A raíz de una publicación de www.libertaddigital.com informando sobre los cuidados médicos que estaría recibiendo el Presidente del Gobierno se agitó el avispero político / periodístico español, desde los profesionales, opinadores de todo tipo, propagandistas gubernamentales, prensa ensobrada, agradaores del poder, además de los inevitables mediopensionistas de la información, expertos en flotar cual tuta a la pesca de chaparrudos en Molnedo, entraron al trapo de la cuestión.
Plantear este asunto que hasta el momento no había sido objeto de debate en profundidad en España, influido sin duda por lo delicado de la cuestión : La Salud. Hasta el momento informaciones, investigaciones e incluso hasta espionaje se han dado bastantes sobre multitud de asuntos, pero sobre la salud … poco. Cabe recordar la información publicada en 1980 sobre el estado bucal del Presidente Adolfo Suárez y poco más.
Que se puede decir … tenemos derecho a conocer … donde estaría el límite …? creo que el único límite para publicar información relevante sobre la salud de los gobernantes es la verdad, los ciudadanos tenemos derecho a conocer todo, no solamente las trayectorias profesionales, políticas y patrimoniales, también lo tenemos en lo que afecta a la vida familiar y desde luego que también sobre la salud.
Excesivo …? creo que no, los políticos se presentan al ejercicio público voluntariamente, por lo cual sus circunstancias familiares y sanitarias no deben permanecer en el trastero oculto del secretismo de quienes toman decisiones sobre la vida y la hacienda de la gente.
Si deciden sobre nuestra libertad, nuestro trabajo, empleo, pensión, nosotros tenemos derecho a conocer cuáles son sus circunstancias personales, familiares y de salud.
Es esta una posición radical …? desde luego que lo es en defensa de la trasparencia y el conocimiento que debemos tener de los gobernantes estando esta a disposición del común, aunque eso, si : Esta información debe ser tratada con el mayor rigor y las más exigentes prácticas periodísticas.
El gobernante tiene datos y capacidad para saber hasta los más personales y privados aspectos que nos acompañarán en nuestra trayectoria vital. Sabe cuanto ganamos y cuantos impuestos pagamos, en concepto de qué, cuanto dinero tenemos, el patrimonio que disponemos, en donde vivimos, trabajamos, de que planes de pensiones somos titulares, cual es nuestro modelo de automóvil, hasta cuando tiene validez nuestro permiso de conducir, lo mismo que el DNI y el Pasaporte, a que lugares hemos podido viajar. Igualmente tienen registrado nuestro estado civil y los hijos que tengamos, teniendo también a su alcance todo el historial judicial y mercantil de los ciudadanos, lo mismo que ese gran hermano sanitario con lo más preciado de nuestra intimidad. Entonces que !!! tenemos los ciudadanos derecho a conocer cuál es el estado de salud de quien toma decisiones sobre la vida de la gente y el devenir de la Nación …?
En todo esto no puede obviarse la hipocresía que un asunto como este impregna, no a la gente, a los «colegas» del entramado político ya sean estos enemigos, grandes enemigos o compañeros de partido, los cuales en líneas generales tiende a escandalizarse en unos casos, contritos en otros, mientras ceban todo tipo de informaciones «fake» sobre el protagonista contaminando a la opinión pública, circunvalando un derecho democrático cual es conocer las circunstancias personales de quién gobierna, que en praxis habitual trata que no se conozca, luego disimular, posteriormente minimizarlo para acabar admitiendo la situación. Pero al final, por encima de todo los ciudadanos que tenemos derecho a conocer la verdad.