Finaliza agosto, momento para repasar otro veraneo santanderino, los que se iniciaron con los primeros anuncios promocionales en la Gaceta de Madrid, aunque el paisanaje ha mudado por completo, el paisaje continúa recibiendo la benéfica y maravillosa lluvia, con menor intensidad y frecuencia de la que nos gusta a los STV.
Esta verano se ha iniciado con otra vuelta de tuerca en contra del automóvil, sus propietarios y una industria que supone muchos puestos de trabajo, actividad económica e impuestos para las instituciones, que en el caso del Consistorio santanderino atiende mansurrona e inexplicablemente las presiones de los extremo izquierdistas de la residual «Cantabria con bici», al mismo tiempo que impulsa el alquiler institucional de los ciclos en clara competencia desleal, ello pendiente de un horizonte de aparcamientos por el Sardinero que no apunta más que a problemas a cuenta de la plantación de la OLA.
Los que no pueden faltar en el verano santanderino son nuestros entrañables papardos, que dicho sea, este verano se han superado en su característico gilipollismo. Continuan creyéndose algo con sus opiniones trufadas de lugares comunes y obviedades sin darse cuenta que ni cuentan para nadie, ni desde luego, influyen en nada. Pero bueno, les siguen haciendo la entrevista masaje como si fueran algo.
La trayectoria de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, La UIMP, vamos ! después de la pobre y muy triste gestión de la rectora Morán en donde la calidad descendió dramáticamente no acaba de remontar, continuan los mismos y desgastados caretos protagonizando actividades culturales y extra académicas por una parte, mientras que los cursos habituales con sus seminarios vacacionales nos deja un verano recordando que la UIMP ya no es.
En donde se está notando un esfuerzo por mejorar es el Festival Internacional de Santander, obligados por pura supervivencia después de la funesta etapa de la anterior Directora que acabó convirtiendo al FIS en un remedo de Fiestas del Cacahuete en las Vegas del Guadiana.
Lo que volvió a mantener un excelente cartel fue la temporada de Jazz que desarrollada en Escenario Santander ofreció otra edición de las que eleva el nivel de la oferta cultural santanderina con unos participantes más que notables. Aunque volviendo a lo de los carteles, telita el de la Feria del Libro Viejo, un pastiche que parecía sacado de un concurso de parvulario, que curiosamente, o no tanto, encargado al pintor de cámara del izquierdismo autonómico. Cartel innecesario para conmemorar la vigésimo sexta edición de una feria muy consolidada que no precisaba de tan eximía demostración pictórica. También en este ámbito se puede argumentar en sentido positivo de la feria del Disco y Coleccionismo que en su novena presencia santanderina ha ampliado las expectativas.
Quienes no ha disimulado ni un poco han sido los organizadores de la Feria del Libro de Santander, la bautizada ( civilmente, of course ¡ ) como FELISA que el Ayuntamiento capitalino ha colocado en manos de la extrema izquierda cántabra que la puso al servicio de su corriente ideológica obviando la pluralidad que acompaña a los santanderinos, aunque el dinero que se han embolsado por su realización es de todos, tanto de izquierdas como de derechas o anarco liberales cono yo.
Continúa otra temporada más la muy justificada crítica a la limpieza, cuidado y conservación de espacios representativos de la Ciudad en esta temporada veraniega, que ofreció como gran novedad permitir el esparcimiento y solaz perruno por el Sardinero y lo hacen de manera tan civilizada que sus socio conscientes propietarios han merecido un reportaje periodístico en donde campanudos ellos dicen que recogen los excrementos de sus perros, aunque no aclaran lo que hacen con las micciones.
Otras cosas están como están, no precisamente en estado de revista, el dichoso REMA en la Segunda es uno de ellos, mientras que en la Primera de manera incomprensible en los bajos del Rhin en la zona de la Karacola se iniciaron obras de consolidación , en plena temporada !!! con el perímetro vallado. No han tenido tiempo de hacerlo durante el año …? puesto que ya lo sabían, la zona estaba apuntalada desde el verano de 2024.
En cuanto a las obras en curso lo cierto es que la remodelación del Piquío ( que miedo) comenzaron retrasándola para anunciar posteriormente la suspensión de las mismas hasta el mes de octubre, continuamos sin disfrutar de un espacio emblemático para los STV. Eso sí, expectantes ante el resultado final, no sea que nos encontremos con otra horterada como la perpetrada en la Plaza de Italia. Aparte de estos apuntes veraniegos nos queda la polémica por la procesión marítima no celebrada del Carmen o el conflicto montado a cuenta del proyecto para el aparcamiento de caravanas en Cueto, donde ha llamado la atención que la respuesta a los vecinos que se manifiestan en contra haya sido un «ganas de tapar bocas», que únicamente puede salir de alguien sumergido en la soberbia que deja claro que Santander no ha entrado en ella.
Además de estas cuestiones no podemos obviar a cierto paisanaje que está imparable en su horterismo de pantalón corto, camiseta de tirantes, chanclas, tripa cervecera y morosidad de desodorante, que junto con la suciedad instalada en este «marco incomparable y acomodaticio», trae a la mente el Santander que fue.
No obstante este verano ha empujado notablemente el PIB turístico que facilita la mejora y los beneficios empresariales, aunque la voracidad del Estado les arrebate una gran parte de su esfuerzo y trabajo.