Existe un mantra que la progresía se ha empeñado en instalar y parece ha conseguido, eso de que las empresas son malvadas , mientras que las instituciones públicas son organizaciones buenas y benéficas con el bienestar del ciudadano como razón de su existencia que se ven distorsionadas en su angélico destino por el omnímodo poder empresarial.
La cosa es mentira. Simple , clara y llanamente mentira , el poder político es una constante que todo lo penetra y que obliga a la gente , quiera o no quiera.
Este Estado con 3.100.000 empleados públicos frente a los 2.950.000 empresarios y que en los últimos años ha aumentado su gasto en 7,2 veces es el que tiene poder coercitivo , no las empresas , diga lo que diga algún zoquete del buenismo con alma totalitaria.
Es Bollullos del Condado quien puede torpedear la existencia de sus vecinos. Son ellos quienes pueden cobrar lo que les plazca por el IBI , subir el agua , poner un precio sin competencia alguna al malhadado impuesto de circulación y por supuesto amargar con las ordenanzas más peregrinas o estúpidas que imaginarse pueda , sin salida , sin alternativas , como un esclavo.
Sin embargo las empresas , ya sean Coca – Cola , Zara , Apple o Sidra El Gaitero tienen que ofrecer productos que satisfagan a la gente y que esta misma gente esté dispuesta a gastarse su dinero y comprarlo , libremente , sin que el poder político pueda obligarles.
Sin embargo saben en donde pueden las empresas fastidiarnos …? Pues pueden fastidiarnos aquellas que son concesionarias de servicios públicos , o las que funcionan con precios intervenidos como es el caso de la energía , que bien se encargan de presionar a los gobiernos de turno, casi siempre bajo la amenaza del empleo, para seguir manteniendo situaciones de privilegio que perjudican a los consumidores.
Por lo tanto vivan las empresas que actúan en los mercados libres , las únicas que con su actividad pueden mejorar la situación de España , una Nación que ocupa el lugar 133 de 148 en el mundo en cuanto a la dificultad para inicar un negocio , el 69 en instalar electricidad o el 54 en seguridad jurídica.
Pero no importa. Seguiremos escuchando lo bueno que es el Estado y lo malas que son las empresas.
Verdades y verdades en tiempos donde la gente prefiere depender del sueldecito que todos les pagamos y la Nomenklatura politica disfrutando de su prebendas, malgastando el dinero de todos y pidiendonos sacrificios
D. Alfonso, usted sabe que yo comparto estos criterios de la empresa y los empresarios , pero en un país de la mamandurria, esto no cuela, la mayoría lo que quieren es subvenciones o prestaciones sociales, ósea vivir de los demás sin aportar nada a cambio, no hay que olvidar que en estos 35 años últimos de corrupción y despilfarro, lo de las empresas como que no mola, hoy en día lo que esta de moda es el dinero fácil , sin compromiso, y mucho menos esfuerzo ni riesgo. ¿ no le parece a usted que este país tiene muchos holgazanes? Por lo tanto no hay personas que quieran responsabilidades, como para ser pequeños y medianos empresarios o autónomos, para ser los esclavos de un país de usurpadores, intervenido, y fiscalizado.