Category: General

Elecciones ¿europeas?

He leído en algún sitio que ha pasado con las elecciones europeas justamente lo que los dos grandes partidos querían que pasara: que se movilizaran los suyos, que los resultados tuvieran lectura en clave interna, y (añado yo) que a Europa le den por el saco. Se mire por donde se mire, esta convocatoria ha sido un fiasco para los ciudadanos y para la pobre Europa, a cuyas espaldas han cargado la cuenta de los navajazos traperos de los 15 días de campaña, del sopor de los candidatos de trapo que han puesto la cara en los carteles, de la inopia en la que seguimos sobre qué es Europa y para qué sirve, y supongo que de lo que se nos avecina los próximos meses con el runrún y la pelea en torno a eso del «cambio de ciclo» que los datos algunos dicen señalan en el horizonte.

Como siempre, nadie ha perdido y todos han ganado. Que si el resultado apuntala el liderazgo de no sé quién, que si la derrota pone contra a la cuerdas a no sé qué otro, que si la diferencia no es para tanto, que si el retroceso de los gobiernos ha sido general en todas partes, que si el resultado del segundo es el mejor de los iguales en Europa. Vamos, que más champán y que siga la fiesta, que aquí no ha pasado nada. O sí, pero los gritos y el crujir de dientes de los que han quedado peor quedarán escondidos detrás de sonrisas y palmaditas en el hombro, mientras los que han quedado mejor se pasarán ahora semanas y meses tirando cohetes y dando el coñazo. Y mientras, los ciudadanos seguiremos sabiendo más bien poco de Europa, porque a los  grandes partidos no les ha interesado explicárnoslo.

Dicen que de haberlo hecho, la participación hubiera sido más baja aún. Puede ser, pero al menos se habría hecho lo que había que hacer: didactismo con Europa. Hoy más gente sabría cuándo se elige al Presidente de la Unión, por qué ha bajado el número de diputados españoles, a qué se dedica Solana, para qué sirve la Comisión Europea y los Comisarios, cuánto van a ganar los eurodiputados,… Puede que nos siguiera a todos importando un pito, pero nadie podría reprochar a nuestros responsables políticos no habernos contando de qué va esto cuando la próxima decisión del Parlamento Europeo afecte, por ejemplo, a las pensiones, o a las medidas para fomentar el empleo o a las políticas sociales.

UNO (Primera entrada)

Cuando Alfonso del Amo, que es un hombre cabal de derechas -lo dice él- al que respeto porque me respeta, me propuso formar parte de la oferta de blogueros de este portal-contenedor, tuve que darle alguna vuelta antes de aceptar. Y no por falta de ganas, que yo de decir lo que pienso suelo tener siempre, sino por un cierto temor a ese rechazo hacia la pluralidad que genera el dogma impositivo de las siglas en quienes lo tienen por único alimento de su intelecto.

No entiendo por qué, pero en este país está mal vista la concentración de gentes ideológicamente diversas en un único espacio de opinión. Y cuando se propician, más parecen experimentos para lavar la conciencia de quien las patrocina que el fruto del convencimiento de que pluralidad y democracia forman un silogismo imprescindible para que la ciudadanía se forme una opinión sobre las cosas que pasan y que les pasan con una cierta garantía de solvencia intelectual. Al que se junta con otros de otra opción ideológica enseguida se le pone en la picota, que siempre es más fácil que hacer el esfuerzo de aportar algo al debate que en cada momento se plantee.

Participo en este portal porque creo que cuantos más opinadores de pelaje diverso nos juntemos a escribir en un mismo sitio lo que pensamos, más creíbles seremos, nosotros y el sistema. Estoy seguro de que no podré escapara a alguna crítica, hasta de mal gusto, por haberme embarcado en este viaje, pero en realidad me importa un bledo. Mi idea de la libertad trasciende los reducidos cotos de sectarios y radicales, y mis horizontes de expresión son mucho más anchos de lo que permite la envidia y la incapacidad.

No sé si tendremos éxito en la aventura, pero de lo que sí que estoy seguro es de que nos lo vamos a pasar bien, que en los tiempos que corren resulta esencial, y de que vamos a dar a quien nos lea la posibilidad de contrastar desde el respeto, la crítica constructiva y la sana contraposición de ideas y de argumentos. Porque no otra cosa es la participación activa en la conformación libre y democrática de la opinión de los ciudadanos. Y todo, a pesar de todo.

Opiniones libres