El 17 de septiembre de 2009 publiqué en opinioneslibres un artículo titulado » Que cierren Naciones Unidas», pudo parecer radical en aquel entonces, pero a vista de lo ocurrido en los siguientes diecisiete años si de algo pecó fue de prudencia.
Conviene analizar la situación de organizaciones supranacionales desde la finalización de la Segunda Guerra Mundial, que fueron creadas tanto para paliar la situación como para prevenir el futuros conflictos y aunque la idea era bien intencionada se encontró desde el principio con la realidad de tener en su seno países que eran democracias junto a dictaduras, lo que convirtió a las mismas en escenario de batallas constantes.
La situación actual parte en buena medida de un momento clave : la noche del 9 de noviembre de 1989 cayó el muro de Berlín. Las democracias creyeron que con la caída de comunismo y el imperio del mal la libertad había ganado definitivamente. Pasado el tiempo aquello se demostró un espejismo pues la extrema izquierda se reinventa utilizando el ecologismo, el feminismo, los movimientos sociales y la Kultura con un único objetivo : subvertir y siempre dañar a las democracias y sociedades abiertas, con el empleo de las nuevas tecnologías para desestabilizar a las democracias con informaciones falsas, intoxicación mediática, apoyando cualquier movimiento subversivo, igual que cuando en plena guerra fría creaban movimientos pacifistas que consentían ser financiados por el «Pacto de Varsovia».
Naciones Unidas fue creada en octubre de 1945 en San Francisco. Tiene nada menos que 135.000 empleados y maneja para gastos generales y programas la escalofriante cifra de 75.000 millones de dólares, teóricamente destinado a mantener La Paz y proteger los derechos humanos, esto en una organización en donde dictaduras como China o Rusia tienen derecho a veto y a fuer que lo emplean, conduciendo al fracaso a una organización que si al principio despertó alguna esperanza estos ochenta años han demostrado lo infundado de las mismas. Sin además unimos casos de corrupción que les han acompañado como el programa de «petróleo por alimentos» para dotar de alimentos a Irak, además de los programas de ayuda humanitaria en donde países como Venezuela o Marruecos intervienen muchísimo.
Otra organización de mucha prosapia y recurrente para todo bien pensante concienciado es la organización Mundial de la Salud. Se creó en 1945 a propuesta de Brasil y China, si, China, los reyes del mambo del COVID fueron los proponentes de creación de la OMS.Está fijado su sede en Suiza. Tiene 6.000 empleados directos dedicados a la burocracia y 7.000 millones de dólares de presupuesto ordinario, sablazos aparte. Sus objetivos la seguridad sanitaria, la prevención y respuesta a emergencias. Visto cómo han actuado con el COVID o el ÉVOLE nada justifica su existencia.
También está pululando por ahí la Organización Mundial de Comercio que paradójicamente estando destinada a promover el libre comercio lo que hace es colmatarlo con normas y restricciones. La OMC se creó hace treinta años en … Marruecos ¡¡¡ elección de lugar se ignora el por qué, desde luego que no por su acrisolada democracia. También pretende, dicen, proteger la propiedad intelectual, esto con el mayor depredador de patentes ajenas como es China pastoreando el rebaño.
Si algo caracteriza a Naciones Unidas es su capacidad para crear agencias incompetentes , caso de ACNUR. Tiene 19.000 empleados y un presupuesto de 11.000 millones de dólares con la función de proteger a refugiados y apátridas, pero la realidad es que arrastra una significativa lista de escándalos en donde la venta de certificados falsos de refugiado a cambio de dinero en Uganda o Kenia por parte de empleados de ACNUR no era una novedad.
En 1946 se crea la UNESCO, fija su sede en París, cuenta con 9.000 empleados , un presupuesto de 1.500 millones de dólares y su actividad se enfoca a los campos de la educación y la cultura, pero su algo se pone en cuestión es su imparcialidad y su competencia, teniendo en cuenta que han adoptado 145 resoluciones en contra de Israel, mientras que las situaciones de Siria, Sudan o Corea del Norte no ha merecido reproche alguno.
Una característica común de estas organizaciones es que fueron creadas hace años y que han perdido fuelle y prestigio en un mundo que ha cambiado aceleradamente en los últimos años , en donde no se puede obviar que los países que las componen bastantes son dictaduras y las situándolas en una evidente falta de legitimidad democrática, en donde se dan casos como la malhadada Agenda 20230, que diseñada por un reducido grupo de personas en Naciones Unidas pretende imponerse universalmente suscitando un lógico rechazo en amplios sectores de países democráticos por decisiones de quienes no responde ante nadie en tiempos de evidente desapego, cuando el orden geopolítico internacional se está fracturando.