Iliada nos ha dejado a los míticos Aquiles y Ulises como héroes, y se ha olvidado de las gestas de los defensores.

Pero esto no es más que un mito narrado por Homero. Aun se está a tiempo de hacer caso a Laocoonte y salvar a Troya.

LA DESAPARICION DE EUROPA

Publicado en DIARIO MONTAÑES 8 septiembre 2015

 

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Para la mayoría es algo olvidado, pero conviene recordarlo. Hubo una vez una civilización que formó un imperio colosal. Desde el centro de Italia, se extendió ocupando Francia, la Península Ibérica, los Balcanes, Grecia, Turquía, Oriente Próximo, todo el norte de Africa y convirtió el mar Mediterráneo en un lago dentro de sus límites. Era el viejo imperio romano. Seguro de su poder, permaneció casi seis siglos, considerando a todos los pueblos que les rodeaban como barbaros organizados en tribus sin ciudades, con costumbres, religiones y lenguas extrañas. El esfuerzo conquistador y civilizador fue diluyéndose y la presión de los que vivían fuera de sus fronteras, empujados por el hambre y la inseguridad, comenzó a infiltrar sus límites mientras los ciudadanos romanos disfrutaban de su bienestar, cargados de impuestos para sostenerse. El imperio acabó, sustituido por múltiples reinos donde los recién llegados, se mezclaron con la población, adaptando las leyes, lengua, religión y formas de gobierno a su propia identidad. De ahí, tras unos siglos de adaptación, surgiría la actual Europa.

Hoy, nuestro viejo mundo está acosado por miles de gentes que huyen de sus lugares de origen, amenazadas por persecuciones o por el hambre. Tienen diferente color, lenguas distintas, costumbres variadas y llegan a millares en minúsculas barcas, sometidos a mafias que organizan su exilio, portando solo lo que llevan encima. Los más afortunados, se amontonarán en poblados marginales de nuestras ciudades y ocuparán trabajos de ínfima calidad.

Ahora, ante las dramáticas imágenes de los muertos ahogados en camiones o en las aguas del Mediterráneo, Europa trata de regular el número de cuántos que puede absorber, olvidando que cientos de miles seguirán llegando. Se teme, no solo la carga económica que ello supondría sino, sobretodo, el impacto en nuestras costumbres. Alarmados, reforzamos las fronteras con alambre de espino, calculamos cuotas por país, gestionamos repatriaciones….pero es una tarea inútil frente a una marea que crece cada día más. Nunca en la historia de la humanidad ha ocurrido una migración masiva de tal escala en tan corto espacio de tiempo. Frente a los 800.000 desplazados tras la Segunda Guerra Mundial, hoy se calculan en varios millones los que ahora que buscan su incorporación a Europa, huyendo del terror y la miseria.

Pero no nos engañemos, Europa no podrá frenar esta llegada masiva. Nada podrá impedir que en el espacio de pocos años, unos decenios a lo sumo, nuestra población se vea poco a poco superada por los recién llegados y sus descendientes, como ocurrió con las invasiones bárbaras, que sustituyeron al viejo imperio romano, adaptándose al mismo pero cambiándolo a la vez. El continente blanco, dominador político y cultural del mundo durante siglos, no será igual en el futuro. Su potencia económica está siendo sustituida por nuevas potencias del lejano Oriente y su demografía es superada ampliamente por las tasas de crecimiento del mundo que le rodea. El desafío no consiste en buscar las formas de limitar el número de los que pretenden llegar. Tan solo una notable mejoría del nivel de bienestar y la pacificación de sus países, puede tener éxito, y eso es una quimera, porque proceden de lugares anclados en la inseguridad y la pobreza de épocas medievales. Mientras la televisión les mostraba nuestros lujos y cómo se vive en ese mundo soñado, queremos que se conformen con un pozo de agua, una mísera escuela y sufran la inseguridad de sus tierras, intentando convencerles que la solución es adaptar la democracia y que salten de golpe desde la Edad Media al siglo XXI. Pretendemos que lo que a nosotros nos llevo siglos, salpicados de guerras y revoluciones, lo asuman de inmediato.

Europa, que dentro de cinco años tendrá más del 30 % de su población jubilada, ya sólo está dispuesta a luchar por defender su bienestar y asegurarse las pensiones. La familia se ha desintegrado, la moral se diluye en el hedonismo, pensamos cómo trabajar menos y soñamos con viajar a paraísos tropicales o lugares exóticos, donde los lugareños nos sirvan un refresco. Pero cuando llegan a nuestras tierras, nos molesta su color, su aspecto, sus costumbres y nos toca repartir con ellos la riqueza ahorrada, hoy amenazada por el envejecimiento demográfico. Mientras nuestras iglesias se vacían y olvidamos nuestras raíces cristianas, nos alarma verlos en sus mezquitas. Mientras nuestros matrimonios escasamente tiene más de dos hijos, contemplamos con desprecio cómo se rodean de chiquillos. Mientras los vínculos familiares se desvanecen en nuestro entorno, nos sorprenden los fuertes lazos que les unen. Mientras nuestras reglas morales se diluyen en el relativismo, nos ofenden sus estrictos códigos de comportamiento. Dedicamos más esfuerzos a tratar de frenar el cambio climático y garantizar la supervivencia de animales exóticos que a luchar contra el hambre.

¡Pobre vieja Europa, ignorante de encontrarse ante el fin de una época!. Hace ya mucho, que prefirió vivir bajo la tutela del Estado benefactor. Ya no quiere tener niños que criar, sino una pensión segura que les asegure el invierno en tierras cálidas. Vieja y cansada, contempla con miedo el desvanecimiento de su mundo amenazado por diluirse con los recién llegados. Como los antiguos ciudadanos del imperio romano, que temían a los bárbaros y levantaban vallados de estacas para detenerles, ignorando que eran la vanguardia de una nueva civilización.

Opiniones Libres

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